Unión Europea frenó asalto nacionalista a las instituciones del bloque

Millones de votos frenaron el asalto nacional-populista a las instituciones de la Unión Europea (UE). Los ultras seguirán siendo una fuerza considerable con el 22 por ciento de los eurodiputados.

Harán ruido y podrán condicionar la actitud de grupos conservadores, pero las urnas les dejaron muy lejos del 33 por ciento al que aspiraban para empezar a destruir los cimientos de la UE y apenas dos puntos por encima de su 20 por ciento actual.

El Parlamento Europeo que sale de las urnas, una institución que tiene cada vez más poder, se parecerá mucho a su composición actual, pero los ligeros cambios modificarán profundamente sus pesos políticos.

Por primera vez en la historia de la UE, las dos grandes familias europeas, conservadores y socialdemócratas, no suman el 50 por ciento de los escaños. La caída de esos dos partidos no se convirtió, como temían muchas encuestas, en un alza de los ultras, sino en el crecimiento de dos fuerzas muy europeístas: liberales y ecologistas.

La participación también dio una sorpresa al superar por primera vez en 20 años el 50 por ciento, ocho puntos más que en 2014. Esa mayor movilización desmontó los sondeos, como ya empezaban a indicar las primeras estimaciones que el viernes salieron de las urnas holandesas e irlandesas.

Los tres grupos eurófobos penan además para coordinarse porque apenas los une su odio a la inmigración y a las instituciones de la UE. Chocan en todo lo demás, desde las políticas económicas hasta la política exterior.

Los nacional-populistas y ultras cosecharon resultados peores de lo esperado en Alemania, Holanda, Finlandia, Austria, Grecia y Eslovaquia. Los ecologistas rompieron los sondeos en Alemania, Irlanda, Holanda, Finlandia y Austria. La participación subió en todos los países del bloque, apenas varió en Italia e Irlanda y cayó ligeramente en Malta y Bulgaria.

Los resultados complicarán el nombramiento del próximo presidente de la Comisión Europea. Oficialmente lo nombran los gobiernos del bloque por mayoría cualificada, pero necesita mayoría absoluta de eurodiputados para ser ratificado.

Pacto necesario

La nueva composición de la Eurocámara hace imprescindible un pacto entre conservadores y socialdemócratas que sume además al menos a liberales o ecologistas.

La fuerte subida de liberales y ecologistas permite aislar a la ultraderecha en la Eurocámara, pero esas dos fuerzas, que sumarán unos 170 eurodiputados, anunciaban ya anoche que no darán sus votos a cambio de meras promesas.

Tanto fuentes liberales como ecologistas aseguraban en los pasillos de la Eurocámara que quieren cambios en las políticas del bloque y en el reparto de poder en las altos cargos de las instituciones de la UE, hasta ahora copados por los conservadores con algún socialdemócrata.

Elecciones europeas

El Partido Popular Europeo obtuvo la mayor cantidad de escaños en el Parlamento Europeo.

El candidato conservador, el bávaro Manfred Weber, tendrá muy complicado alcanzar esa mayoría absoluta de 376 eurodiputados cuando su grupo quedó por debajo de 180, una caída de más de 40 eurodiputados.

El socialdemócrata Frans Timmermans, un holandés que ya es vicepresidente de la Comisión Europea, puede dar por enterrado su sueño de sumar con liberales y ecologistas porque el total de los tres grupos apenas supera los 320 escaños.

Hubo un buen crecimiento de dos fuerzas muy europeístas: liberales y ecologistas

El resultado abre la puerta a la búsqueda de candidatos alternativos que pudieran ser aceptables tanto para conservadores como para socialdemócratas. Entre ellos suenan los nombres de la liberal danesa Margrete Vestager o del actual negociador para el brexit y antiguo canciller francés Michel Barnier.

Alemania vio la caída de los partidos tradicionales. Conservadores y socialdemócratas no suman el 50 por ciento, mientras que los ecologistas se dispararon hasta el 22 por ciento.

En Francia, la ultra Le Pen rozó el 25 por ciento de hace cinco años, pero les ganó a los liberales del presidente Macron. En el Reino Unido, la primera fuerza fue el nacionalista Brexit Party, mientras que en Italia ganaban los ultras de la Lega de Salvini y en España, los socialistas de Pedro Sánchez.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas

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