‘La pandemia es una oportunidad para que A. Latina repiense su modelo’


Ha-Joon Chang es una rareza en el ambiente. Es una de las mentes más brillantes del mundo, una de las más afables, también. Acumula premios por sus aportes a las ciencias económicas, mientras que sus libros lideran las listas de best sellers. Da clases en la Universidad de Cambridge, pero desafía al statu quo. Y todo, de un modo que se entiende. Porque no se esconde detrás de un lenguaje obtuso, para entendidos. Al contrario.

La pandemia a causa del nuevo coronavirus, dice, puso contra las cuerdas a Estados Unidos y otros países supuestamente líderes que “fallaron en su liderazgo”. La pandemia, también, “obliga a la innovación” al mismo tiempo que ofrece oportunidades a quienes estén allí para aprovecharlas. Y en el caso de América Latina, puede generar nuevos ingresos –como destaca que logró Etiopía– y replantear su modelo económico, inequitativo y polarizador como pocos en el planeta.

Para eso, sin embargo, será determinante que los líderes ejerzan como tales en estos tiempos turbulentos. Y que todos seamos “ciudadanos económicos activos”, presionando hasta que se produzcan cambios verdaderos y profundos, no simples retoques cosméticos. Eso conllevará encarnar la innovación, dice a La Nación desde su casa, a 80 kilómetros de Londres, al mismo tiempo que reconstruir la capacidad de producción.

Transcurridos ya varios meses de pandemia, ¿qué aprendió?

Que esta es una crisis tan única que nos lleva a replantearnos mucho. Por eso, extraigo tres grandes lecciones. La primera, comprender que estamos todos unidos en un destino común. Comprobamos que si todos no están sanos y salvos, nadie lo está, a diferencia de lo que ocurre con otras enfermedades como el cáncer. Incluso varios de los líderes mundiales se han contagiado, al igual que muchos millonarios. Y esta lección muestra la importancia de contar con buenos sistemas de salud y de desempleo. Porque en Estados Unidos y otros países, muchos de los contagios se explican por personas que debieron salir a trabajar a pesar de estar enfermas. Así que esa sería la primera lección: la importancia de contar con buenos sistemas de solidaridad.

Tenemos países donde el Estado está pagando hasta el 80 % de los salarios de los empleados del sector privado. Si alguien lo hubiera planteado hace meses, la gente se hubiera reído.

¿Cuál sería la segunda lección?

El replanteo del verdadero rol del Estado. Tenemos países donde el Estado está pagando hasta el 80 % de los salarios de los empleados del sector privado. Si alguien lo hubiera planteado hace meses, la gente se hubiera reído. Ahora los Estados están asumiendo roles inesperados. Alemania expandió su límite de endeudamiento. Corea del Sur, que era tan contraria al estado de bienestar, discute ahora introducir un seguro universal de desempleo. Muchos países están atravesando sus viejos límites, evaluando instrumentar medidas que eran impensables. Esto tendrá una influencia enorme en cómo la economía y la sociedad se reformularán después de la crisis.

¿Y la tercera lección?

Que la gente se ha replanteado qué es lo importante en sus vidas. Lo mismo al nivel de los gobiernos, con Estados Unidos, por ejemplo, estableciendo la categoría de los trabajadores ‘esenciales’. Quizá algunos no se den cuenta, pero ese es el mayor desafío para una economía de mercado, en la que nadie tiene un valor intrínseco. Si algo es popular en el mercado, entonces sí es valioso, ¿no? Y de allí surge que algunos ganen más que otros o que algunos sean más ‘importantes’ para la sociedad. Ahora estamos cuestionándonos eso.

Dicho de otro modo, ahora resulta que un trabajador de supermercado es más ‘valioso’ para el Estado que otro que trabaja, por ejemplo, en una tienda de Apple…

¡Exacto! ¡Es un cambio enorme! Por supuesto que dependerá de cuánto dure esto. Porque si no ponemos la pandemia bajo control en dos o tres años habrá aún más cambios, pero si esto se normaliza dentro del próximo año, las cosas volverán a ser como eran antes. Pero estamos ante una nueva forma de pensar qué es importante en la sociedad. Cuando esto concluya, ¿cómo vamos a abordar a quienes trabajan en el sector de la atención primaria, enfermeros y otros? En términos económicos, su valor intrínseco es cero, ¡pero nos hemos dado cuenta de que somos incapaces de sobrevivir sin quienes integran ese sector!

La inequidad está matando mucho más pobres en esta pandemia. Y eso nos lleva otra vez a la necesidad de un sistema más igualitario.

¿Y qué me dice de la desigualdad? ¿Puede esta pandemia resultar una oportunidad para reducirla o, por el contrario, agravará lo que ocurre en América Latina o el sudeste asiático?

La inequidad es un factor clave en esta crisis. Si eres rico, tienes más chances de sobrevivir aún si te contagias, entre otros motivos por razones nutricionales y de acceso a la salud. La inequidad está matando mucho más pobres en esta pandemia. Y eso nos lleva otra vez a la necesidad de un sistema más igualitario.

Demos otro paso, ¿podría esta situación global convertirse en un inmenso y forzoso experimento de ‘creación destructiva’, obligándonos a innovar aunque no queramos?

¡Claro que sí! La pandemia ya está obligando a los países a encontrar nuevas formas de producción y de administrar las sociedades, y hay países donde incluso están diseñando nuevas formas de educar. Es una suerte de ‘innovación forzada’, donde la situación requiere nuevas cosas y esto algunos países ya lo perciben como nuevas oportunidades. Etiopía, por ejemplo, con un PBI por debajo de los 1.000 dólares per cápita, convocó a los empresarios para que readaptaran sus fábricas para la producción de equipos de protección sanitaria y reconfiguró los aviones de su aerolínea estatal para el transporte de carga, lo que resultó un muy buen negocio. Así que, aunque sea una crisis muy dura, algunos están ganando dinero. Lo importante es que no repliquemos el modelo anterior, en que la innovación llevó a la polarización.

América Latina ya estaba llegando a un punto peligroso. Y creo que esta es una oportunidad para que la región repiense su modelo económico.

¿Puede expandir esa idea?

Entre los que ganan mucho dinero y el resto. Por supuesto que está totalmente justificado que ganes muchísimo dinero por el producto de tu innovación, pero eso no puede derivar en un mercado monopólico y que compres a tus competidores, por ejemplo. No debemos replicar el modelo que nos llevó a esta situación tan inequitativa de las últimas décadas. Y en el caso de América Latina, la innovación es aún más necesaria porque unos pocos grandes empresarios están ganando muchísimo dinero gracias al ‘acceso’ que tienen, sea a tierras o a mercados cerrados o a licencias del Gobierno. La economía en sí se basa en este modelo polarizado entre quienes ganan muchísimo dinero y los que viven vidas muy precarias. Por eso, la pandemia pegó tan duro en la región. Porque tienen un sistema informal enorme que obliga a la gente a salir a la calle a ganarse su dinero, diseminando la enfermedad. Esa inequidad es la que también llevó a varios países, como Colombia o Chile, a ‘volar por los aires’ durante 2019. América Latina ya estaba llegando a un punto peligroso. Y creo que esta es una oportunidad para que la región repiense su modelo económico. Espero que los líderes de la región lo hagan y que los ciudadanos presionen por cambios fundamentales. El continente necesita replantearse su estrategia económica.

Lo cual me recuerda uno de sus mantras: no pasa por contar con un Estado grande o pequeño, sino eficiente…

¡Obvio! ¡El tamaño de un gobierno es irrelevante! Los países eficientes tienen sectores públicos de todas las formas y tamaños. Dinamarca tiene un gobierno muy eficiente, que gestionó muy bien esta pandemia, con un estado de bienestar muy amplio. Corea del Sur tiene un gobierno muy pequeño pero bien organizado. Se trata de un abordaje pragmático, con objetivos claros, mientras que los medios pueden ser diversos. Incluso puede adoptarse el libre mercado en ciertas zonas del país y un férreo control gubernamental en otras y establecer alianzas público-privadas en una tercera zona.

¿Hay alguna pregunta que no le planteé y le gustaría abordar?

¡Oh! (piensa). Sí. La importancia que tendrá la adaptación de los países al mundo pospandémico. Algunos países actuaron durante años confiados en que podían concentrarse en la provisión de servicios, lo cual era una fantasía salvo para ciertos países muy específicos. Pero después de la pandemia, el sector manufacturero será más importante, mientras que decrecerá el de servicios. El turismo, por ejemplo, desaparecerá, al igual que muchos comercios que conlleven interacción cara a cara o sentarse en una sala de cine o acudir a un concierto. ¿Por qué Alemania o Corea del Sur lidiaron mejor con esta pandemia? Porque pudieron rápidamente reconvertir su sistema existente de producción para fabricar respiradores automáticos, químicos, equipos de protección sanitaria, mientras que a países como Estados Unidos o el Reino Unido, que desatendieron su sector manufacturero por décadas, les resultó difícil proveer de equipamiento de protección a su personal médico.

Quién es él

Nacido en 1963, en Corea del Sur, Ha-Joon Chang estudió Economía en la Universidad de Seúl, para luego completar su maestría y su doctorado en la Universidad de Cambridge, donde hoy es profesor de Economía del Desarrollo. Es uno de los economistas heterodoxos más citados del mundo. Ha sido consultor del Banco Mundial, del Banco Europeo de Inversiones y de varias agencias de las Naciones Unidas (ONU). Es autor de varios libros, entre ellos, 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo, que fue un best seller.

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