Matteo Salvini, el gran derrotado de la crisis política italiana

“¡Esto es el Parlamento, ministro Salvini, no es el Papeete!” La mención al lugar playero más famoso de Italia que hizo a voz en grito en el Senado el 20 de agosto Matteo Renzi, antiguo líder del Partido Democrático (PD), fue la confirmación del nuevo hito alcanzado por la clase política italiana con Matteo Salvini, exministro del Interior,  como protagonista.

En su bulimia comunicativa y ambición desenfrenada, el líder de la ultraderechista Liga mezcló sin vergüenza los vestidos de baño y los mojitos en el Papeete con las amenazas de moción de censura.
 
Fue en agosto, el mes tradicional de las vacaciones europeas, en el que las ciudades se vacían y el Parlamento se cierra, cuando Salvini desplegó su jugada más arriesgada y que lo desmotó del poder dejándolo, además, sin las elecciones anticipadas por las que tanto suspiraba.

El líder de la Liga decidió poner punto y final a catorce meses de alianza gubernamental con los ‘anticasta’ del Movimiento 5 Estrellas (M5E) con la idea de forzar comicios en noviembre con los que intentaba convertirse en primer ministro. Aunque parecía tenerlo todo a favor para conseguir su objetivo, acabó este insólito agosto como el gran derrotado de la crisis política desatada por él mismo.

Salvini y Conte

El exministro del Interior, Matteo Salvini (izq.) y el primer ministro, Giusseppe Conte (der.).

El acuerdo entre el M5E y el PD para formar Gobierno, con Giuseppe Conte repitiendo como primer ministro, echó por tierra los planes de la Liga, que además comienza a caer en las encuestas.  Este martes, el senado italiano le dio luz verde al nuevo gobierno.

“Salvini se equivocó. Pensaba que iba a ser imposible un pacto entre los ‘anticasta’ y el centro izquierda porque siempre tuvieron una competición feroz entre ellos”, explica Dario Antiseri, director del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Luiss de Roma.

“El movimiento impulsado por Beppe Grillo nació como una fuerza en contra del centro izquierda más que contra la derecha. Parecía difícil que pudieran entenderse”, confirma por su parte Antonio Noto, experto en estudios demoscópicos, advirtiendo de lo difícil que lo tendrán estas dos formaciones para compartir el poder.

Para Salvini puede empezar un periodo crítico

“Habrá que ver lo que aguanta el pacto, en lo que influirá la Liga. Si el M5E y el PD suben en las encuestas, tendrán la tentación de volver a las urnas pronto. Pero si la formación de Salvini no cae mucho más, tratarán de apurar la legislatura”, sostiene Noto. Es lo que Antiseri llama el “instinto de supervivencia” para evitar el batacazo en las urnas.

Salvini no tardó mucho en adaptarse a su nueva posición de líder de la oposición y convocó a una manifestación contra el Gobierno el 19 de octubre en Roma. “Puede iniciar un período crítico para él”, advierte Noto, apelando a la menor visibilidad con que contará a partir de ahora al no participar en el Ejecutivo. A la Liga los catorce meses en el poder le sentaron de maravilla: pasó del 17 por ciento obtenido en las elecciones legislativas de marzo de 2018 al 34 por ciento en las europeas del pasado mayo.

Matteo Salvini

El exprimer ministro del Interior es ahora la cabeza de la oposición al nuevo gobierno formado por Giussepe Conte.

El crecimiento se produjo sobre todo robándole votantes a sus socios del M5E. Pese a la ligera caída que registra en los sondeos tras la apertura de la crisis política, la Liga sigue siendo el primer partido en intención de voto.

En su nueva tarea de líder opositor, Salvini va a encontrar un flanco fácil por donde atacar al nuevo Ejecutivo: la falta de apoyos de los ‘anticasta’ y de la izquierda en el norte, la parte más rica de Italia y donde tiene su granero de votos la Liga.

Con sus propuestas asistencialistas, el M5E solo ha logrado éxitos menores en la zona septentrional, mientras que el PD tampoco seduce ya a la mayoría de los votantes de estas áreas. Basta pensar que solo uno de los Gobiernos de las ocho regiones norteñas está en manos de los nuevos aliados. Se trata de la ‘roja’ Emilia-Romaña, gobernada por el PD.

“El mayor peligro del Ejecutivo será la falta de una voz para dialogar con el norte”, advierte Maurizio Molinari, director del diario turinés ‘La Stampa’. Estos territorios “piden reducciones de impuestos, infraestructuras, medidas a favor de los negocios y crecimiento”, elementos que el nuevo Gobierno “no tiene en su ADN”.

La Liga, en cambio, lleva décadas interpretando con éxito las necesidades del rico tejido industrial de la zona septentrional y por ello ha modulado un discurso centrado en la bajada de la presión fiscal. Para Molinari el “verdadero riesgo” de la alianza entre el M5E y el PD es que represente sólo al centro y al sur de Italia, mientras que el norte, la locomotora económica del país, se sienta excluida de lo que se decide en Roma.

DARÍO MENOR TORRES 
Para EL TIEMPO 
ROMA

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