Envenenamientos y oscuras prácticas que sacudieron la política mundial


Al igual que el supuesto envenenamiento que sufrió el líder opositor ruso, Alexei Navalny, conozca otras ‘artimañas’ que han hecho políticos de la historia para adquirir o mantener el poder.

Envenenamiento de Navalny

Telegram

Alexéi Navalny, el mayor crítico del Kremlin y del presidente ruso, se está recuperando en Alemania.

El gobierno de Alemania anució el pasado 2 de septiembre que Alexei Navalny, destacado dirigente de la oposición en Rusia, fue envenenado con un sofisticado agente nervioso conocido como Novichok. Esto hizo que su caso fuera aún más grave de lo que se pensaba porque aumentó las sospechas de que, a pesar de sus negaciones, el gobierno ruso estaba detrás de su envenenamiento.

Según la ‘BBC’, la respuesta del Kremlin en ese momento fue negarlo y exigir pruebas. El portavoz de Vladimir Putin, incluso, insinuó que si Navalny hubiera sido envenenado, entonces debió haber sucedido en Alemania porque los médicos en Rusia no detectaron nada sospechoso.

(También le puede interesar: Opositor de Vladimir Putin fue hospitalizado por supuesto envenamiento).

Más supuestos envenenamientos de Kremlin

Putin

El presidente ruso Vladimir Putin cumplió 20 años en el poder en 2019.

Foto:

SERGEI ILNITSKY. EFE

De acuerdo con ‘Forbes’, el presunto envenenamiento del líder opositor ruso, quien permanece hospitalizado en la ciudad siberiana de Tomsk, se une a la de otros enemigos del Kremlin que sufrieron casos similares, algunos de ellos con un desenlace fatal.

El último caso notorio de envenenamiento fue el del exagente ruso Serguéi Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33 años, el 5 de marzo de 2018, cuando fueron hospitalizados en estado crítico en Salisbury, Inglaterra, tras sufrir dos días antes una intoxicación por un gas nervioso de naturaleza militar de fabricación rusa. Ambos se salvaron.

Desde el principio, el Gobierno británico apuntó al presidente ruso, Vladímir Putin, como “altamente probable” de ser el responsable del envenenamiento, teoría también secundada por Estados Unidos y la Unión Europea.

Casos como el de el antiguo agente ruso Alexandr Litvinenko, la periodista Anna Politkóvskaya, el disidente búlgaro Georgui Markov y muchos otros opositores rusos que han muerto, o sufrido intentos de asesinato, en extrañas circunstancias llaman la atención de la comunidad internacional, pero aún no se han hallado pruebas de que los rumores (la persecución letal del Kremlin a sus opositores) sean verdad.

(Puede leer: OTAN exige a Rusia cooperar en una investigación sobre Navalni).

Asesinato de John F. Kennedy

John F. Kennedy

Caroline (I.), hija de John F. Kennedy; ‘Jackie’, su viuda (c.); y su hijo John, durante el funeral de su padre y esposo en 1963.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Este suceso marcó un antes y un después en la historia de Estados Unidos y ha sido retratado en innumerables documentales, películas, series y libros debido al impacto que causó en la comunidad norteamericana. 

De acuerdo con la ‘BBC’, durante su gobierno, el joven presidente fijó una meta particular: Estados Unidos debía llegar a la Luna antes de finales de la década de 1960. También fue a él a quien le correspondió manejar la crisis de los misiles soviéticos en Cuba, que puso al mundo al borde de la III Guerra Mundial.

El 22 de noviembre de 1963, a dos meses de cumplir tres años de mandato, Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas, mientras iba junto con su esposa en un auto en medio de una caravana.

Las autoridades detuvieron e inculparon por lo sucedido a Lee Harvey Oswald, un exmarine estadounidense que, tras haber servido en el Ejército, se había ido a vivir durante dos años a la Unión Soviética.

Dos días después de la muerte de JFK, Oswald fue asesinado mientras era trasladado por los estacionamientos subterráneos del cuartel de la policía de Dallas, lo que abrió las puertas a un sinnúmero de conjeturas sobre una posible conspiración detrás del magnicidio.

(Lea también: La historia de las tragedias que aún persiguen a la familia Kennedy).

Saboteo a opositores en Venezuela

Leopoldo López

El líder opositor al gobierno venezolano, Leopoldo López fue uno de los políticos encarcelados por el régimen.

Foto:

EFE / Miguel Gutiérrez

Nicolás Maduro llegó al poder después de una votación extraordinaria tras la muerte de Hugo Chávez, en 2013, después de que este lo designara como su sucesor.

Pero para cuando llegó la elección de 2018, la economía de Venezuela se había desplomado a niveles nunca antes vistos como resultado de la mala gestión y la corrupción, y el país estaba en medio de una crisis, reportó el medio ‘New York Times’.

Hasta 2019, más de 12.800 personas habín sido arrestadas por estar relacionadas con manifestaciones en contra del gobierno, de acuerdo con Foro Penal, una organización venezolana de derechos humanos, entre ellas manifestantes, transeúntes y personas que fueron detenidas en sus casas sin órdenes judiciales.

Además de Leopoldo López, Antonio Ledezma, Daniel Ceballos, Gilber Caro, Wílmer Azuaje, Yon Goicoechea, Raúl Emilio Baduel, los políticos opositores que fueron encarcelados por el régimen y en los últimos años han sido liberados gracias a la presión de la comunidad internacional.

Un nuevo informe de la organización estadounidense Human Rights Watch (HRW) que será publicado este viernes documenta cómo el gobierno de Nicolás Maduro está utilizando la pandemia del covid-19 como excusa para expandir un brutal régimen policial en el vecino país.

El documento presenta al menos 160 casos de personas que han sido objeto de detenciones arbitrarias, golpizas y todo serie de violaciones de derechos humanos. Entre las víctimas se incluyen periodistas, trabajadores de la salud, abogados y opositores políticos que estarían siendo atacados por criticar al régimen.

(Puede leer: Maduro juega a que un sector de la oposición participe en elecciones).

Jorge Eliécer Gaitán

Imagen de Jorge Eliécer Gaitán

Fotografía original de Luis Alberto Gaitán, Lunga, que después se convertiría en una imagen icónica de Jorge Eliécer Gaitán.

Foto:

Tomada del libro ‘Archivo Gaitán’

De acuerdo con el portal cultural del Banco de La República, si la muerte de Jorge Eliécer Gaitán ha constituido hasta hoy un misterio en torno a los motivos y los autores, ello no puede explicarse sino por el hecho de que los implicados en el crimen se las arreglaron para embrollar el asunto desde el principio, enredar la investigación y desviar las pruebas hacia un autor solitario en lo intelectual y en lo material: Juan Roa Sierra.

Como lo expresa uno de los testigos del asesinato, Jorge Padilla, ni siquiera hay la certeza de que Juan Roa Sierra hubiese sido el autor de los disparos que acabaron con la vida de Jorge Eliécer Gaitán en el medio día del 9 de abril de 1948.

Padilla estaba en el zaguán del edificio Agustín Nieto cuando observó, a pocos metros de distancia, al asesino que disparaba desde el marco de la puerta de dicho edificio, que hacia menos de dos minutos acababa de abandonar Jorge Eliécer Gaitán en compañía de Plinio Mendoza Neira, el médico Pedro Eliseo Cruz y otro acompañante. Padilla asegura que el sujeto al que vio disparar no era el mismo Roa Sierra de las fotos que publicaron los periódicos.

Plinio Mendoza asegura que el agresor venía en dirección norte sur, es decir, de frente a Gaitán, quien alcanzó a percatarse de que el hombre le apuntaba con un revolver y trató de apartarlo con las manos mientras volteaba la cabeza intentando eludir los tiros, razón por la cual dos de ellos le impactaron en la nuca, como si le hubiesen disparado de atrás.

Si Plinio Mendoza vio a un asesino que atacaba de frente a Gaitán y Padilla a otro que le disparaba por la espalda, ya que Gaitán recibió dos impactos en la columna aparte de los de la nuca, hubo por lo menos dos atacantes, y no se ha podido comprobar que ninguno de ellos fuera Roa Sierra.

Desde ese momento el pueblo enfurecido tras conocer el deceso del dirigente político popular, se desató toda una ola de violencia: saqueos, incendios y muertes, generó el ‘Bogotazo’ que dividió el siglo XX y la historia contemporánea de Colombia, en un antes y un después del 9 de abril de 1948.

Aunque mucho se ha especulado sobre el hecho, la razón de su muerte que más resuena es que Gaitán representaba un peligro para las fuerzas de derecha de la época porque simbolizaba una política de anticorrupción que no convenía a la elites colombianas.

(Además: Los señalamientos del expresidente Gaviria por el crimen de Galán).

Francisco Fernando y el inicio de la I Guerra mundial

Así registró EL TIEMPO el fin de la primera guerra mundial

Según ‘BBC’, el asesinato del que fuera heredero de la corona del Imperio Austro-Húngaro en Sarajevo desencadenó una serie de acontecimientos que llevaron al estallido de la I Guerra Mundial.

En 1914, cuando el archiduque se encontraba en Sarajevo, capital de la provincia austriaca de Bosnia, para presidir unas maniobras militares, fue asesinado por un estudiante serbobosnio llamado Gavrilo Princip.

Puesto que el asesino era militante de la organización nacionalista serbia Unidad o Muerte, el gobierno austriaco culpó a Serbia, exigiéndole a este gobierno la represión de las acciones antiaustriacas lanzadas desde su territorio, la autorización para que policías austriacos participaran en la investigación del atentado en Serbia y el castigo de los responsables.

La negativa serbia a ese ultimátum, alegando que violaba su soberanía nacional, fue el detonante para el estallido de la Primera Guerra Mundial, de 1914 a 1918, pues el juego de las alianzas arrastró a Alemania en apoyo de Austria-Hungría, y a Rusia, Francia y Gran Bretaña en apoyo de Serbia.

Hecho que muchos califican como una maniobra política para ocasionar una guerra que ya se venía gestando por las deterioradas relaciones entre las naciones europeas de la época.

(También le puede interesar: ‘1917’ y la historia de los mensajeros en la Tierra de nadie).

La traición a Julio César

Destinos emblemáticos de 2016 según Tripadvisor

La casilla 17 la ocupa una estructura ancestral. Se trata de la Acrópolis, en Atenas, Grecia. La construcción es uno de los últimos vestigios de la civilización de la Grecia antigua.

Foto:

Michael Caius / Tripadvisor

De acuerdo con ‘National Geographic’, en marzo del año 44 a.C., Julio César cayó asesinado en el Senado de Roma por un grupo de senadores opuestos a sus ambiciones autocráticas.

Cayo Casio, Marco Junio Bruto y Décimo Junio Bruto organizaron una conspiración en la que participaron más de sesenta personas: los llamados Libertadores, nombre que se dieron siguiendo el ejemplo de los tiranicidas de la antigua Grecia.

Julio César fue asesinado el 15 de marzo, durante los idus de marzo, en la Curia del Teatro de Pompeyo, en el Campo de Marte, donde el Senado celebraba sus sesiones.

Cuando César se hallaba junto a la estatua de Pompeyo, Tilio Cimbro y Servilio Casca le asestaron los primeros golpes, a los que siguieron 23 puñaladas que acabaron con su vida.

Además, su muerte no restableció la antigua legalidad republicana, que era el objetivo principal de los senadores en cuestión, sino que avivó de nuevo la guerra civil en Roma.

(Puede leer: Kleroterion: la máquina que aseguraba una democracia justa en Atenas).

El escándalo de Watergate

Richard Nixon

Richard Nixon representó uno de los escándalo más bochornosos de la Casa Blanca hasta la actualidad.

‘CNN’ reportó que el 17 de junio de 1972, la policía arrestó a cinco hombres que intentaban extraer y robar documentos de la sede del Comité Nacional Demócrata en el complejo de Watergate en Washington. Uno de esos hombres, James McCord Jr., era el jefe de seguridad del comité para la reelección del entonces presidente.

Los sospechosos fueron encontrados con una serie de artículos, incluyendo objetos para forzar cerraduras, billetes de 100 dólares con series secuenciadas y un receptor de onda corta que podría interceptar las llamadas de la policía, según informó en ese entonces ‘The Washington Post’.

La Casa Blanca se distanció de los ladrones, e inicialmente el escándalo no enredó a Richard Nixon. Fue reelegido en noviembre tras la competencia contra su rival demócrata, el senador George McGovern. Pero meses después de su posesión, los periodistas y las investigaciones del Congreso comenzaron a reconstruir los detalles del escándalo, apuntando a la participación de la Casa Blanca.

Más tarde, la Casa Blanca acordó divulgar algunas de las cintas solicitadas, pero una tenía una misteriosa brecha de 18 minutos. En abril de 1974, la Casa Blanca publicó más de 1.200 páginas de transcripciones editadas de las cintas de la Oficina Oval. Pero se negó a entregar las cintas reales, citando el privilegio ejecutivo.

El 24 de julio de 1974, la Corte Suprema de Estados Unidos le ordenó a la Casa Blanca que entregara grabaciones en cinta de las conversaciones de la Casa Blanca.

Nixon publicó las cintas, entre ellas la así llamada arma humeante, en la que se demostró que intentó usar a la CIA para bloquear la investigación del FBI sobre el robo. La cinta conectó a Nixon directamente con el robo, un hecho que había negado durante mucho tiempo. Su apoyo en el Congreso desapareció y el Comité Judicial de la Cámara aprobó tres artículos de juicio político en su contra.

El 9 de agosto, Nixon renunció sin admitir ninguna culpabilidad. «Recuerda siempre que otros te odian, pero los que te odian no ganan a menos que los odies, y luego te destruyes«, dijo en su discurso de despedida al personal de la Casa Blanca.

(Lea también: Se abre paso a absolución de Trump, tras rechazo de más testigos).

Asesinato de Luis Carlos Galán

Gaán25

El joven y revolucionario Luis Carlos Galán se vislumbraba, en su época, como el próximo presidente de Colombia.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

El expresidente y actual director del Partido Liberal, César Gaviria, se refirió a través de un largo comunicado sobre el magnicidio del excandidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, ocurrido el 18 de agosto de 1989 en la plaza central de Soacha.

Gaviria indicó que es “sorprendente ver cómo los organismos de seguridad e inteligencia fueron infiltrados al más alto nivel y puestos al servicio de los dos carteles (el de Cali y el de Medellín)” para cometer el crimen, el cual fue declarado en 2016 como delito de lesa humanidad por el Consejo de Estado.

Así mismo, Gaviria realizó un detallado resumen sobre los hallazgos de las investigaciones sobre el magnicidio y aseveró que “todos los sicarios que ejecutaron el crimen fueron asesinados en el año siguiente al asesinato de Galán para acallarlos” e indicó que “el arma con la que mataron a Galán era del DAS y su pérdida solo se informó varias semanas después del crimen”.

El ex jefe de Estado aseguró también que en los primeros años de las investigaciones del crimen se registraron “muchas irregularidades procesales”.

Además, el expresidente Gaviria destacó que después de que fracasara el atentado contra Galán que estaba planeado en Medellín, 14 días antes del crimen del político santandereano, se reunieron “los más importantes miembros del cartel de Medellín, era una cumbre de toda la mafia, los sicarios de Escobar y los de Rodríguez Gacha y un grupo de políticos” para organizar el crimen que fue cometido en Soacha.

Finalmente, Gaviria calificó el hecho como «la expresión más palpable y delirante de la alianza de narcotraficantes, paramilitares, políticos y agentes del Estado para imponer un proyecto político mafioso«.

El asesinato de Galán fue uno de los momentos históricos más duros de Colombia porque, como Jorge Eliecer Gaitán, representaba una inquebrantable fuerza moral, siempre vigilante de que los procesos judiciales avanzaran.

(Además: Por crimen de Galán, ordenan reabrir investigación contra oficiales).

La cacería de comunistas de McCarthy

Marx: el cerebro de la revolución mundial

el precursor del comunismo, Carl Marx, escribió sobre filosofía, economía
y derecho.

Foto:

Archivo / EL TIEMPO

La ‘BBC’ informó que casi 70 años después de que el gobierno de Estados Unidos llevara a cabo una infame purga anticomunista, el periodista Ehsan Masood habló con algunos de los académicos cuyas vidas cambiaron radicalmente debido a esa persecución.

El periodista puntualizó que «¿Eres, o has sido alguna vez, un comunista?». fue una famosa pregunta que marcaría uno de los períodos más oscuros en la historia reciente de EE.UU.

Todo empezó en febrero de 1950, en medio de la Guerra Fría, cuando Joseph McCarthy, un senador republicano de Wisconsin, blandió una lista de 205 presuntos comunistas que trabajaban para el Departamento de Estado.

La acusación de McCarthy inició lo que muchos consideran el mayor caso de vigilancia masiva en la historia estadounidense del siglo XX. Miles de presuntos comunistas fueron obligados a comparecer ante audiencias donde se los acusó de intentar derrocar al gobierno norteamericano a través de la «fuerza o la violencia».

Entre los sobrevivientes del ‘macartismo’, como se le llamó a esta campaña anticomunista, estaba Leon Kamin, hijo de un rabino de Taunton, Massachusetts, que se convertiría en un distinguido psicólogo.

En 1953, Kamin recibió una citación para comparecer ante una de las audiencias de McCarthy en el antiguo Palacio de Justicia de Boston, donde se le pidió que revelara los nombres de otros comunistas de Boston.

Kamin trabajaba en el laboratorio de sonido subacuático de la Universidad de Harvard, desarrollando tecnología que en esa época se utilizaba para detectar submarinos, según cuenta el veterano periodista Victor McElheny, quien cubrió el juicio de Kamin para el periódico estudiantil de su universidad, el ‘Harvard Crimson’.

«Se trataba de una tecnología crucial para el ejército, y, por lo tanto, sonaba amenazante que tuvieras comunistas trabajando en un laboratorio importante para la defensa del país«, dice McElheny.

Como él, cientos de estadounidenses fueron perseguidos por McCarthy, quien estaba respaldado por miembros de instituciones norteamericanas. 

(Puede leer: Cuando Scowcroft centró su atención en Colombia).

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