La inmigración irregular en España tiene cara colombiana

La foto de la nueva inmigración irregular en España podría ser la de una colombiana entre los 30 y 40 años, que trabaja en el sector doméstico. Es lo que se deriva de la investigación más completa sobre los movimientos migratorios de los últimos años en el país ibérico.

Uno de cada cuatro extranjeros ilegales en España es colombiano. Entró con el pasaporte —ya sin visa— y se quedó a vivir.

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Se calcula que a finales de 2019 había entre 390 mil y 470 mil inmigrantes en situación irregular. “Los números absolutos crecieron durante los primeros años de la década pasada, cayeron de forma abrupta durante la crisis 2008-2015 y se recuperaron desde 2015”, señala el informe Extranjeros, sin papeles e imprescindibles: Una fotografía de la inmigración irregular en España, de los investigadores Ismael Gálvez-Iniesta, de la Universidad Carlos III, y Antonio Fanjul, de la Fundación Por Causa.

“Estamos en torno a unos 93 mil colombianos irregulares, lo que representa cerca al 20 por ciento del total de los irregulares”, explica Gálvez-Iniesta a EL TIEMPO.

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Tres perfiles

Gálvez-Iniesta dibuja para este diario tres perfiles que representan la nueva inmigración irregular: “el más representativo se podría resumir como: edad comprendida entre los 30-40 años, empleada principalmente en el sector de las actividades del hogar, seguido de cerca por la hostelería, y de procedencia mayoritaria de América del Sur”.

Un segundo perfil común sería “una mujer levemente más joven (20-30) trabajando de nuevo en las actividades del hogar, esta vez de procedencia mayoritariamente suramericana, pero también de América del Centro (Honduras) y este de Europa (Ucrania)”.

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Y en el caso masculino, “el perfil más común podría resumirse en un hombre de unos 25-35 años (es decir, más joven que la mujer), empleado en el sector de la hostelería o manufacturas (seguido de agricultura y construcción), de procedencia mayoritariamente suramericana (Colombia y Venezuela principalmente), aunque también marroquí”.

Inmigrantes en España

60 por ciento de los inmigrantes proceden de Colombia, Venezuela y Honduras.

Características generales

Lejos de la imagen de los inmigrantes que llegaban en botes de África o saltando las vallas de Ceuta y Melilla hace unos años, cuatro de cada cinco inmigrantes en situación ilegal vienen de América Central y del Sur. El 60 por ciento procede de Colombia, Venezuela y Honduras. Y hay más mujeres en situación irregular que hombres (un 55 por ciento).

La investigación señala las causas de la migración masiva de esos países: “Venezuela ha respondido de este modo a la gravísima crisis política y económica que sufre el país durante los últimos años; en el caso de Honduras, una parte de los flujos de desplazamiento voluntario o semiforzoso se ha orientado hacia la Unión Europa tras el cierre de la ruta por México hacia los Estados Unidos; Colombia, finalmente, se convirtió en un origen importante de inmigración irregular tras la eliminación de la visa Schengen a partir de junio de 2015”.

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Aunque no es fácil establecer cifras en un ámbito de trabajo ilegal, los autores de la investigación calculan que el 30 por ciento del total (unos 80 mil) se dedica a las actividades del hogar, seguido por el sector de la hostelería, con un 29 por ciento (70 mil trabajadores).

“Mientras que algo más del 20 por ciento de las inmigrantes sin papeles tienen más de 40 años, en el caso de los hombres esta cifra queda reducida al 4 por ciento”, señala el informe. “Siete de cada diez inmigrantes irregulares varones está por debajo de los 30 años”, agrega.

cuatro de cada cinco inmigrantes en situación ilegal vienen de América Central y del Sur

Ventajas de regularizar

Un trabajador informal contribuye a la economía a través del consumo y de impuestos indirectos. Además, si es joven, ayuda al crecimiento demográfico. “De los 369.302 nacimientos que tuvieron lugar en España en 2018, 76.184 fueron de madre extranjera, lo que supuso el 20,6 por ciento del total (frente al 19,3 por ciento en 2017)”, explica Juan Manuel Campo, abogado colombiano, residente en España y experto en extranjería.

El inmigrante en condición irregular, sin embargo, no realiza aportes fiscales a través del impuesto de renta por ingresos anuales por concepto de trabajo (IRPF) ni cotiza en la Seguridad Social. “El extranjero regularizado es buen negocio para el Estado español puesto que su aporte es positivo en términos comparativos con el ciudadano nacional”, señala Campo. “Según el estudio, contribuye tres cuartas partes más que una familia con un ciudadano español”.

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De acuerdo con la investigación, el Estado puede actuar de dos maneras frente a la inmigración: “perpetuar una realidad que provoca graves costes directos para los afectados, riesgos epidemiológicos y un importante coste de oportunidad para el conjunto de la sociedad; o poner el contador a cero y trabajar para evitar que esta situación se repita en el futuro”.

Para Campo, “la resultante entre la demanda de servicios públicos, y sus contribuciones resulta deficitario para España”. Concluye, en consecuencia, que “nuevamente la solución idónea vuelve a ser la regularización, dado que su contribución deriva en una diferencia positiva de 3.250 euros anuales de las arcas fiscales”.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO 
Madrid

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