Primer ministro de Etiopía recibe el premio Nobel de la Paz 2019

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, artífice de la asombrosa reconciliación entre su país y Eritrea, fue recompensado este viernes con el premio Nobel de la
Paz.

Abiy, de 43 años, recibe el prestigioso galardón «por sus esfuerzos para lograr la
paz y la cooperación internacional, particularmente por su iniciativa decisiva destinada a resolver el conflicto fronterizo con Eritrea»
, declaró la presidenta del Comité Nobel noruego, Berit Reiss-Andersen.

El premio significará un impulso para el dirigente, que se enfrenta a una creciente ola
de violencia entre diferentes grupos en su país, donde hay previstas elecciones legislativas en mayo de 2020.

El premio también quiere «expresar un reconocimiento a todos los actores que trabajan por la paz y la reconciliación en Etiopía y en las regiones del este y noreste africanos», agregó la responsable.

El Comité Nobel subrayó especialmente la labor del presidente de Eritrea, Issaias Afworki. «A la paz no se llega únicamente gracias a las acciones de una sola persona. Cuando el primer ministro Abiy tendió la mano, el presidente Afwerki la aceptó y contribuyó a dar forma al proceso de paz entre los dos países», indicó el organismo. Nada más conocer la noticia, la oficina de Abiy reaccionó diciendo que estaban «orgullosos como país» y felicitándose por un galardón que es el «reconocimiento» del trabajo del primer ministro en favor de la «cooperación, unidad y coexistencia».

Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que el acercamiento entre Eritrea y Etiopía es un «impulso para la estabilidad
de la región».

Un visionario 

Desde que tomó las riendas del segundo país más poblado de África, en abril
de 2018, Abiy Ahmed comenzó el acercamiento con el país vecino, antaño una provincia etíope. Apenas seis meses después de su investidura, en julio de 2018, firmó la paz con Eritrea y puso fin así a 20 años de enfrentamientos.

Etiopía liberó a miles de disidentes, pidió perdón por la brutalidad estatal y recibió con los brazos abiertos a miembros de grupos exiliados que sus antecesores habían calificado de «terroristas».

Abiy, nacido en una familia muy pobre, fue visto como un visionario y un reformista con la capacidad de inyectar optimismo en esta zona del mundo castigada por la pobreza y la corrupción. Sin embargo, el entusiasmo dejó paso a la frustración. La frontera entre los dos países está de nuevo cerrada, la firma de acuerdos comerciales se hace esperar y Etiopía aún no tiene acceso a los puertos de Eritrea.

Según los analistas, el camino para la paz duradera será largo. «El comité Nobel espera que el premio Nobel de la Paz refuerce al primer ministro Abiy en su trabajo en favor
de la paz y la reconciliación»
, estimó este viernes Reiss-Andersen. Este premio es «es un reconocimiento y también un impulso a sus esfuerzos. Somos conscientes
de que queda mucho por hacer», agregó.

EFE

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