El tímido viraje de Biden hacia Cuba

A inicios de esta semana, el gobierno de Joe Biden dio sus primeros pasos de un compromiso que adquirió durante la campaña presidencial: marcar un distanciamiento de las medidas que introdujo la presidencia de su antecesor, Donald Trump.

La era Trump no fue un momento sencillo para las relaciones de Washington y La Habana. Durante la presidencia del republicano (2017-2021), el exmandatario echó tierra al deshielo que introdujo la administración Obama, restringió los viajes de estadounidenses hacia la isla y limitó las remesas hacia Cuba.

“Estas son todas medidas unilaterales de EE. UU. y no representan un acercamiento hacia Cuba al nivel diplomático, más allá de las recientes conversaciones sobre migración».

Además, quizás uno de sus golpes más severos y simbólicos fue cuando en 2020 Trump incluyó al Gobierno cubano en la lista de países que no colabora en la lucha contra el terrorismo. Un año después (2021), Trump declaró nuevamente a Cuba como “Estado patrocinador del terrorismo”.

Aunque Biden aún está lejos de impulsar el deshielo a nivel diplomático como el que introdujo Obama –quien en 2016 se convirtió en el primer presidente estadounidense en ir a La Habana tras casi 90 años–, y apenas es un gesto unilateral de Washington que ha tenido pocas reacciones en La Habana, se trata sin duda de un punto clave.

“Estas son todas medidas unilaterales de EE. UU. y no representan un acercamiento hacia Cuba al nivel diplomático, más allá de las recientes conversaciones sobre migración”, opinó el analista William LeoGrande para Efe.

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