Apaleando a Trump, Joe Biden se eleva como presidenciable


Durante cuatro días, los demócratas en Estados Unidos lanzaron un demoledor ataque contra la presidencia de Donald Trump durante la convención nacional del partido, que culminó el jueves con la coronación de Joe Biden como su rival para las elecciones de noviembre próximo y el estelar lanzamiento de Kamala Harris,  afroestadounidense e hija de inmigrantes, a la vicepresidencia.

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Y aunque todavía no es claro qué tanto peso tendrá la golpiza que se llevó Trump a la hora de definir el nombre del próximo ocupante de la Casa Blanca, no hay duda de que la convención ayudó a despejar muchos de los interrogantes que existían frente al exvicepresidente y su visión para el futuro.

Desde que Biden emergió como el más probable contrincante del actual presidente, los republicanos se encargaron de pintarlo como un octogenario (tiene 77 años y sería el presidente más viejo) al que lo han abandonado sus facultades mentales.

En lo que ya es visto como el discurso más importante de su carrera, el exvicepresidente no solo demostró que está listo para dirigir al país, sino que es una alternativa viable al caos que ha perseguido a Trump en estos cuatro años.

Tanto, que hasta muchos republicanos tuvieron que quitarse el sombrero para reconocerlo.

“Fue un discurso sumamente efectivo. Hay que recordar que Trump lleva meses diciendo que Biden está perdido mentalmente y que es un rehén de la izquierda. Si bien estaba leyendo un teleprómpter, creo que le abrió un enorme agujero a esa caracterización”, dijo Chris Wallace, uno de los presentadores estrellas de Fox, donde la defensa del presidente es a ultranza.

A diferencia del primer mandatario, que ha basado su gobierno en ‘dividir para reinar’, Biden apostó por la unidad, dirigiendo sus palabras al centro del espectro político.

​“Este no es momento partidista. Es un momento americano”, dijo el candidato al insistir en que son muchas más las cosas que comparten los estadounidenses que las que los dividen.

Fue un discurso sumamente efectivo. Trump lleva meses diciendo que Biden está perdido mentalmente y que es un rehén de la izquierda (…). Creo que le abrió un enorme agujero a esa caracterización.

Por supuesto, el ataque de Biden contra Trump fue a la yugular. Lo acusó de ser la causa por la que cientos de miles de estadounidenses han muerto por el coronavirus y millones han perdido sus empleos. Y la razón por la que la política exterior de EE. UU. es un “hazmerreír” que los ha dejado solos en el tablero internacional.

Pero lo hizo señalando a Trump, y su incompetencia, como único responsable.
“Este presidente ha cobijado a EE. UU. con un manto de oscuridad por ya demasiado tiempo. Demasiada rabia, demasiado miedo, demasiada división”, afirmó el exvicepresidente antes de presentarse como una respuesta a ese mundo de ultratumba.

Biden, por supuesto, no estuvo solo. A lo largo de los cuatro días, luminarias del partido y gente del común sumaron sus voces para condenar a Trump y sus políticas. Y hubo varios momentos memorables.

Kamala Harris, en la convención demócrata 2020

La abogada afroestadounidense Kamala Harris aceptó la nominación de su partido como fórmula a la vicepresidencia de Joe Biden.

Foto:

OLIVIER DOULIERY, AFP

Este presidente ha cobijado a EE. UU. con un manto de oscuridad por ya demasiado tiempo. Demasiada rabia, demasiado miedo, demasiada división.

El expresidente Barack Obama, que durante todo este tiempo había evitado entrar en conflicto con su sucesor (una tradición en la política de EE. UU.), se fue lanza en ristre contra el mandatario, al que acusó de estar destruyendo la democracia estadounidense.

Su esposa, Michelle, también pronunció un emotivo discurso en el que sugirió que Trump pretendía robarse las elecciones a través de toda una serie de maniobras para suprimir el voto de las minorías.

Otro momento impactante fue el testimonio de Kristin Urquiza, una latinoamericana que perdió a su padre recientemente como consecuencia del covid-19: “Mi papá era un saludable hombre de 65 años. Su única preexistencia fue confiar en Donald Trump. Y por eso pagó con su vida”.

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Michelle Obama en la convención demócrata

La primera dama Michelle Obama dijo que Trump amenaza la democracia estadounidense.

Republicanos que se voltean

Pero quizá el golpe más contundente contra el mandatario se lo propinaron algunos republicanos que lo apoyaron en el 2016, pero que ahora le han dado la espalda.

“Esto no es sobre demócratas o republicanos. Esto es sobre una persona: una persona decente, estable y lo suficientemente capaz para recuperar nuestra economía, una persona que pueda trabajar con todos. Esa persona no es Donald Trump. Es Joe Biden”, dijo la exgobernadora republicana de Nueva Jersey Christine Todd Whitman.

“La convención tuvo muchos momentos para destacar. Pero el más importante de todos fue el de Biden. Finalmente podemos descansar porque le demostró no solo a los demócratas sino al país y al mundo que está intacto y es el polo opuesto de Trump”, le dijo a este diario Jennifer Rubin, columnista de ‘The Washington Post’.

Con todo eso, la pregunta del millón es si el discurso de Biden y los cuatro días de convención demócrata influirán en la decisión de los votantes.

Históricamente, dicen los expertos, las convenciones tenían más peso, pues el sector de los indecisos en el electorado era más grande. Hasta de un 20 por ciento para este momento de la contienda.

Pero la polarización en la que ha caído la política estadounidense en las últimas décadas ha cerrado ese margen y limitado el ‘efecto trampolín’ del que gozan los candidatos tras las convenciones. Hoy en día, de acuerdo con estudios del Centro para las Elecciones de la Universidad de Virginia, es de menos del 10 por ciento.

Para poner un ejemplo, en las elecciones del 2016 entre Trump y Hillary Clinton, un 13 por ciento de la población aún no se había inclinado por uno u otro candidato para la época de las convenciones. En esta ocasión, de acuerdo con sondeos más recientes, solo 6 por ciento dice no haberse decidido.

Así mismo, la explosión de las redes sociales en reemplazo de los medios tradicionales ha limitado la capacidad que tienen las campañas para llegar a la oposición.

Es decir, cada quien escucha lo que quiere y es muy pequeño el porcentaje de quienes están abiertos a un cambio.

Tump

Influyentes medios de comunicación han anunciado una serie de publicaciones para explicar el daño que Trump ha causado ya al país y a futuro si consigue otro periodo en la Casa Blanca. 

De acuerdo con Kyle Kondik, de la Universidad de Virginia, en esta ocasión el 95 por ciento de los demócratas ya ha dicho que votarán por Biden, mientras el 93 de los republicanos se han jugado por Trump.

En 2016, dice el experto, ninguno de los dos candidatos superaba el 88 por ciento de apoyo en su propio partido. “En ese sentido, el repunte de Biden tras la convención será mínimo”, anota.

El otro elemento de peso es que cada vez son menos las personas que ven las convenciones. Más aún este año, producto de las restricciones causadas por el coronavirus, que las convirtieron en eventos virtuales y sin la pompa y emoción que traían consigo las presenciales.

De acuerdo con mediciones de sintonía de Nielsen, de las 25 millones de personas que se sintonizaron en el 2016 para ver el show de los demócratas, se bajó a menos de 19 en esta ocasión. Para Biden, sin embargo, no es un mal escenario.

En ese sentido, el repunte de Biden tras la convención será mínimo.

El candidato entró a la convención con un cómodo margen de ventaja frente a Trump de alrededor del 7,5 por ciento, según el promedio de encuestas de Real Clear Politics.

Diferencia que se ha ido reduciendo en las últimas semanas (estuvo en más del 10 por ciento hasta hace poco), pero que de todas maneras es relevante.

Clinton, en la pasada campaña electoral, superaba a Trump por menos del 5 por ciento a estas alturas de la carrera.

Dado el reducido número de votantes indecisos, la estrategia de Biden era expandir su potencial entre los votantes afroestadounidenses y otras minorías que no respaldaron a Hillary de manera tan decidida hace cuatro años y ampliar su ventaja entre los llamados independientes, que apoyaron a Trump casi en la misma proporción que a Clinton.

“Con márgenes de diferencia tan pequeños y en un ambiente tan polarizado como el actual, incluso pequeños movimientos en estos sectores podrían ser claves para definir al ganador”, afirma Larry Sabato, también con el proyecto electoral de la Universidad de Virginia.

Pero ambos expertos anotan que aún así, la contienda está lejos de ser sentenciada. El pequeño rebrote de Biden probablemente será anulado durante la convención republicana, que arranca este lunes, y en la que el presidente cosechará a su favor. Y con varias ventajas.

Trump, por un lado, ya conoce todas las cartas jugadas por los demócratas y tiene cuatro días para contrarrestarlas. Su ‘rebote’, además, podría ser más duradero pues es posterior a la convención de los demócratas.

Con márgenes de diferencia tan pequeños y en un ambiente tan polarizado como el actual, incluso pequeños movimientos en estos sectores podrían ser claves para definir al ganador.

Así mismo, los republicanos han tenido tiempo para observar los éxitos y fracasos de sus rivales a la hora de montar una programación eminentemente digital. Se sabe que Trump, un maestro en el manejo de la televisión, presiona por una convención con más eventos presenciales.

Para Sabato y Kondik, el presidente tiene más espacio para crecer en las encuestas pues el porcentaje de republicanos que le están dando la espalda es mayor a la de los demócratas con Biden.

Y una buena convención podría atraerlos nuevamente.Aun así, todavía faltan más de dos meses para las elecciones y cualquier cosa podría pasar. Y en ese lapso están pendientes los tres debates entre los candidatos a la presidencia –y uno entre vicepresidentes–, donde se enfrentarán cara a cara por primera vez en choques que pueden ser definitivos en esta puja de titanes.

Sergio Gòmez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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