Excarcelan a diputado opositor acusado de planear magnicidio de Maduro


En la tarde de este viernes, 28 de agosto, se conoció que el diputado Juan Requesens fue excarcelado, tras haber cumplido poco más de dos años detenido en la sede de la policía política conocida como El Helicoide, en Caracas.

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El régimen dio hoy a mi hermano Juan Requesens una medida de casa por cárcel. ¡Juan está con nuestra familia!”, trinó Rafaela Requesens, hermana del parlamentario, poco antes de las 6:00 pm hora local, tras un día de intensos rumores sobre su excarcelación.

Su abogado, Joel García, detalló que la medida sustitutiva de libertad contempla vigilancia policial las 24 horas del día. Sin embargo, García considera que la medida representa una mejoría de condiciones al estar en casa.

“¿Estamos contentos? Sí. Ustedes también lo estarían. Pero tenemos muy claro que Juan no es libre aún y no vamos a dejar de luchar hasta que él y toda Venezuela lo sean”, agregó su hermana en otro tuit.

Su padre ha asegurado que “aparentemente” se encuentra en buenas condiciones. En las imágenes que se han divulgado se le ve bien, feliz, aunque más delgado que hace 752 días, cuando lo detuvieron y ya estaba mucho más delgado que cuando se le conoció en el Movimiento Estudiantil.

“¡Me soltaron!”, se le escuchó decir en un vídeo que transmitió en vivo el excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski.

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Sin embargo, más temprano, cuando todavía se trataba de un rumor, el líder opositor Juan Guaidó advirtió: “Esto ha pasado antes, previo a fraudes que intenta montar la dictadura”, en referencia al proceso convocado para el próximo 6 de diciembre.

Y en un comunicado divulgado después de conocerse la noticia, en el que aseguran que Requesens no debió pasar «ni un minuto secuestrado», advierten a la comunidad internacional que es una práctica común del régimen de Maduro «liberar una cantidad determinada de secuestrados para posteriormente capturar a otros dirigentes políticos».

Aunque celebraron que Juanki o Goico, como le dicen sus familiares y allegados, se encuentre en casa, exigieron su libertad plena así como la de los 386 presos políticos que siguen en las cárceles del régimen.

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Múltiples irregularidades

Requesens fue detenido pasadas las 8:00 pm (hora local) del 7 de agosto de 2018, por su supuesta participación en el atentado fallido contra Nicolás Maduro, acaecido tres días antes de que lo arrestaran.

En el operativo para su captura participaron una docena de funcionarios de la policía política (Sebin), quienes lo fueron a buscar en el edificio al sureste de Caracas en el que ahora está de vuelta con su familia.

Todo ocurrió mientras Maduro ofrecía detalles del magnicidio frustrado en una transmisión conjunta de radio y televisión, en la que presentó como prueba el testimonio grabado de quien aseguró era el jefe operativo “de los asesinos y sicarios” que habían intentado matarle: el sargento retirado Juan Carlos Monasterios, quien detalló que Requesens supuestamente era el encargado de “hacerle el favor” de pasarlo al lado colombiano de la frontera, para cuadrar la traída de los drones con los que se haría el magnicidio.

La defensa de Requesens ha insistido en que se trata de una prueba nula, que se hizo bajo coacción.

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Juan Requesens

Juan Requesens, quien cumple arresto domiciliario, tendrá vigilancia policial las 24 horas.

Sin embargo, a Requesens se le imputaron ocho delitos: instigación pública continuada, homicidio calificado en grado de frustración contra Maduro y militares de la Guardia Nacional, uso de artefactos explosivos, asociación para delinquir, financiamiento al terrorismo, daños a la propiedad y traición a la patria.

Según detalló el propio presidente del Supremo venezolano, a la mañana siguiente de su detención, su detención habría ocurrido en “flagrancia”, algo que, por supuesto, negó la defensa, aún en el supuesto de que los delitos por los cuales se le acusaban fueran ciertos, pues habían ocurrido tres días antes.

Pero lo peor de su caso, lo que hizo que diera la vuelta al mundo entero, ocurrió tres días después de su detención, cuando el ministro de Comunicación en Información del régimen, Jorge Rodríguez, divulgó un vídeo con una supuesta confesión de Requesens.

Según ha dicho su defensa y familia, él no recuerda haber grabado ese vídeo. Voceros de oposición denunciaron que le torturaron y drogaron -algo que ratificaron en el comunicado emitido tras su liberación-, sobre todo después de haber visto un segundo audiovisual que se filtró poco después de la supuesta confesión, desde El Helicoide, en el que se le ve en ropa interior, llena de excrementos.

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El mismo día de su detención, desde la tribuna de la Asamblea Nacional, el aguerrido Requesens había dado un emotivo discurso a propósito de la persecución contra uno de sus compañeros del Parlamento y del partido Primero Justicia, José Manuel Olivares.

Yo me niego a arrodillarme frente a quienes hoy pretenden quebrarnos la moral

“Yo me niego a rendirme. Yo me niego a arrodillarme frente a quienes hoy pretenden quebrarnos la moral. Muchos hermanos de nosotros están hoy fuera del país. Muchos están bajo tierra (…) porque los mataste, Nicolás (Maduro).

Y los que todavía podemos estar aquí, aquí vamos a seguir poniéndoles el pecho. Hoy puedo hablar desde aquí, mañana no sé”, dijo Requesens. No sabía, entonces, que sería su despedida de la libertad.

En poco más de dos años no pudo volver a ese lugar, en el que sin embargo se mantuvo presente con pancartas y distintas cosas alusivas. Que pueda volver ahora es incierto, pues, como insisten sus abogados y familiares, aún no es libre.

Pero, al menos, está de vuelta en casa, donde, incluso tomando como cierta la versión oficial, siempre ha debido estar. Como ha destacado su defensa, según el artículo 200 de la Constitución, en caso de que un diputado cometa un delito flagrante –como se aseguró, erróneamente, en este caso– la autoridad competente debía ponerlo bajo custodia en su residencia.

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ANDREÍNA ITRIAGO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARACAS

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