Arce gobernará Bolivia y debe definir si lo hará bajo la sombra de Evo


La victoria este domingo en las elecciones presidenciales de Bolivia de Luis Arce, el delfín del exmandatario Evo Morales y candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), fue aplastante y para algunos inesperada.

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Ahora lo que muchos se preguntan es si el nuevo mandatario boliviano gobernará bajo la sombra de Evo o si se distanciará del expresidente, quien está refugiado en Argentina y que ayer mismo aseguró que regresará a su país “tarde o temprano”.

Dos sondeos a boca de urna de firmas privadas dieron como ganador a Arce con más del 50 por ciento de los votos frente a su rival, el centrista Carlos Mesa, quien quedó 20 puntos atrás y que hace un año ya se había disputado la presidencia con Evo, en unos comicios tildados como fraudulentos y que llevaron a la renuncia del presidente indígena.

“Hemos recuperado las esperanzas”, dijo Arce al proclamar su triunfo en la noche del domingo.

En medio de un lento conteo electoral y aunque aún no se conocen los resultados oficiales, la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Añez, reconoció la victoria del candidato del MAS.

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“Aún no tenemos cómputo oficial, pero por los datos con los que contamos, el Sr. Arce y el Sr. (David) Choquehuanca (candidato a la vicepresidencia) han ganado la elección. Felicito a los ganadores y les pido gobernar pensando en Bolivia y en la democracia”, tuiteó Áñez.

Aún no tenemos cómputo oficial, pero por los datos con los que contamos, el Sr. Arce ganó la elección. Felicito a los ganadores y les pido gobernar pensando en Bolivia y en la democracia

Más tarde, el triunfo del exministro de Evo también fue reconocido por Mesa. “El resultado de ese conteo rápido es muy contundente y muy claro”, dijo Mesa sobre las proyecciones que le otorgan la victoria al delfín de Evo.

Pero el reconocimiento no llegó solo desde Bolivia. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, EE. UU., México y Argentina, entre otros, felicitaron a Arce.

De hecho, el jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina, Michael Kozak, afirmó que “el presidente Trump y EE. UU. esperan trabajar con el gobierno electo boliviano en los intereses compartidos” de sus ciudadanos. Y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, destacó que las elecciones fueron pacíficas.
Los analistas estiman que el contundente triunfo de Arce se debió al apoyo incondicional que tiene Evo entre los indígenas, que constituyen el 41 por ciento de los 11 millones de habitantes de Bolivia.

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Además, los rivales del MAS no acudieron unidos a la elección, postulando a siete candidatos, aunque dos se retiraron en los últimos días en un intento en vano por aglutinar el voto anti-Evo.

El resultado de las proyecciones es muy similar al de las elecciones de 2005, donde el MAS inició una hegemonía de casi 14 años que volverá probablemente a reanudar ahora con Arce, tras el paréntesis producido por la crisis política del 2019.

La encuesta de la firma Ciesmori proyecta un 52,4 por ciento para Arce, mientras que el sondeo Tu Voto Cuenta apunta al 53 por ciento, porcentajes muy similares al 53,7 por ciento que obtuvo Evo en su primera elección de 2005.

Ahora el reto es para el presidente electo, quien según la politóloga María Teresa Zegada, de la Universidad Mayor de San Simón, debe dejar claro si planea gobernar con “autonomía” frente a Morales o si seguirá la “línea de Evo”.

Según le dijo a EL TIEMPO Marcelo Arequipa, doctor en Ciencias Políticas y docente de la Universidad Católica Boliviana, “con la victoria de Arce queda demostrado que en Bolivia hay más ‘masismo’ (en referencia al partido MAS) que evismo. Es decir, ya hay una corriente histórica instalada a favor del MAS. Por lo general, en Bolivia, cuando un líder político no está de candidato, el partido tiende a desaparecer, y en este caso no es así, las cosas no han ido por ese rumbo”.

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Elecciones en Bolivia

El centrista Carlos Mesa y el evista Luis Arce son los principales candidatos a las presidenciales en Bolivia.

Arequipa se refiere a las dudas que había en torno a la figura de Arce, sobre quien había interrogantes a propósito sobre si lograría consolidar los diferentes sectores que componen al MAS y que históricamente habían rodeado a Evo.

Este no es un voto por Evo Morales: es una victoria gracias a Luis Arce y que han sabido emitir ambos. Durante la campaña se envió un mensaje de autocrítica con respecto a lo que hicieron en el pasado y que no van a permitir que el evismo regrese”.

Por su parte, Cristina Echeverri, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, en diálogo con EL TIEMPO mencionó que no se debe minimizar el papel de Morales, quien sigue siendo una figura importante en Bolivia y en el MAS.

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Algunas de las características del MAS (como partido) es la articulación con los movimientos de base y los grupos sociales del país, y quien sigue hilando esas relaciones es Evo Morales”, aclaró Echeverri.

Arce, sin duda, se benefició del capital político construido durante décadas por Morales y del papel que jugó el expresidente durante la época electoral, quien ofició como su jefe de campaña desde Argentina y sobre quien pesa una orden de arresto en Bolivia por terrorismo y financiamiento del terrorismo.

El expresidente dimitió el año pasado tras perder el apoyo de las fuerzas armadas, en medio de una crisis desatada por las denuncias de fraude en unos comicios en los que buscaba su cuarto mandato consecutivo.

Pero si hay una cosa en la que coinciden los analistas es que, como dice Zegada, “es necesario curar las heridas entre los bolivianos, aunque no va ser un proceso tan automático”.

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El expresidente de Bolivia Evo Morales (i) y el candidato presidencial por el Movimiento al Socialismo (MAS), Luis Arce (d). (foto de archivo)

El perfil de Arce

Luis Arce es un economista de 57 años que estudió en la estatal Universidad Mayor de San Andrés en La Paz e hizo una maestría en la universidad británica de Warwick.
Trabajó 18 años en el Banco Central, donde ocupó diversos cargos, y fue ministro de Economía y Finanzas casi todo el periodo de Morales, con una pausa de 18 meses.
Tiene un perfil más tecnócrata que político.

Bajo Morales, Bolivia elevó su producto interno bruto (PIB) de 9.500 millones de dólares anuales a 40.800 millones y redujo la pobreza del 60 al 37 por ciento, según datos oficiales.

La bonanza permitió pagar bonificaciones a miles de mujeres embarazadas, escolares y ancianos, e inversiones millonarias para intentar industrializar el litio y el gas natural.

“Tomamos decisiones adecuadas que llevaron a nuestro país a liderar varios indicadores económicos y sociales en la región”, dijo Arce cuando fue designado abanderado presidencial del MAS (en enero).

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Con dardos al gobierno transitorio de Jeanine Áñez, Arce hizo campaña afirmando que “la economía no es un juego”, una forma en la que se mostró como conocedor de los tejemanejes de la economía boliviana.

Padre de tres hijos, Arce nació el 28 de septiembre de 1963 en La Paz, en el seno de una familia de clase media. Sus padres eran profesores.

Su origen y formación son diferentes a los de Morales, quien nació en una familia de modestos campesinos y pastores de llamas, trabajó durante toda su infancia, por lo que fue poco tiempo a la escuela.

Arce encabezó siempre los sondeos, favorecido por el capital político de Morales, pero también por los cuestionamientos al triunfo del expresidente en octubre de 2019 en unas elecciones que luego fueron anuladas. El gobierno interino y los demás candidatos dirigieron toda su artillería contra el abanderado del MAS durante la campaña.

Además, la Procuraduría, dependiente del gobierno de Áñez, lo acusó de “enriquecimiento ilícito” mientras era ministro, cargo que Arce negó.

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El aspirante derechista Luis Fernando Camacho afirmó durante la época electoral que “Luis Arce no es un candidato, es un títere del dictador Evo Morales”. Por su parte, el expresidente boliviano derechista Jorge Quiroga lo calificó como el “cajero de despilfarro”, por los millonarios gastos en obras públicas.

Mesa, en tanto, aseguró que los logros económicos de Arce y Morales no fueron “por mérito propio”, sino conseguidos gracias a los altos precios de las materias primas “que jamás gobierno alguno haya recibido” en Bolivia.

“El resultado fue palacios, aviones, lujos, despilfarro, corrupción. El responsable, obviamente, era el presidente Morales, pero muy en particular su ministro de Finanzas”, afirmó su rival directo a lo largo de la contienda, Carlos Mesa, durante la campaña.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con información de agencias

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