Israel decide si le da más aire a la era de Benjamin Netanyahu

Las elecciones del próximo martes son el producto de una crisis constitucional sin precedentes en Israel, cuando tras la ida anterior a las urnas, el 9 de abril, no se logró formar gobierno.

Es la primera vez que se va a una segunda elección el mismo año, aunque la décima en la que se realizan elecciones tempranas.

Y al igual que en las elecciones anteriores, el punto central en disputa es si la ciudadanía vuelve a votar de modo que Benjamin Netanyahu continúe siendo el primer ministro –quinta vez consecutiva– o si se lo hace bajar del escenario.

Esto, en un contexto en el que crecen las tensiones en la frontera con el Líbano por las acciones del grupo proiraní Hezbolá, y de los disparos de cohetes desde la Franja de Gaza por parte del grupo Hamás y los consiguientes bombardeos israelíes.

A lo que suma el bloqueo de los diálogos de paz entre israelíes y palestinos y el rechazo total de estos últimos al anunciado ‘plan del siglo’ del presidente Donald Trump, que debe ser presentado después de los comicios.

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Benjamin Netanyahu

En campaña, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu se promociona como amigo de Putin y de Trump.

Foto:

Ammar Awad, Reuters

Netanyahu da prioridad a sus intereses personales y políticos, por sobre los nacionales.

La alternativa a Netanyahu sería el exjefe de las Fuerzas de Defensa de Israel, Beni Gantz, centrista que en algunas encuestas va a la par del partido Likud de Netanyahu y en otras lo supera por corta diferencia.

“No ha habido ningún debate ideológico serio. Todo ronda en torno a sí o no Netanyahu”,
dice a EL TIEMPO el analista Ben-Dror Yemini, columnista en el periódico ‘Yediot Ahronot’.

“Y cuando no hay debate, lo que queda son los insultos, la derecha diciendo que la izquierda en el gobierno es un peligro, la izquierda diciendo que Bibi es un corrupto”, agrega, utilizando el diminutivo con el que se conoce al jefe de gobierno israelí desde siempre.

Una particularidad de las elecciones es que Netanyahu se postula a la sombra de la decisión del Fiscal del Estado, Avihai Mandelblit, de imputarlo por sospechas de corrupción.

Sin embargo, ello está supeditado a una audiencia especial –que tendrá lugar el 2 de octubre– tras la cual Mandelblit decidirá si continúa con su plan y manda a Netanyahu a juicio, si cancela las sospechas o cambia los cargos de la planeada acta de acusación. Cabe recordar que de acuerdo a la legislación israelí, Netanyahu tendría obligación de renunciar únicamente si es declarado culpable por una instancia ante la que ya no hay apelación. Las presiones para que dimita pasan por la esfera pública, normativa, no legal.

Amit Segal, cronista y analista de asuntos políticos en el canal 2 de la televisión israelí y en la radio pública KAN, también considera que “las elecciones de septiembre son de hecho un nuevo referéndum sobre Netanyahu, en el que deberá decidirse si él será nuevamente el primer ministro o si deberá dejar la política y abocarse al proceso jurídico para mostrar que es inocente”.

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No ha habido ningún debate ideológico serio. Todo ronda en torno a sí o no Netanyahu.

Sara Netanyahu

Benjamin Netanyahu y su esposa Sara.

Foto:

Archivo / EFE

Dos direcciones

“El partido opositor Azul y blanco (Kajol Lavan), de Gantz, tenía sólo 10 semanas de existencia cuando recibió un millón de votos en las elecciones de abril. No por ellos, sino porque estaban contra Bibi”, analiza Amit Segal. Y agrega: “Netanyahu no se irá jamás por su propia voluntad”.

Uno de los problemas del hecho de que todo el debate se concentre en la personalidad de Netanyahu, sus supuestas fallas y su futuro político, es que no se analiza las diferencias ideológicas reales entre las dos opciones centrales: centroizquierda por un lado –que vería en Gantz a su preferido, aunque tenga también algunas posturas conservadoras– y la derecha, con sus distintos matices, incluyendo los influyentes partidos religiosos, que quiere a Netanyahu.

“No tengo duda de que ambos nos llevan en direcciones distintas”, dice Ben-Dror Yemini. Aclara que “de todos modos, no pasa nada porque no hay negociaciones (de paz) y hasta me atrevo a decir que aunque subiera la izquierda no las habría, porque los palestinos han rechazado todas las propuestas”.

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Pero, mirando hacia el futuro, más allá de lo que puedan ser las posiciones palestinas, recalca: “La derecha, encabezada por el Likud, nos lleva de a poco a una situación de un Estado binacional, mientras que estimo que un partido de centro o centroizquierda, al menos detendría ese proceso”.

La referencia es a determinadas proclamaciones de varios miembros del Likud, algunos de ellos en posiciones muy destacadas, a favor de la anexión o imposición de soberanía israelí en parte de Cisjordania (Judea y Samaria en la terminología bíblica usada por Israel). Se trata de territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días en 1967 por Israel. Los palestinos aspiran que estos territorios sean parte de su Estado.

Colonia israelí de Ariel,en Cisjordania ocupada

Fotografía de la colonia israelí de Ariel, ubicada en Cisjordania, territorio palestino ocupado.

Foto:

Jack Guez, AFP

Netanyahu realmente cree que con otros políticos al frente, Israel estará en peligro, Está convencido de que él es Israel

Esta semana, Netanyahu convocó dramáticamente a una rueda de prensa, en la que anunció que después de las elecciones, si él resulta electo, impondrá la soberanía israelí en el Valle del Jordán y el norte del mar Rojo.

Para Yemini, esa es una señal de que “Netanyahu da prioridad a sus intereses personales y políticos, por sobre los nacionales”. “Todos sabemos que estando en el poder desde hace más de 10 años, podría haberlo hecho muchas veces, pero no lo hizo porque sabe que causaría problemas. Pero ahora cree que le puede ayudar en las elecciones y por eso lo anunció. Y esto me preocupa, porque yo quiero un primer ministro, sea de derecha o de izquierda, que piense ante todo en el país”.

En opinión de Amit Segal, los límites no son tan claros. “Netanyahu realmente cree que con otros políticos al frente, Israel estará en peligro”, afirma . “Está convencido de que él es Israel”.

Como un tercero clave para cuando llegue la hora de hacer las coaliciones está el derechista Avigdor Lieberman, precisamente la figura que bloqueó en abril la formación de gobierno con su exigencia de una ley de servicio militar obligatorio para los judíos ultraortodoxos, que hizo imposible la coalición. Lieberman ha centrado su campaña en torno a su visión laica de país y, según las encuestas, duplicará sus escaños, pasando de 5 a 10, por lo que puede ser clave ante unos resultados reñidos.

JANA BERIS
PARA EL TIEMPO
JERUSALÉN

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