Se impuso candidato de Trump: Claver-Carone, nuevo presidente del BID


Estados Unidos logró imponer su músculo diplomático y financiero ayer para hacer elegir a Mauricio Claver-Carone como nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por los próximos cinco años.

Claver-Carone obtuvo más de la mitad de los votos entre los países prestatarios, que son 26, y más del 50 por ciento del voto por acciones, que le corresponde a los 48 países con capital en el banco.

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Fuentes consultadas sostienen que el estadounidense obtuvo, en realidad, las dos terceras partes en ambas votaciones. Varios países se abstuvieron a la hora de votar. Dado que se trata de un voto secreto no es posible, por ahora, establecer cómo sufragó cada país.

Tras meses de una polémica candidatura que dividió a la región, una mayoría de los países miembros del BID votaron a favor del estadounidense en una reunión virtual en la que finalmente solo se presentó un candidato y sin que existiera mayor oposición.

Claver Carone, cubano estadounidense nacido en Miami, es en este momento el actual Asesor de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental de la Casa Blanca.
Abogado de formación, el funcionario había trabajado antes en el Departamento del Tesoro y en el Banco Mundial.

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En junio de este año, la administración de Donald Trump desató la controversia al presentar a Claver- Carone como candidato de EE. UU. para remplazar al colombiano Luis Alberto Moreno, que completa 15 años en la jefatura del BID, y cuyo cargo expira este 30 de septiembre.

A lo largo de sus 61 años de existencia y gracias a un ‘acuerdo de caballeros’ que viene desde su fundación, el cargo de presidente del BID había recaído en un latinoamericano mientras que la vicepresidencia se le delegaba a un estadounidense.

Pero Trump, haciendo uso del poder que tiene EE. UU. por ser dueño del 30 por ciento de las acciones del banco, movió sus fichas desde temprano y logró sumar el apoyo de otros países grandes, como Brasil y Colombia, para sumar al menos el 50 por ciento del voto accionario que en la práctica garantizaban su triunfo.

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Algunos países expresaron abiertamente su oposición, entre ellos México, Argentina, Costa Rica y Chile. Para estos, no solo se le estaba permitiendo a Trump destruir una tradición de seis décadas, sino quizá casarse con un presidente de BID que podría no contar con el respaldo de su propio gobierno.

Eso ante la posibilidad de que Joe Biden, candidato demócrata para las presidenciales en EE.UU., gane las elecciones en noviembre y decida darle la espalda a Claver -Carone a partir de enero de 2021. Algo que es posible pues fue precisamente este funcionario el que se encargó de acabar con uno de los legados de la administración de Barack Obama y Biden entre 2008 y 2016: la reapertura de las relaciones con Cuba luego de casi 60 años de ruptura. Esto, en su momento, fue aplaudido por una mayoría de países en la región.

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Por eso los opositores a Claver-Carone pidieron postergar la elección hasta después de los comicios presidenciales de EE. UU. Pero la idea fue derrotada por Trump y sus aliados.

Se habló también de la posibilidad de boicotear la cita de este sábado si suficientes países decidían no participar en un proceso que requiere la presencia de al menos el 75 por ciento de todos sus accionistas. Pero eso tampoco prosperó.

De acuerdo con fuentes consultadas por este diario, muchos países prefirieron dar la pelea por perdida antes que desafiar a Trump y exponerse a represalias posteriores. Según las mismas fuentes, si los países que optaron por abstenerse en la votación hubiesen decidido no participar, no se habría alcazado el quórum necesario para que la elección fuese legítima.

Claver- Carone, sin embargo, destaca que su candidatura –y elección– fue muy democrática pues terminó siendo respaldada por países de Sur, Centro y Norteamérica al igual que el Caribe y Europa.

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El funcionario se ha comprometido a usar el banco como un motor de desarrollo para la región y una recapitalización de su capacidad prestataria, hoy día avaluada en unos 13 mil millones de dólares, pero que lleva más de diez años sin ampliarse. Algo que, por supuesto, requiere de la aprobación de Washington pues carga con el 30 por ciento de cualquier aumento en la factura.

Para eso, sin embargo, necesitará del apoyo tanto de la Casa Blanca como del congreso estadounidense. Si Trump gana las elecciones y los republicanos mantienen el control del Senado, esos planes se ven viables. Pero si Biden gana y los demócratas retienen al menos la Cámara de Representantes, su margen de maniobra se vería reducido.

Sergio Gómez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO en Washington

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