¿Quién es el colombiano acusado de asesinar a tres mujeres en España?


Cuando Jorge Ignacio Palma Jácome se entregó a la policía el 4 de diciembre de 2019 en Valencia, aportó una carta que escribió con su puño y letra en la que aseguraba no ser un “monstruo asesino de mujeres”.

En ese entonces lo buscaban por la desaparición de Marta Calvo, a quien confesó descuartizar luego de que ella, según dijo, muriera de forma accidental.

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De acuerdo con sus palabras, estuvieron juntos en su casa de la localidad de Manuel cuando ella le comentó que se sentía mal. Después de ducharse se fueron a dormir y, a la mañana siguiente, se dio cuenta de que la joven estaba muerta.

En la carta asegura que pensó en “quitarse la vida junto a ella” y que le “caía muy bien”. Confesó que entró en pánico, dio detalles sobre las herramientas que compró para descuartizar el cuerpo de la mujer y sobre los lugares donde botó las bolsas con los restos.

En ese momento lo buscaban por la desaparición de Calvo, quien mandó desde la casa de Palma la ubicación a su madre por teléfono, como hacía con frecuencia. Ahora también se suman los asesinatos de Lady Marcela Vargas (colombiana) y Arliene Ramos (brasileña), además de una denuncia adicional por introducir cocaína en los genitales de otra víctima. Hay otros testimonios de mujeres en el mismo sentido.

La policía investiga sus actuaciones con base en el mismo modus operandi de fiesta blanca, que combina sexo y drogas. En su caso, buscaba la manera de introducir cocaína en la vagina y recto de sus víctimas para aumentar el placer, con el consecuente alto riesgo de sobredosis.

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El papel de la madre

El 7 de noviembre de 2019 tuvo lugar el encuentro con Calvo: un día antes de que Palma, nacido en Ibagué, cumpliera 38 años. Horas después, su madre se desplazó desde Mallorca, donde vive, hasta Valencia para celebrar con él.

Pasaron juntos un par de días y después ella se llevó algunas prendas de ropa y dispositivos móviles, que ya entregó a la Policía. Los agentes los analizan, pero temen que haya borrado cualquier información que pudiera afectar a Palma.

Su madre es una figura muy importante, como dejó ver en la carta, en la que dice que es “lo más hermoso” que tiene y muestra su preocupación por la “humillación” que pueda sentir. También aclara que ella no estuvo en la casa de Manuel, cuando lo visitó. Palma tenía dos viviendas alquiladas en distintas localidades de Valencia.

Al saber que era sospechoso de la desaparición de Calvo, huyó. Supuestamente se mantuvo errante por el campo hasta que decidió confesar el descuartizamiento. La Guardia Civil dejó de buscar los restos de la víctima en agosto, luego de meses de trabajo infructuoso en los lugares donde Palma aseguró botarlos.

La carta que entregó está fechada el 13 de noviembre, último día en que tuvo contacto con su madre, según aseguró ella, que fue interrogada por la Guardia Civil.

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En su comparecencia lo describió como “solitario e introvertido” y dijo que le gusta leer libros sobre el más allá y la reencarnación. De hecho, en el manuscrito afirma que desea que su madre sea feliz “en otra vida” y apela a la “Justicia Divina”.

Los expertos en psiquiatría forense del Instituto de Medicina Legal de Valencia analizan el escrito para determinar si se trata de un asesino en serie con rasgos psicopáticos.

Dos caras

Lo que se desprende de sus redes sociales y de los comentarios de sus vecinos es que Palma se comportaba como un hombre tranquilo y era de pocas relaciones sociales. Vestía bien y siempre estaba arreglado. Le gustan las motos y correr maratones. De hecho, participó en la de Valencia en 2017 con una marca de poco menos de cinco horas.

Era amable con los dueños de las dos casas que tenía alquiladas a nombre de su madre, en L´Olleria y Manuel. Les decía que estudiaba en un centro privado de Valencia. Vivía solo y mantenía buen nivel de vida, aunque nadie le conocía un oficio.

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Su comportamiento tranquilo, solitario y aislado coincide con el de los asesinos en serie. Sus hábitos criminales son similares a los de los psicópatas, que se caracterizan por limpiar la escena del crimen y no mostrar ningún arrepentimiento (Palma se entregó porque lo estaban buscando luego de que la madre de Calvo fuera a su casa y no encontrara a la joven).

Sus problemas con la justicia sobrepasan las fronteras de España. En Italia fue detenido en abril de 2008 con nueve kilos de cocaína. Todo indica que era el hombre de confianza de unos narcotraficantes con sede en Valencia, que le encargaron entregar la droga en Brescia (entre Milán y Verona).

Una patrulla, avisada, detuvo el carro en el que iba con su abuelo y encontró nueve paquetes cada uno de un kilo escondidos en el vehículo.

Tras cumplir la condena en Italia, regresó a España. En 2017 fue detenido en Pamplona en una operación antidroga cuando iba a entregar (junto con otro hombre) un alijo con 300 gramos de cocaína que les llevaba desde Valencia a dos traficantes que abastecían los burdeles de Navarra.

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Su historial incluye desde multas de tráfico hasta operaciones de narcotráfico en varias regiones de España (aparte de las mencionadas, se suma Extremadura); desde desobediencia a la autoridad luego de ser detenido por conducción temeraria hasta permanecer en condición ilegal por tener caducado el permiso de residencia y trabajo desde 2017.

Además, en abril del año pasado le atribuyeron un delito de omisión del deber de socorro. Sucedió cuando murió la brasileña Ramos, después de pasar la noche con él.

Una cámara de seguridad lo grabó cuando salía rápidamente del cuarto donde estuvo con ella. Allí la encontraron sus compañeras de burdel en pésimo estado por tener droga en el cuerpo. Murió poco después.

Desde que confesó descuartizar a Calvo, supuestamente presa de miedo de que lo inculparan por tener esos antecedentes penales, Palma está recluido en la cárcel de Picassent, en prisión provisional.

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La Guardia Civil sospecha que, mediante el uso de tarjetas clandestinas de teléfono, guarda contacto con narcotraficantes. Los investigadores solicitaron permiso para rastrear sus llamadas, pues creen que podrían ser cómplices en el posible crimen de Calvo.

Ahora un juzgado de Valencia unifica cuatro acusaciones en contra de Palma: los asesinatos de las jóvenes colombiana y brasileña, la desaparición de la española y el uso de cocaína a la fuerza en un supuesto encuentro de sexo y droga.

Las autoridades por fin ataron todos los cabos para consolidar una pieza legal en contra del colombiano, que podría ser acusado por los delitos de homicidio doloso (intención de matar) y homicidio con dolo eventual (conocimiento de que su acción puede provocar la muerte), por los que se pagan entre 15 y 22 años de cárcel.

JUANITA SAMPER OSPINA
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
MADRID

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