En medio de protestas, Trump apela al miedo para recuperar terreno


Si bien el tema fue recurrente durante la Convención Nacional del Partido Republicano, esta semana quedó clara la estrategia que piensa usar Donald Trump para convencer a los ciudadanos de Estados Unidos de que merece otros cuatro años en la Casa Blanca.

A la defensiva por las críticas que ha recibido ante el manejo que la ha dado al coronavirus y sin el respaldo de una pujante economía –en ruinas también por la pandemia–, el presidente quiere convertir este último tramo de la campaña en una decisión entre la “ley y el orden” o el caos y la anarquía que –dice– traerá al país un triunfo del demócrata Joe Biden.

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Trump ya venía apuntando en esta dirección desde hacía algunos meses. En particular tras las protestas nacionales que estallaron después del asesinato del afroestadounidense George Floyd el pasado 25 de mayo a manos de un policía blanco.
Pero los disturbios que surgieron la semana pasada en Kenosha, Wisconsin, y en Portland, Oregon, por las heridas a otro hombre negro le abrieron la puerta para enfocar todas sus energías en esta dirección.

Aunque los disturbios han estado localizados y no representan la realidad del país, el presidente ha venido usando las imágenes de saqueo y violencia –amplificadas por medios conservadores como Fox– para imprimir miedo entre un sector de la población.

Según el mandatario y sus aliados, la culpa la tienen las autoridades demócratas en estos estados por ser permisivos con elementos “de la izquierda radical” que quieren imponer una “utopía socialista” en el resto del país.

“Los demócratas y Biden ni siquiera mencionan a los anarquistas, agitadores y saqueadores que llaman ‘manifestantes pacíficos’. Están permitiendo que el crimen sea rampante y si somos reelectos, pondremos fin al crimen en estas ciudades”, dijo el presidente en uno de los cientos de trinos que ha disparado por estos días para referirse a la situación.

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El mandatario, sin embargo, ha evitado referirse a los eventos que desataron las protestas: la muerte de afroestadounidenses. Por el contrario, salió en defensa de un supremacista blanco que mató a dos manifestantes en uno de estos eventos, y condenó la muerte de uno de sus simpatizantes durante un choque con miembros del movimiento Black Lives Matter.

Protestas en Portland

Donald Trump apela al miedo tras las protestas por las tensiones raciales para tratar de reelegirse.

El voto de los suburbios

De acuerdo con Brian Class, experto en política estadounidense en University College, el objetivo en la retórica de Trump es muy puntual. “Quiere infundir miedo entre los votantes blancos, especialmente mujeres que viven en suburbios del centro-oeste del país (el midwest), con la idea de que su estilo de vida y tranquilidad están amenazados por un turba de afroestadounidenses y otros elementos radicales que se quieren meter en sus barrios”, sostiene Class.

Se trata de un grupo clave para Trump, pues si bien fue este el que le dio la victoria en las elecciones del 2016, desde entonces ha ido perdiendo su respaldo. Algo que se vio en los comicios legislativos del 2018 y que están mostrando ahora las encuestas.
En las más recientes, Biden se lleva el 23 por ciento del voto femenino, 10 puntos por encima del porcentaje que se registró en la pasada contienda presidencial contra Hillary Clinton.

Y el énfasis en el midwest es porque allí están estados como Wisconsin y Míchigan, que pueden ser decisivos este 3 de noviembre.

La estrategia de la “ley y el orden” no es nueva. Fue precisamente la que empleó el presidente Richard Nixon en 1972 para ganar la Casa Blanca en ese año.

Lo irónico, dice Class, es que en este caso “es presentar a Trump –el incendiario que le ha echado gasolina a las divisiones raciales que existen en el país– como el bombero que va a apagar el fuego”.

Y eso, en parte, es lo que ha venido diciendo Biden para contrarrestar la campaña de Trump. Por un lado, el exvicepresidente sostiene que es Trump, con su “retórica inflamatoria”, el que está provocando los actos de violencia que se han presentado en otras ciudades.

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Por otro, señala que el caos que el presidente denuncia recae en Trump mismo porque es el presidente. “La gente habla como si yo ya fuera presidente. Pero el hecho es que esta es la América de Donald Trump”.

En su campaña, no obstante, hay preocupación por el impacto del mensaje de Trump entre votantes indecisos y/o en los llamados swing states o estados oscilantes. De hecho, esa es una de las razones por las que el exvicepresidente decidió viajar esta semana a Kenosha y ha venido insistiendo en que no tiene la menor intención de eliminar fondos para la fuerza pública, otra de las acusaciones que le han lanzado los republicanos.

Las encuestas, de momento, no indican que el discurso esté teniendo impacto. La última muestra de la cadena Fox, de este pasado 29 de agosto, dice que Biden le saca 8 puntos en Wisconsin, una cifra que ha oscilado entre el 4 y el 10 por ciento en estos últimos 6 meses.

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Pero se trata de una cifra muy cerca del margen de error y no es claro si refleja los eventos de esta última semana. El presidente, además, está apenas “calentando motores” y mucho podría pasar en estos dos meses que faltan para las elecciones presidenciales, incluyendo los trascendentales debates.

SERGIO GÓMEZ MASERI 
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

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