Por vulnerar independencia judicial, la UE multa a Polonia

El choque de Bruselas y Varsovia por la deriva autoritaria y la carga del gobierno polaco contra la independencia de su sistema judicial empieza a costarle caro a los polacos.

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Las instituciones de la Unión Europea (UE) tienen pocas palancas para hacer rectificar a un gobierno que camina por una deriva autoritaria, como hace el polaco a las órdenes del partido ultranacionalista PiS. Pero una de ellas es brutal: el bolsillo.

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La cuestión de la organización del sistema judicial depende de la competencia exclusiva de los Estados miembros

Los jueces europeos habían condenado a Polonia a eliminar esa sala el pasado 15 de julio. Esa decisión, que ya no admitía más recursos, nunca se llevó a la práctica.

La Comisión Europea pidió el pasado 7 de septiembre a los jueces que impusieran un castigo financiero al gobierno polaco.

Esa es la decisión adoptada este miércoles, que hará que Polonia pague un millón de euros cada día, que se suman a otro medio millón diario que ya pagaba por un caso similar. Si el gobierno polaco no lo paga, la Comisión Europea se lo descontará cuando deba entregarle fondos europeos.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea considera que esa sala disciplinaria dedicada a juzgar a jueces es una “grave amenaza” a la independencia del poder judicial. Por su parte, el gobierno polaco considera que esa sala, como todas las reformas judiciales que ha emprendido desde 2017 y que llevan al país al choque permanente con Bruselas, son necesarias para acabar con la corrupción del sistema judicial.

Varsovia chocó hace dos semana con la Unión Europea cuando su Tribunal Constitucional, a instancias de su gobierno, dictaminó que las leyes polacas y los tribunales polacos tienen primacía jerárquica sobre las leyes europeas y los tribunales europeos.

Mateusz Morawiecki

El primer ministro polaco Mateusz Morawiecki.

Foto:

EFE / EPA / YVES HERMAN / POOL

Esa decisión va contra el ordenamiento jurídico de la Unión Europea, que establece que el más alto tribunal del continente, superior jerárquico de los tribunales nacionales, es el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Si una norma europea choca con una nacional se cambia la nacional. Si una decisión de un tribunal nacional choca con una de la justicia europea, prevalece la europea.

Esa bronca protagonizó buena parte de la cumbre europea de la semana pasada, en la Polonia solo obtuvo el apoyo de la Hungría del nacionalista Viktor Orban y las críticas de los otros 25 gobiernos del bloque.

Lo único que consiguió arrancar en esa cumbre Mateusz Morawiecki, primer ministro polaco, fue que los gobiernos recomendaran a la Comisión Europea que negociara más para evitar choques judiciales que solo están sirviendo para empeorar las relaciones de Varsovia y Bruselas. Los jueces europeos tienen su propio calendario.

El comunicado del Tribunal europeo establece que “los sistemas judiciales de la Unión Europea –incluye a los nacionales- deben ser independientes e igualitarios. El respecto a las medidas provisionales ordenadas el 14 de julio es necesario para evitar un prejuicio grave e irreparable al ordenamiento jurídico de la Unión Europea así como a los valores sobre los que está fundada esta Unión, sobre todo el del Estado de derecho.

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Morawiecki –aunque el hombre fuerte del PiS, Jaroslaw Kaczynski es el verdadero poder- prometió desde verano acatar el dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y suprimir esa sala disciplinaria, pero nunca lo hizo. Polonia no parece rectificar.

Kaczynski dijo la semana pasada en una entrevista radiofónica que prepara otra reforma judicial en el mismo sentido para seguir colocando sus peones en las altas esferas judiciales, como ya hizo con el Tribunal Constitucional. Según el hombre fuerte del PiS, “hay que poner orden en la anarquía que reina hoy en los tribunales”.

A la vez que prometía que acabará con la sala disciplinaria en el centro de la polémica, Kaczynski adelantó que prevé la creación de dos nuevas reformas que renovarán el choque con las instituciones europeas. Quiere limitar las competencias y el tamaño del Tribunal Supremo y quiere reducir el número de escalas de los tribunales de derecho común para reducir el número de recursos.

IDAFE MARTÍN PÉREZ 
Para EL TIEMPO 
BRUSELAS 

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