¿Cuál es el estado de salud del número dos del chavismo?


Los rumores tomaron fuerza el miércoles 8 de julio. Ese día, el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, informó a través de su cuenta en Twitter que no haría su programa semanal, Con el mazo dando, que se transmite por el canal del Estado, pues desde el martes había estado “luchando” con una “fuerte alergia”, y le habían ordenado reposo.

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En un tuit posterior explicó a una de sus preocupadas seguidoras que se trataba de una alergia que le irritaba mucho los ojos. Para el momento, las autoridades del régimen venezolano habían reportado unos 8.000 contagios de covid-19 en el país.

El 9 de julio, Cabello, de 57 años, confirmó lo que muchos presumían: que pasaba a engrosar las estadísticas. “Desde ya me encuentro aislado cumpliendo el tratamiento indicado, gracias por sus buenos deseos, con la moral en alto”, trinó.

Fue el primero de varios dirigentes del oficialismo en informar que había contraído el virus.

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Un día después, el presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC) divulgó un audio con el que agradecía las muestras de solidaridad recibidas: “Aquí estamos, en esta batalla, seguros de que vamos a vencer, con todo el apoyo de ustedes, de los extraordinarios médicos que nos están atendiendo, de las enfermeras”. Su voz no tenía la misma fuerza que en sus alocuciones tradicionales.

En redes sociales, los rumores de que estaba grave comenzaron a cruzarse con mensajes de escepticismo de aquellos que no creían que estuviera realmente enfermo.

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En poco más de cinco semanas, los rumores no pararon. Las “pruebas de vida” que divulgaban él y sus familiares no parecían convencer a los más escépticos, quienes insistían en que no era él sino un doble el que veían en las fotos y videos de cuando le dieron el alta, y que la voz de la llamada con la directiva del partido de Gobierno, poco antes, el 3 de agosto, y en la que tenía un tono muy diferente, no era la suya.

Algunos, incluso, llegaron a asegurar que había muerto.

Pero este lunes, Cabello apareció en una videoconferencia con los demás miembros de la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y gobernadores del régimen. Se le veía mucho más animado que en una foto divulgada el día anterior.

Se refirió a los que habían especulado sobre su situación de salud: “Yo de verdad no tengo ahorita mucho ánimo de responder a esta gente. Ellos nos ven, nos retratan, y entonces comienzan a buscar: ‘Ese no es Diosdado’. Ahora me conocen todo”.

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Esta vez con el rostro despejado, sin tapabocas, explicó que su voz había sido afectada por la enfermedad: “Se les olvida que una persona que esté en ese tratamiento tiene que tener consecuencias en la garganta”.

Y ofreció otros detalles: “La piel de las manos se me está cayendo. El médico me decía que eso mismo pasa en el interior del organismo, que las células viejas de los pulmones se van desprendiendo”.

Diosdado Cabello

Diosdado Cabello

Proceso lento

El tránsito de Cabello por la enfermedad fue prolongado y se manejó con mucho hermetismo. Esto generó una especulación similar a la que se vivió durante la enfermedad del ahora fallecido Hugo Chávez.

Hasta este lunes, lo que se sabía de su evolución era lo que publicaba en su cuenta de Twitter. Los primeros días habló del tratamiento, y de lo duro que había sido. Luego, aseguró haber “nivelado” la batalla contra la enfermedad, y a partir del 15 de julio comenzó a hablar de una mejoría, que más adelante reconoció era lenta. La orden de los médicos y familiares, sostuvo, era que se mantuviera en reposo absoluto.

Y así lo hizo, durante casi un mes. Según explicó Cabello este lunes, cumplió parte del tratamiento en un hospital público –se cree que el Militar, de Caracas–, bajo el cuidado de médicos cubanos y venezolanos. Algunos han dicho que estuvo conectado a un respirador artificial.

El 6 de agosto informó a sus seguidores que los médicos supuestamente le habían dado el alta.

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La familia de Cabello –que, según se conoció este lunes, también contrajo el virus, a excepción de su hijo David– divulgó la polémica foto y video de su regreso a casa.

“Para nosotros fue una inyección de fuerza y felicidad, quizás con un poco de preocupación al sentir todavía su voz un poco ronca, pero entendiendo que el covid no perdona y que restablecerse es un proceso lento, pero con pasos de plomo, firmes y avanzando hasta vencer. Mi familia se está levantando de un golpe muy duro, pero se levanta más unida y más fuerte que nunca”, escribió su hija, Daniella, en un artículo publicado en el portal del programa de Cabello.

Aseguró, sin embargo, que su padre había tenido “pequeñas victorias”, pero que su recuperación aún no era total.

Hasta este domingo, según publicó en Twitter el gobernador chavista del estado Miranda, Héctor Rodríguez –quien también contrajo y venció al virus–, Cabello no estaba plenamente recuperado. Junto a una foto en la que se les ve en una oficina, ambos ataviados con sus tapabocas, escribió: “Con mi hermano Diosdado Cabello, feliz por su progresiva recuperación, retomando poco a poco el ritmo de trabajo”.

Al día siguiente, Cabello explicó que se mantenía en “recuperación física”, por los efectos del tratamiento recibido. En la videollamada tenía mejor semblante que en la foto divulgada por Rodríguez, y su voz había mejorado considerablemente. Después, Maduro confirmó en un tuit que el número dos del chavismo ya se había recuperado del virus.

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Otros conocidos chavistas también han contraído la covid-19, como el ministro de Petróleo, Tareck El Aissami; el llamado protector del estado Táchira –fronterizo con Colombia–, Freddy Bernal; los gobernadores Omar Prieto y Jorge Luis García Carneiro, y más recientemente el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.

Algunos, como El Aissami, se han recuperado. Otros siguen en el proceso. Y otros más, como el jefe de gobierno de Distrito Capital, Darío Vivas, han fallecido a causa de la enfermedad.

Hasta la noche de este lunes, las autoridades del régimen venezolano habían reportado 34.802 casos, desde el 13 de marzo, de los cuales 23.575 se habían recuperado y 288 habían muerto.

ANDREÍNA ITRIAGO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

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