Los estados que van a definir la Casa Blanca


Un puñado de estados en EE.UU., no más de 10 o 12 –dependiendo de quien haga las cuentas–, decidirá el 3 de noviembre el nombre del próximo ocupante de la Casa Blanca. Suena raro, si se tiene en cuenta que son 50 los estados que componen el país (más el distrito de Columbia) y que todos acuden a las urnas.

Sin embargo, así funciona el sistema electoral estadounidense. Uno que lleva más de 200 años en vigor, y bajo el cual no se elige al mandatario a través del “voto directo”, como sucede en la mayoría de las democracias en el mundo.

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Es decir, no gana quien acumule más sufragios a nivel nacional sino el que sume una mayoría de asientos al Colegio Electoral, órgano que se encarga de ungir al nuevo mandatario. En total, el Colegio está compuesto por 538 asientos distribuidos entre todos los estados dependiendo de su tamaño y población. California, por ejemplo, pone 55, mientras que uno pequeño, como New Hampshire, participa con solo 4.

Quien gana las elecciones en un estado –así sea por un voto– se lleva el total de asientos preasignados al mismo. Salvo por Nebraska y Maine, que distribuyen sus asientos basado en el porcentaje que obtuvo cada candidato. Al final, el que sume a su columna al menos 270 asientos, la mayoría simple, se declara triunfador. En otras palabras, la pelea por la presidencia en Estados Unidos se libra estado por estado.

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Con el paso de los años, un gran número de estados se han convertido en bastiones de un solo partido. Alabama, por ejemplo, siempre vota por un republicano, mientras que Nueva York se inclina por un demócrata. Por lo tanto, el margen para marcar la diferencia es bastante estrecho y suele reducirse a un grupo de estados ‘competitivos’ o swing states, que en cada elección se debate entre apoyar a un partido u otro.

Según las encuestas, Joe Biden, el candidato de los demócratas, ya tendría asegurados 19 estados más el Distrito de Columbia: Washington, Óregon, California, Colorado, Nuevo México, Minnesota, Nueva Jersey, Massachusetts, Connecticut, Nueva York, Illinois, Hawái, Rhode Island, Delaware, Maryland, Vermont, New Hampshire. A eso se sumarían tres de las cuatro curules que ofrece Maine, uno de solo dos estados (el otro es Nebraska), que no entregan la totalidad de sus asientos al ganador del voto directo en el estado.

Juntos suman 226 votos al Colegio Electoral para Biden prácticamente asegurados. Se trata de estados que tienen una larga tradición de votar por el Partido Demócrata y/o que en este momento muestra en las encuestas una diferencia entre ambos candidatos superior al 8 por ciento, por fuera del margen de error que suele ser del 5 por ciento o menos.

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En el caso de Trump también serían 19: Alaska, Utah, Idaho, Montana, Wyoming, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Kansas, Oklahoma, Missouri, Arkansas, Kentucky, Misisipi, Luisiana, Tennessee, Alabama, Carolina del Sur, Indiana, Virginia del Oeste. Más tres de los cuatro asientos que ofrece Nebraska. Que en su totalidad representan 125 votos asegurados para el presidente. Es decir restan 11 estados que aún estarían en juego. Y es allí donde los candidatos vienen invirtiendo más tiempo y recursos: Ohio, Arizona, Florida, Iowa, Míchigan, Carolina del Norte, Pensilvania, Wisconsin, Nevada, Georgia y Texas.

Más los dos asientos que están pendientes en Maine y Nebraska. En este grupo de estados la diferencia entre Biden y Trump está por debajo o muy cerca del margen de error. Y en su conjunto aportan 187 votos al Colegio Electoral. Pero la situación no es igual en todos. En Nevada, Pensilvania, Míchigan y Wisconsin la ventaja de Biden, según el promedio de encuestas de Real Clear Politics, es de entre 3,7 y 6,5 puntos, respectivamente.

Es decir, son estados que a estas alturas de la carrera se están inclinando en favor del candidato demócrata. Si se mantiene esa tendencia y Biden los gana, sumaría 52 asientos más a su columna, llevando su número total a 278, 8 más de los que necesita para ganar. Para ponerlo de otra forma, si Biden triunfa en estos 4 puede perder los otros 7 indecisos, al igual que en Maine y Nebraska y de todas maneras ganar la Casa Blanca. E, incluso, puede darse el lujo de perder Nevada e igual triunfar.

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La situación en estos 7 últimos es más compleja. En cinco de ellos (Florida, Carolina del Norte, Iowa, Ohio y Georgia) las encuestas muestran un empate técnico, mientras Texas se inclina hacia Trump y Arizona hacia Biden. Pero el simple hecho de que Texas, Georgia y Arizona estén considerados estados indecisos en este ciclo electoral dice mucho de la carrera.

Se trata de estados con una marcada tendencia republicana que llevan décadas eligiendo a candidatos de este partido. Si Trump llegara a perder en cualquiera de ellos sería un golpe casi mortal para sus aspiraciones. Y aunque nadie cree que eso vaya a pasar, la sola posibilidad es muestra de lo poco previsibles que son estas elecciones, pues allí Trump ganó con comodidad en 2016.

Florida

29 votos al Colegio Electoral

El Estado del Sol, con su alta población de hispanos, lleva más de dos décadas siendo vital a la hora de definir las elecciones presidenciales. Y si algo ha demostrado es que es un verdadero swing state: las victorias, para uno u otro partido, se han definido por solo 1 o 2 puntos de diferencia. Y en esta ocasión será igual. En las encuestas Biden va a adelante, pero por menos de dos puntos y si llega a ganar, prácticamente aseguraría la Casa Blanca.

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PensIlvania

20 votos al Colegio Electoral

Hace parte del llamado “muro azul” de los demócratas, que se refiere a un grupo de estados del centro este y la costa oeste que llevaban tres décadas votando por candidatos de este partido. Hasta las pasadas elecciones, cuando Trump se impuso por 44.000 votos. Desde el 2018 las encuestas favorecen a los demócratas y este año Biden se ha perfilado como el ganador. Pero su ventaja no es superior al 4 por ciento, todos los ojos están puestos en los resultados aquí.

Carolina del Norte

15 votos al Colegio Electoral

Si bien solía ser un estado relativamente republicano, en los últimos 15 años se ha tornado en una verdadera caja de Pandora. Solo entre 2016 y 2020 se han registrado más de 1’300.000 nuevos votantes, lo cual hace del desenlace algo impredecible. Según las encuestas, Biden le saca a Trump menos de medio punto.

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Ohio

18 votos al Colegio Electoral

También compuesto en su mayor parte por blancos (81 por ciento) se ha caracterizado porque desde la década de 1960 en este estado suele ganar el candidato que se convierte presidente. Las últimas encuestas dan un empate, pero un 7 por ciento dice que no se ha decidido. Su alto número de colegios electorales lo hace atractivo, pero Biden no requiere ganar en este estado siempre y cuando logre ganar en Wisconsin, Míchigan y Pensilvania.

Iowa

6 votos al Colegio Electoral

Es un estado muy rural que no pesa mucho en términos del Colegio Electoral. Pero cuando las elecciones están apretadas, como podría ser este el caso, termina siendo importante. Se parece a Ohio en cuanto a su afiliación política, pues se la ha pasado dando tumbos entre un partido y otro. Actualmente las encuestas también dan un empate técnico.

Georgia

16 votos al colegio electoral

Desde Clinton en 1992 ningún demócrata ha podido ganar en este estado sureño que se inclina claramente por los republicanos. El simple hecho de que esté en la columna de indecisos en esta ocasión es sorprendente. Y habla mucho de los cambios demográficos en el estado a lo largo de la última década, especialmente en Atlanta.

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Texas

38 votos al Colegio Electoral

Las cosas han empezado a cambiar en este estado, especialmente por el peso del voto hispano, que favorece a los demócratas. Pocos creen que Biden gane este año. En el futuro, sin embargo, los demócratas creen que se tornará mucho más competitivo y pasará a su columna si tienen un buen candidato, lo cual sería desastroso para los republicanos dado el peso de Texas.

Arizona

11 votos al Colegio Electoral

En Arizona no gana un demócrata desde hace más de 24 años. Pero la migración desde el estado de California y una creciente población de hispanos han transformado este estado fronterizo en un nuevo frente de batalla entre ambos partidos. Y en esta ocasión es Biden el que lleva la delantera por una cifra significativa.

Nevada

6 votos al Colegio Electoral

Un estado que lleva ya tres ciclos electorales consecutivos prefiriendo al candidato demócrata y que Hillary ganó por un estrecho margen en el 2016 (2,4 puntos). En las encuestas, Biden le saca 4,6 puntos a Trump y lo ha aventajado todo el año. Pero al ser un estado que pone pocos votos, los encuestadores no le han prestado mucha atención y no se sabe qué tan confiables son los resultados.

Wisconsin

10 votos al Colegio Electoral

Compuesto por una clase obrera en su mayoría de raza blanca, Wisconsin llevaba casi tres décadas inclinándose por los demócratas hasta el 2016, cuando Trump lo ganó por 23.000 votos. Pero las violentas protestas sociales que han hecho erupción en el estado y el mensaje de ley y orden que vende Trump hacen imposible predecir el resultado final. Biden está adelante por 6,4 puntos, pero su diferencia con Trump se ha ido reduciendo.

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MÍchigan

16 votos al Colegio Electoral

Su perfil demográfico es muy similar al de Wisconsin, con quien comparte frontera. Solía ser muy demócrata hasta que Trump se impuso por 10.000 votos en las elecciones pasadas. Un margen mínimo si se tiene en cuenta que votaron casi 5 millones de personas. En esta ocasión Biden se ve como favorito con una ventaja de 8,2 puntos. Es uno de esos estados que el ex vicepresidente debe recuperar si quiere tener un chance.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON

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