Angela Merkel, la impasible canciller alemana que dice adiós

Nada hacía presagiar que una introvertida investigadora científica, hija de un pastor protestante, criada en la antigua Alemania comunista, fuera a convertirse en la líder fundamental para entender la Europa y el mundo de las últimas décadas.

(Lea aquí: Los retos que vienen para el sucesor de Angela Merkel)

Ad portas de su salida como canciller de Alemania, luego de 16 años, Merkel se erige como un ejemplo de racionalidad, con firmes convicciones morales y una incansable búsqueda del consenso dentro y fuera de su país, donde ha cosechado no pocos éxitos con su particular forma de liderazgo.

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EL TIEMPO habló con la periodista Ana Carbajosa, que acaba de lanzar la biografía Angela Merkel. Crónica de una era, un retrato en donde combina el recorrido político con la cara más humana de la canciller que se erige como la política más importante y enigmática de las últimas décadas.

Usted define a Angela Merkel como una política distinta, en especial en tiempos donde el populismo y la polarización son una constante a nivel mundial. ¿Lo fue desde siempre?

Ana Carbajosa

La periodista Ana Carbajosa, autora de la biografía de Angela Merkel.

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Ana Carbajosa

Sí, efectivamente. Merkel ha sido una política distinta desde el principio, incluso dentro de su propio país donde ha sido una excepción biográfica porque ella venia del este, de la Alemania comunista.

Era mujer, divorciada y física de formación, todo eso hacía que no se pareciera en nada a los políticos, mucho menos a los de su partido, la CDU, el centro de derecha alemán, que para la época solían ser hombres casados con familia, muchos de ellos abogados del oeste alemán. Entonces, ella era una rareza.

Su personalidad también la ha convertido en una política muy atípica, ha sabido imprimir un tono sosegado, calmado, muy aferrado a la razón, algo que contrasta con los políticos impulsivos que en hemos visto emerger, como Donald Trump o Vladimir Putin.

Entre todas las crisis que sorteó Merkel en 16 años, usted destaca la migratoria, en donde optó por no cerrar fronteras. ¿Es la que marcará su legado?

Portada de la biografía Angela Merkel.

Portada de la biografía Angela Merkel: Crónica de una era, por Ana Carbajosa

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Ana Carbajosa

Sin duda. La entrada de más de un millón de refugiados a partir del 2015 en Alemania supuso para Merkel una crisis política muy importante dentro del país, pero también incluso dentro de su partido, donde se abrieron fisuras, pues la CDU no veía con buenos ojos esa política de puertas abiertas.

Pasados los años, hemos visto que la mayoría de estos refugiados se han integrado laboralmente enriqueciendo al país. Claro, tuvo su costo, porque esa entrada de refugiados también dio alas a la extrema derecha xenófoba que creció hasta lograr entrar en el Bundestag en el 2017 y mantenerse desde entonces.

Así que, la radicalización de un sector de la población, minoritario, pero cada vez más violento, es sin duda también parte del legado de esa decisión.

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Como la de muchos alemanes, la vida de Merkel se divide antes y después de la caída del muro de Berlín. ¿Qué la caracterizaba en sus primeros años?

Ella supo prescindir de los consejos de asesores políticos para lograr ser ella misma manteniendo una sólida imagen a lo largo de los años, lo que le representó credibilidad.

Ella tiene 35 años cuando cae el muro de Berlín, por ende socializó toda su vida como joven y adulta al otro lado del telón de acero, lo que le significó que tuviera que aprender a guardar silencio, a callar.

Eran tiempos donde había que aprender a leer entre líneas y buscar posibilidades de acción dentro de un marco muy complicado. Si a eso le sumas que aprendía todo a partir del método científico que le daba su carrera, tienes la personalidad de Merkel.

Una mujer que logró, en medio de un sistema democrático, forjar una carrera profesional con ese carácter tan único que le ha reportado bastantes éxitos a la hora de negociar.

Angela Merkel

El día en que el Parlamento de Alemania elige a Angela Merkel como la primera jefa de gobierno en la historia moderna del país.

Foto:

AFP/JOHANNES EISELE

Precisamente, un carácter que la lleva a ser ese gigante político y que arranca, como lo señala, cuando ‘mata al padre’, su gran maestro: Helmut Kohl…

A menudo se le acusa a Merkel de ser muy pausada, se dice que es la política de los pasos pequeños, que no es osada. Pero si analizamos su carrera política, hay momentos, como el de la crisis de los refugiados o el de Kohl, en los que fue más que atrevida.

A ella no le gusta que le digan que es fría, pero lo cierto es que no se toma nada personal

En 1999, el CDU estaba asfixiado con el canciller Helmut Kohl, salpicado por un escándalo de financiación irregular del partido, entonces ella decide escribir una tribuna en el Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) en la que aseguraba que Kohl le había hecho daño al partido y que tenía que darle paso a una nueva generación.

Recuerdo que estuve hablando con el que era jefe de redacción en aquel entonces del FAZ y con una de sus compañeras de partido, que estuvo al día siguiente en la reunión ejecutiva donde se analizó esa bomba que había caído, en ese entonces no estaba muy claro si eso iba a hundir definitivamente a Merkel, porque se había atrevido a atacar al padre, que no solamente era su mentor sino la gran figura de la derecha alemana.

Al final, sobrevivió porque la CDU entendió que no le quedaba otra opción, que en el fondo Merkel tenía razón y que arriesgó cuando todo podía haberle salido mal. No hay duda de que eso marcó el inicio de su ascenso político, en especial al margen de la tutela de Kohl.

(Lea aquí: ¿Quién es Angela Merkel y cuál es su legado en Alemania?)

Y de ahí en adelante la vemos trabajar a través de su ego invisible, de no tomarse nada personal. ¿Cree que esta ha sido su verdadera arma para negociar?

Angela Merkel

El perro del presidente ruso Vladimir Putin, hace una aparición inusual y se sienta junto a la canciller alemana Angela Merkel durante la reunión de trabajo con Vladimir Putin.

Foto:

AFP / NATALIA KOLESNIKOVA

Sí. Yo creo que esa ha sido una de sus armas más poderosas y más afiladas. A ella no le gusta que le digan que es fría, pero lo cierto es que no se toma nada personal.

Ella puede estar negociando con Putin, Putin sabe que le dan miedo los perros y en plena negociación saca uno que le empieza a oler las pantorrillas a Merkel para desestabilizarla, incluso en esos momentos, y hasta cuando recibió insultos graves por parte de Donald Trump, ella siempre se mostró impasible.

De ahí que digan que ella tiene como un teflón, una piel muy gruesa, que no permite que nada la traspase. Eso hizo que Merkel negociara sin importar qué, porque su objetivo siempre era salir de la mesa con un acuerdo, todo lo demás eran distracciones.

Tener esa sangre fría le ha permitido cosechar muchísimos éxitos diplomáticos, mientras que sus rivales políticos se desesperan frente a esa alemana impasible a la que no consiguieron reducir por la vía emocional.

El aspecto físico es algo que también marcó la gestión de Merkel…

Al final de su carrera se reconoció como feminista. Merkel siempre había huido de esa etiqueta y la suya había sido una evolución muy similar a la de tantas mujeres poderosas

Sí, eso también la hace única, distinta y, de alguna manera, una figura fascinante. Ella supo prescindir de los consejos de asesores políticos para lograr ser ella misma manteniendo una sólida imagen a lo largo de los años, lo que le representó credibilidad.

Es paradójico porque sabemos que es una política que tiene muy poco carisma, cuando la escuchas hablar es monótona, no hace grandes discursos ni elabora grandes ideas. Pero, lo que dice, normalmente, lo cumple y expone las cosas sin arandelas. Les habla a los ciudadanos como personas adultas.

En cuanto al aspecto físico, ella alguna vez comentó que es cierto que cuando un hombre habla, normalmente, se le escucha más y esto es en parte porque lleva menos adornos que una mujer.

Para Merkel, cuando una política habla, la gente se fija en cómo lleva el peinado, qué ropa usa… entonces, ella quiso, de alguna manera, quitar todas esas distracciones e intentar que la gente escuche lo que tiene por decir sin que la atención se desvié a su peinado, que siempre fue el mismo; su ropa, usó siempre los mismos blazers; los accesorios, la vimos siempre un collares parecidos… Angela Merkel estableció una continuidad y una estabilidad premeditada y decidida que forma parte de su legado.

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Angela Merkel

Varios líderes posan para la foto de familia en el ámbito la reunión de los veintisiete jefes de Estado o Gobierno de la Unión Europea, el 17 de junio de 2010 en Bruselas (Bélgica).

Foto:

EFE/Julien Warnand

Una mujer entre un mundo de hombres. ¿Por qué le costó definirse como feminista?

De alguna manera ella ha ido evolucionando y solo al final de su carrera se reconoció como feminista.

Merkel siempre había huido de esa etiqueta y la suya había sido una evolución muy similar a la de tantas mujeres poderosas, que empezaron sus carreras pensando que si lo hacías muy bien llegarías muy lejos.

Lo cierto es que por el camino se ha dado cuenta de los infinitos obstáculos que le ha tocado sortear a ella y a un montón de mujeres que la han rodeado.

Más allá de eso, y al margen de denominaciones y batallas lingüísticas sobre el feminismo, lo más relevante de esto es que hay toda una generación de niños y niñas en Alemania que crecieron teniendo a una jefa de gobierno al frente de su país y para los que es algo absolutamente natural que una mujer los dirija.

G20

La canciller alemana Angela Merkel conversa con el el presidente chino Xi Jinping (izda) y el ruso, Vladímir Putin (2d), durante la cumbre del G20 en Osaka (Japón) en el 2019.

¿Qué pecado cree le quedó por redimir a Merkel?

(Ella) considera que un político no está aquí para que la gente hable de dónde va de vacaciones o qué le gusta vestir, sino que existe para hacer su trabajo y todo lo demás sobra

Creo que tiene que ver con su método para decidir, también muy particular, y es ese método científico en el que sopesa todos los argumentos, consulta a infinidad de expertos y, en definitiva, tarda mucho en decidir.

Eso, de alguna manera, está muy bien en medio de una era tan apresurada por la virilidad, los 140 caracteres y en donde todo hay que hacerlo para ya.

Pero, por otro lado, es verdad que, por ejemplo, en la crisis del euro, tardar en decidir lastró a muchos países a contagiarse de lo que ocurrió en Grecia.

También hay quienes piensan que esa manera de decidir impidió que en Alemania se hicieran reformas profundas y necesarias, como el tema de la digitalización o de la infraestructura.

No hay que olvidar que muchas de las reformas que le han permitido su éxito político y económico fueron heredadas de los socialdemócratas, especialmente la reforma del mercado laboral que hizo su antecesor, Gerhard Schröder.

(También: Las razones del hundimiento de los conservadores europeos)

Angela Merkel

Angela Merkel en una demostración de las fuerzas militares alemanas en la fragata «Sachsen» en la base naval del mar Báltico en Warnemuende, en el norte de Alemania, el 31 de agosto de 2006.

Foto:

AFP / JOHANNES EISELE

El gran enigma de Merkel parece estar en su esfera personal…

Angela Merkel

Angela Merkel durante su visita con el Primer Ministro chino, Li Keqiang a un supermercado tras la inauguración de la sesión plenaria de la tercera cumbre bilateral, el 10 de octubre de 2014.

Foto:

EFE/Lukas Schulze

Ella conserva su vida privada muy guardada y lo hace de una manera muy férrea.

Yo he podido hablar con montón de personas que la han acompañado desde los primeros años y en distintas etapas de su vida política, pero lo cierto es que ella no comparte la información de su vida privada con nadie.

En parte, porque considera que un político no está aquí para que la gente hable de dónde va de vacaciones o qué le gusta vestir, sino que existe para hacer su trabajo y todo lo demás sobra.

Lo que sabemos de ella: que es austera, que hace sus compras como cualquiera en el supermercado, que es una amante de la naturaleza o que cosecha patatas, es parte del alpiste informativo que dan a los biógrafos y a los periodistas para que tengan algo de dónde alimentarse, pero a la vez una información que salvaguarda esa intimidad que, milagrosamente, ha sabido conservar durante todos estos años.

¿Por qué subestimarla fue la clave de su éxito?

Merkel ha sido la eterna subestimada. Cuando hablaba con gente que coincidió al principio de su carrera, les preguntaba si pensaban que podía llegar a ser canciller y la respuesta fue unánime: para nada.

Eso se debía, en parte, a ser mujer porque no se imaginaban que fuera a ser la primera canciller, pero también por ser del este de Alemania. Ahora bien, el hecho de que la subestimaron jugó a su favor, pues le permitió ser una rival menos temida y escalar. Merkel fue tumbando uno a uno a sus rivales.

Uno de los episodios que cuento en el libro ocurrió en 2005 durante la noche de las elecciones. En Alemania se celebra la ronda de los elefantes en televisión, donde van los líderes políticos a comentar los resultados. El canciller saliente, Schröder, dijo que de ninguna manera Merkel conseguiría formar gobierno y constantemente se burló de ella. Un espectáculo por demás bochornoso.

Evidentemente, se equivocó en todo. Merkel formó gobierno con los socialdemócratas y no volvió a despegarse del poder en los siguientes 16 años. Un buen ejemplo de cómo muchos, a lo largo de los años, han subestimado a quien acabó siendo un animal político con muy pocos precedentes.

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Angela Merkel

La canciller Angela Merkel recibe un ramo de flores del de su previsto sucesor, Olaf Scholz antes de la reunión del gabinete del gobierno en Alemania, el 24 de noviembre de 2021.

Foto:

FE / EPA / MICHELE TANTUSSI / PISCINA

Ahora Merkel se va sin nadie que le haga sombra y con la convicción de querer que alguien más defina el norte del país. ¿Cree que el llamado a ser nuevo canciller, OIaf Scholz, representará esa aspiración?

La próxima semana empieza una nueva era en Alemania (se espera que el 6 de diciembre asuma el socialdemócrata Olaf Scholz como canciller), lo que pasa es que como todo en Alemania es una revolución incremental.

Si bien Scholz es de otro partido, ha estado gobernando en coalición con el partido de Merkel y hasta la pasada legislatura era vicecanciller y ministro de Finanzas. Es decir, sabemos perfectamente quién es y qué políticas ejecuta.

Además, en parte ganó las elecciones porque hizo una campaña intentando parecerse lo más posible a Merkel, incluso físicamente haciendo el gesto del rombo que la caracteriza con las manos.

Aun así, sí que habrá cambios porque para empezar es un gobierno tripartito, algo inédito, y vamos a ver una política más decidida en el tema medioambiental, que desde luego los Verdes están empujando para acelerar la descarbonización. De ahí a que aspiremos a algo mucho más revolucionario, no parece ser.

Angela Merkel

La canciller Angela Merkel (der.) posa con el vicecanciller interino y ministro de Finanzas Olaf Scholz después de su última reunión de gabinete en Berlín, Alemania, el 24 de noviembre de 2021.

Foto:

EFE / EPA / MICHELE TANTUSSI / PISCINA

¿A qué cree que se va a dedicar Angela Merkel una vez deje el poder?

Bueno, como de costumbre, no ha develado mucho. Lo que sé es que se va a tomar unos meses de descanso porque, fiel a su método científico, quiere sopesar todo antes de tomar decisiones y no quiere que las ofertas que tiene bajo la mesa decidan sobre ella.

Eso sumado a que también quiere descansar. Quiere dormir, leer y probablemente viajar, algo que le interesa bastante. Por ahora, lo que está claro es que no se va a dedicar a la política de manera activa.

STEPHANY ECHAVARRÍA
Subeditora de Internacional
EL TIEMPO
@dulcitodemora

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