La elección de Claver desatará crisis institucional en el BID


Elegir al estadounidense Mauricio Claver-Carone como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no solo desataría una crisis institucional sin precedentes en el ente hemisférico sino que pondría en riesgo el vital respaldo de Washington a esta entidad.

Eso dicen cuatro «pesos pesados» de la política estadounidense en una carta publicada este fin de semana y a pocos días de que las directivas del BID se reúnan virtualmente para definir si Claver-Carone termina imponiéndose como reemplazo del colombiano Luis Alberto Moreno.

La misiva está firmada por Patrick Leahy, Vicepresidente del Comité de Apropiaciones del Senado de EE. UU. (demócrata) ; George Shultz, ex Secretario de Estado de los EE. UU. (republicano), Robert Zoellick, ex presidente del Banco Mundial (republicano) y Carla Hills, ex Representante de Comercio de los EE. UU. (republicana).

Los firmantes encabezan su escrito diciendo que «Este no es el momento para debilitar al Banco Interamericano de Desarrollo», y anotan que EE.UU., al proponer a Claver-Carone, está rompiendo con un «compromiso político explícito que data de la fundación del Banco hace 61 años» y bajo el cual el presidente de la institución debe ser un latinoamericano.

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Romper con esta tradición tendría serias ramificaciones para los Estados Unidos

«Romper con esta tradición tendría serias ramificaciones para los Estados Unidos más allá de los próximo cinco años. Elegir al Sr. Claver-Carone para un mandato de cinco años, apenas unas semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses desencadenaría una crisis institucional inmediata en el BID y pondría en peligro el apoyo de EE. UU. al Banco, independientemente de quien gane la elección presidencial de EE. UU., en el mismo momento en que el Banco busca un aumento de capital», sostiene en la carta.

Leahy, por el cargo que ocupa precisamente en el comité encargado de asignar los recursos al BID, tiene mucha influencia a la hora de definir montos y condiciones. Y tendría muchas más si los demócratas ganan el Senado y Leahy se convierte en presidente de esa dependencia en la cámara alta.

También anotan que un triunfo de Joe Biden en las elecciones presidenciales podría desencadenar un esfuerzo para sustituir al nominado de Donald Trump, «lo que causaría más caos y distracción en el BID y para sus accionistas en un momento cuando debería enfocar toda su atención a responder a las crisis de la región«.

Para los firmantes, además, en Latinoamérica existen decenas de líderes que tienen la experiencia y el temperamento para sobresalir como presidentes del BID y que gozarían del apoyo bipartidista en Washington.

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Critican, a su vez, que Claver-Carone, en aras de conseguir los votos que requiere para llegar a la presidencia, le haya prometido la vicepresidencia del BID a Brasil.

Los firmantes, como sugirieron algunos países, piden posponer la elección hasta después de las elecciones de EE.UU. e insisten en que independientemente de quien gane la Casa Blanca, la presidencia del BID debería permanecer en la región.

Una presidencia del BID iniciada en medio de una seria controversia limitaría al potencial único del Banco

«Una presidencia del BID iniciada en medio de una seria controversia limitaría al potencial único del Banco. En vez de cambiar la estructura fundamental del BID por medio de un voto sobre su próximo presidente en medio de la crisis del COVID, los accionistas deberían esperar unos meses y comparar las implicaciones de largo plazo de abandonar una tradición sólidamente establecida. Solo después de esto nos deberíamos unir para respaldar a un candidato de la región con la visión, la credibilidad, el temperamento y las habilidades para trazar un mejor futuro para la gente de Latinoamérica y el Caribe», afirman.

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La elección está prevista para este sábado 12 de septiembre y, sobre el papel, Claver-Carone ya tendría tanto el 50 por ciento del voto accionario como el 50 por ciento del voto entre los 28 países prestatarios, dos condiciones que son necesarias para ganar la elección.

A estas alturas la única alternativa que barajan sus opositores es tumbar el procedimiento impidiendo que se alcance el quórum del 75 por ciento que se necesita para que la designación sea válida.

Esta es la carta…

Este no es el momento para debilitar al Banco Interamericano de Desarrollo

Patrick Leahy es Vicepresidente del Comité de Apropiaciones del Senado de EE. UU.
George Shultz fue Secretario de Estado de los EE. UU.
Robert Zoellick fue presidente del Banco Mundial
Carla Hills fue Representante de Comercio de los EE. UU.

Para Septiembre 12-13 los accionistas del Banco Interamericano de Desarrollo programaron la elección del próximo presidente del Banco. Esta decisión tendrá consecuencias de amplio alcance para el Banco y para las millones de personas que el mismo sirve.

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Nos unimos a esos que creen que hay razones convincentes para que los accionistas tomen la decisión prudente de posponer la elección hasta el año que viene.

Cada uno de nuestros países tiene interés en el enorme papel que desempeña el BID para abordar los desafíos clave al desarrollo social y económico de Latinoamérica y el Caribe —la pobreza y la desigualdad generalizadas, la corrupción desenfrenada, los sistemas de justicia débiles, las pandillas violentas y los narcotraficantes, el cambio climático, y los millones de refugiados, entre otros.

Estos problemas abrumadores son agravados por la pandemia del COVID y la crisis económica resultante, lo cual tendrá grandes ramificaciones para la estabilidad social, económica, ambiental y política de la región por varios años.

Quién dirige una institución que jugará un papel relevante en el futuro de la región

Estos problemas sólo se podrán resolver si trabajamos juntos, por lo que debemos preocuparnos por quién dirige una institución que jugará un papel relevante en el futuro de la región.

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La administración Trump nominó a Mauricio Claver-Carone para ser el próximo presidente del BID, y varios gobiernos anunciaron su apoyo a la nominación. Varios otros expresaron su oposición. Algunos anunciaron que tal vez boicoteen el voto para prevenir alcanzar un quórum.

Hay otros candidatos y gobiernos que todavía no han expresado su preferencia. Estas opiniones marcadamente divergentes por sí solas deberían hacer reflexionar sobre esta decisión.

El Sr. Claver-Carone es un funcionario de nombramiento político en la Casa Blanca del Presidente Trump cuya nominación controversial rompería con una tradición de larga data de que un latinoamericano se desempeñe como presidente del BID.

Varios antiguos jefes de estado cuestionaron la legitimidad de una presidencia Claver-Carone ya que estaría contradicción con un compromiso político explícito que data de la fundación del Banco hace 61 años, que estableció el BID en Washington con un presidente latinoamericano- un compromiso que demostró su valor en innumerables maneras para la institución y sus accionistas.

Ellos sabiamente llamaron a retrasar el voto para permitir tiempo para continuar considerando y discutiendo las implicaciones de un cambio estructural tan fundamental.

Además, independientemente de quien ocupe la Casa Blanca el año que viene, hay muchos latinoamericanos- mujeres y hombres- que tienen la experiencia y el temperamento para sobresalir como el próximo presidente del BID y que gozarían del apoyo bipartidista en Washington.

También es preocupante que el Sr. Claver-Carone supuestamente prometió ocupar el puesto número dos en el BID- un puesto que siempre ocupa un ciudadano estadounidense- con un brasileño, después de que ese gobierno se convirtiera en el primero en respaldar su candidatura.

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Esta no es la manera en que deben tomarse decisiones tan importantes. Romper con esta tradición tendría serias ramificaciones para los Estados Unidos más allá de los próximo cinco años.

Elegir al Sr. Claver-Carone para un mandato de cinco años, apenas unas semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses desencadenaría una crisis institucional inmediata en el BID y pondría en peligro el apoyo de EE. UU. al Banco, independientemente de quien gane la elección presidencial de EE. UU., en el mismo momento en que el Banco busca un aumento de capital.

Una presidencia de Biden podría desencadenar un esfuerzo para sustituir a Claver-Carone, lo que causaría más caos y distracción en el BID y para sus accionistas en un momento cuando debería enfocar toda su atención a responder a las crisis de la región.

Es importante notar que las personas de las Américas- desde los pequeños países del Caribe hasta las grandes economías del sur y el norte- se unieron en el pasado para superar los problemas regionales y ayudarse los unos a los otros a alcanzar su potencial.

El BID jugó un rol central en el intercambio de experiencias y la catalización de la acción cooperativa

El BID jugó un rol central en el intercambio de experiencias y la catalización de la acción cooperativa, así como a través del financiamiento, recurriendo tanto al sector público como al privado.

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Desde sus orígenes en la Administración Eisenhower, el BID y sus miembros se esforzaron por la colaboración en vez de la dominación, y esta fórmula será especialmente importante en siglo XXI, mientras las Américas compiten en una economía global.

Una presidencia del BID iniciada en medio de una seria controversia limitaría al potencial único del Banco. La necesidad de un liderazgo estable del BID que pueda generar consenso nunca fue tan grande.

En vez de cambiar la estructura fundamental del BID por medio de un voto sobre su próximo presidente en medio de la crisis del COVID, los accionistas deberían esperar unos meses y comparar las implicaciones de largo plazo de abandonar una tradición sólidamente establecida.

Solo después de esto nos deberíamos unir para respaldar a un candidato de la región con la visión, la credibilidad, el temperamento y las habilidades para trazar un mejor futuro para la gente de Latinoamérica y el Caribe.

(Además: Biden, en desacuerdo con candidato de EE. UU. para el BID)

SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

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