‘La paz no se logra con una firma’


Luego de cuatro años de misión diplomática, el embajador de Países Bajos (Holanda) en Colombia, Jeroen Roodenburg, finaliza su periodo en el país. Durante este tiempo, Roodenburg y su equipo de trabajo contribuyeron en la implementación de los acuerdos de paz, en temas como: la justicia transicional, el desarrollo rural, la administración de tierras, desminados humanitarios, entre otros.

En diálogo con EL TIEMPO, el embajador hizo un balance de su gestión en Colombia y advirtió sobre los retos que tiene por delante.

“Sin duda, los desafíos más grandes los veo en las zonas rurales; la violencia contra líderes sociales y comunales y los desmovilizados requiere una respuesta contundente. Los terribles asesinatos de jóvenes de días pasados nos duelen a todos y no deberían haber ocurrido”.

A propósito de su trabajo, la Cancillería de Colombia lo condecoró con la Orden de San Carlos.

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Países Bajos ha sido uno de los principales impulsores y aportantes del proceso de paz. ¿No regresa a su país un poco frustrado por la lentitud de la implementación y porque el asesinato de líderes sociales sigue siendo noticia habitual?

La paz no se logra con una firma. Colombia ha vivido más de cincuenta años un conflicto que dejó millones de víctimas, fracturas emocionales y desconfianza. La implementación del acuerdo de paz será un proceso largo y complejo, sobre todo porque toca temas estructurales y esenciales.

Mi país ha tenido un compromiso fuerte con el acuerdo desde su firma. En temas como justicia transicional, desarrollo rural, administración de tierras, desminado humanitario, proyectos de derechos humanos, entre otros.

Veo avances en aspectos importantes del acuerdo, como la reincorporación de muchos excombatientes, el trabajo sustancial de la JEP, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda, entre otros.

Hay muchos retos por delante para el país, de los cuales la pandemia del covid-19 es muy urgente. Con la donación de treinta ventiladores hemos querido mostrar nuestra solidaridad con Colombia.

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La violencia contra líderes sociales y comunales y los desmovilizados requiere una respuesta contundente

Sin duda, los desafíos más grandes los veo en las zonas rurales; la violencia contra líderes sociales y comunales y los desmovilizados requiere una respuesta contundente. Los terribles asesinatos de jóvenes de días pasados nos duelen a todos y no deberían haber ocurrido. Es imprescindible evitar que se repitan hechos como estos.

El Reino de Países Bajos está comprometido en mejorar la situación de seguridad de los líderes sociales, trabajamos de la mano con el Gobierno, las Naciones Unidas y organismos de control en este tema.

También apoyamos organizaciones de la sociedad civil para diseñar estrategias de autoprotección, de incidencia y orientación a las comunidades. Como Estado miembro de la Unión Europea, impulsamos campañas con líderes y defensores, hacemos visible su labor y los acompañamos en sus regiones cuando necesitan respaldo público.

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Uno de los aportes de Países Bajos ha sido toda la metodología y la aplicación del catastro multipropósito que ha beneficiado con títulos de propiedad a campesinos e indígenas de Meta, Vichada y Antioquia. ¿Cuáles han sido las claves de este proyecto y las lecciones que deja?

Las metas establecidas en el acuerdo de paz en el punto sobre la Reforma Rural Integral son tan necesarias como ambiciosas: implementar un catastro multipropósito en todo el país y formalizar 7 millones de hectáreas.

Nuestro proyecto ‘Tierra en paz’, en buena colaboración con el Catastro holandés (Kadaster) y las entidades colombianas involucradas en el proceso de titulación, ofrece una metodología en que se utilizan nuevas tecnologías costo-eficientes y participativas para el levantamiento de información predial que sirven al catastro multipropósito, al mismo tiempo que permiten identificar y dirimir conflictos por tenencia en el terreno.

El entusiasmo inmediato de los habitantes que han participado en los pilotos que hemos hecho es inspirador. Ellos entienden que la formalización de sus predios les permite acceder más fácilmente a programas del Estado y al sistema financiero formal para adquirir créditos, seguros u otros instrumentos que les permitan invertir en proyectos productivos.

El hecho de que la comunidad misma haga parte del trabajo genera confianza en la información recolectada y demuestra que las personas pueden llegar voluntariamente a acuerdos sobre sus linderos sin necesidad de acudir a instancias judiciales.

Tuve la oportunidad de participar a través de una ceremonia virtual el pasado 10 de agosto en la entrega de títulos de propiedad a veinte familias en Cumaribo, Vichada, como parte de un piloto que se inició a mediados del año pasado. En mi opinión, en eso consiste la construcción dentro de la paz.

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La pandemia marcó un antes y un después en lo relacionado con la inmigración venezolana a Colombia. Pero el problema sigue latente. ¿Qué análisis se hace desde su país más allá del apoyo de tipo humanitario?

La crisis venezolana es dramática, en primer lugar, para los venezolanos mismos, pero también para la región. La crisis migratoria también ha afectado enormemente a los países de Aruba y Curazao, parte del Reino de los Países Bajos.

Tengo mucho respeto por el Gobierno de Colombia y por todas las comunidades que han acogido de manera generosa a sus vecinos venezolanos durante estos últimos años. Sin duda, la llegada de 1,8 millones de personas pone bajo presión a las autoridades nacionales y locales para proporcionar ayuda.

Es crucial que la comunidad internacional sea fuerte y consistente hacia el régimen de Maduro

Los Países Bajos contribuimos generosamente con ayuda humanitaria para aliviar la situación.

Mi país está muy comprometido con el tema, como miembro del Grupo Internacional de Contacto. Es crucial que la comunidad internacional sea fuerte y consistente hacia el régimen de Maduro para generar máxima presión mediante herramientas diplomáticas.

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Dentro del área de DD. HH. que ustedes apoyan hay un capítulo relacionado con la libertad de prensa y expresión, y en Colombia se dieron recientemente escándalos relacionados con espionajes ilegales del ejército contra periodistas y políticos. ¿Cómo se recibe esto en su país?

La libertad de prensa y libertad de expresión son de suma importancia, constituyen el oxígeno para cualquier democracia. Para mi país, es una de las prioridades en nuestra política internacional de derechos humanos, también en nuestro trabajo con Colombia.

Apoyamos la labor que hacen organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), por ejemplo, brindando herramientas de protección a periodistas y buscando que en aquellos municipios donde hay vacíos de información puedan capacitarse periodistas para reportar los acontecimientos de sus territorios.

Acerca de las denuncias sobre interceptaciones ilegales contra periodistas y políticos, es clave que haya una investigación exhaustiva y sin obstrucción. Mientras que la investigación tome lugar, no me corresponde comentar el caso.

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El transporte sostenible y el uso de la bicicleta siguen siendo uno de los sellos distintivos de los Países Bajos. ¿Cómo ve el desarrollo colombiano en ese sentido?

En los Países Bajos, el transporte ha tenido una transformación gradual muy importante hacia la sostenibilidad. El transporte multimodal en las ciudades representa la forma más efectiva de movilizarse, genera un ambiente de interacción entre las personas e impacto positivo en el medioambiente y sostenibilidad.

El uso de la bicicleta en modelos de transporte multimodal es clave. Como es bien conocido, la bicicleta es uno de los sellos distintivos de mi país, es parte de nuestro ADN. Tiene beneficios sociales, para el medioambiente, para la salud, la economía, la sostenibilidad, entre otros.

Me gusta mucho que nuestros países comparten la pasión por el ciclismo, así que en estos cuatro años en Colombia también he podido usar la bicicleta diariamente para ir a mi trabajo, pero también haciendo recorridos fuera de Bogotá los domingos en mi bicicleta de carrera.

En semanas pasadas tuve el honor de recorrer a buen ritmo unos kilómetros en Boyacá con su gran ciclista Nairo Quintana. Colombia ha tenido unos avances muy significativos con la implementación de la ley pro bici de 2016 para incentivar el uso de la bicicleta en todo el territorio.

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Jeoren Roodenburg

Jeoren Roodenburg habla sobre múltiples los beneficios de utilizar la bicicleta como medio de transporte.

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Embajada de Países Bajos

Y los Países Bajos trabajamos de la mano con los colombianos en este tema. Ya estamos compartiendo nuestras experiencias, por ejemplo, a través de la Embajada Holandesa del Ciclismo, una organización conformada por varios actores que asesoran gobiernos locales y nacionales para implementar políticas en torno a la bicicleta. Estos son procesos que toman tiempo.

En los Países Bajos nos tomó varias décadas y requirió de una fuerte voluntad política, trabajo coordinado entre gobierno nacional, gobiernos locales y, muy importante, la ciudadanía.

Y debemos tomar en cuenta que hoy, más que nunca, la bicicleta se perfila como el medio de transporte del futuro. En el escenario de pospandemia, según los expertos, es “la forma perfecta de autoprotección”.

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¿Qué tanto ha aumentado la inversión holandesa en Colombia y en qué sectores?

Colombia es un socio muy importante para los Países Bajos, sobre todo en los sectores de agricultura, infraestructura y agua, y salud. Y somos su primer socio comercial en Europa. A través del puerto de Róterdam ingresa un importante porcentaje de mercancías de Colombia, entre ellas las exportaciones agrícolas.

Si hablamos en cifras, en los últimos 4 años (2015-2019) la inversión acumulada holandesa en el país ha sido de alrededor 849,1 millones de dólares, lo que nos posiciona entre los 10 principales inversionistas en el país.

Las inversiones holandesas en el país contribuyen con alrededor de veinte mil empleos directos. La inversión ha estado más enfocada en sectores no tradicionales, como infraestructura, transporte y logística, agrícola y alimentos e IT.

Grandes empresas como Makro, DSM, Boskalis, Royal Haskoning están presentes en Colombia, pero al mismo tiempo pequeñas y medianas empresas innovadoras como HolaAndes, Rockstart, Sana Commerce, Florius, Virtuagym, Electude, Vanderlande, Loyals, entre otras, han creído en Colombia y en su potencial de desarrollo económico.
A pesar de la crisis del covid-19, esas empresas siguen con sus actividades aquí, generando empleo y mostrando buenas prácticas. Espero que Colombia las siga recibiendo.

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¿Qué destacaría del estado de los proyectos de cooperación relacionados con aguas, hidrología y el canal del Dique, por ejemplo?

El sector de agua ha sido siempre una prioridad en nuestra relación bilateral. Dado que un tercio de los Países Bajos se encuentra por debajo del nivel del mar, tenemos un amplio conocimiento en términos de gestión integrada del agua, dragado, erosión costera, modelación hidrológica, entre otros. Hemos compartido experiencias en todos estos temas con nuestras contrapartes colombianas al nivel nacional y local.

El canal del Dique es uno de los proyectos más emblemáticos en los cuales hemos trabajado de manera estrecha con Colombia

El canal del Dique es uno de los proyectos más emblemáticos en los cuales hemos trabajado de manera estrecha con Colombia. Se trata de un macroproyecto integral, que aborda las problemáticas medioambientales, la mitigación de riesgos por inundaciones, la construcción de obras hidráulicas, la navegabilidad del canal, la irrigación y el agua potable en la región.

Con la implementación del proyecto se podrá garantizar el equilibrio medioambiental en la bahía de Cartagena, gracias a los mecanismos de control de sedimentos.

Con el anuncio del presidente Duque de apertura de licitación del proceso, parece que estamos muy cerca de ver la materialización de este valioso proyecto, en el cual hemos brindado asesoría experta desde el Gobierno, la academia y el sector privado holandés, en diversas etapas de la estructuración del mismo.

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Después de 4 años de misión, de intenso trabajo no solo en Bogotá, ¿qué se lleva de Colombia? ¿Qué ha cambiado en el país al que usted llegó y del que ahora se va?

Sobre todo, y con gratitud, me llevaré la gran calidez con la que siempre me ha recibido el Gobierno y el pueblo colombiano, en las ciudades y en las regiones. Me han mostrado su cultura, su comida, su música, han compartido sus historias.

Los jóvenes de Nariño, las mujeres de Chocó, los campesinos de Norte de Santander y muchos más me han impresionado con su talento, resiliencia y espíritu emprendedor. Mientras esas cualidades existan y sean suficientemente apreciadas, creo en la paz para Colombia.

REDACCIÓN INTERNACIONAL

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