El hito de Austin, el primer afro en asumir las riendas del Pentágono


“No debió haber tomado tanto tiempo para que nosotros llegáramos aquí. Debió haber alguien (un afro) que me precediera (…). Mi meta es no ser el último”.

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Esas fueron las palabras que pronunció el general retirado Lloyd Austin unos días antes de ser confirmado por el Senado de Estados Unidos como el primer afroestadounidense en estar al frente del Departamento de Defensa.

Y tras recibir un aplastante apoyo por parte del Senado (93 votos a favor y dos en contra) tanto por demócratas como republicanos, la confirmación del nominado del presidente Joe Biden para dirigir el Pentágono (sede del Departamento de Defensa) es un hecho simbólico que marca el inicio de la nueva administración demócrata.

Su simbolismo radica en que muy pocos afroestadounidenses están en las posiciones de más alto rango en el Ejército, pese a que representan el 43 por ciento del total de militares activos en el país, según The New York Times.

Por eso, la llegada de Austin a la cartera de Defensa, que se encarga de velar por la seguridad nacional del país y de coordinar a las Fuerzas Armadas estadounidenses, es vista como una oportunidad para derrumbar las barreras raciales en el país, en especial en el Ejército.

“A mí me parece muy importante (el nombramiento). Sabemos que las Fuerzas Armadas han tenido una historia muy infeliz de racismo, y me parece que el hecho de que él esté ahora como secretario manda un mensaje muy claro y simbólico. Significa mucho porque siempre existió la idea de que había afros en otros cargos, pero no en Defensa. (…) Esto manda un mensaje que cualquier tipo de racismo dentro de las Fuerzas Armadas no es aceptable”, le dijo a EL TIEMPO Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, a propósito de la ratificación de Austin en el Congreso.

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Al histórico nombramiento también lo respalda una trayectoria militar ejemplar. Austin, de 67 años, cuenta con una Estrella de Plata –la tercera condecoración militar más importante en Estados Unidos–, que le valió su destacado paso por varias dependencias del Ejército. Como recuerda la agencia Efe, desde 2008 estuvo en Irak, donde se convirtió en 2010 en el general de las tropas que se desplegaron en ese país de Oriente Próximo.

No debió haber tomado tanto tiempo para que nosotros llegáramos aquí. Debió haber alguien (un afro) que me precediera (…). Mi meta es no ser el último

Lloyd Austin

Fotografía del 2009 en la que están Lloyd J. Austin (teniente general en la época) y Joe Biden (en ese entonces vicepresidente).

Foto:

Stan Gilliland. EFE

Luego, en 2012, el entonces presidente Barack Obama lo nombró para estar al frente del Comando Central (Centcom), el más importante del país. Allí se encargó de las operaciones y de la inteligencia militar en Irak, Siria y Afganistán. Precisamente, desde ese cargo, trabajó muy de cerca con Biden, quien estuvo al frente de la vicepresidencia (2009-2017).

Como director del Centcom, Austin dirigió las operaciones para retomar el control de Mosul, en Irak, y combatir la presencia del Estado Islámico y los yihadistas en ese país. El exmilitar dejó la vida militar en 2016.

Antes de recibir su ratificación en el Senado hubo una serie de obstáculos para su nombramiento. El general retirado hizo parte de la junta directiva de Raytheon Technologies, la tercera contratista de defensa del mundo. También colaboró con Nucor, la mayor productora de acero de Estados Unidos.

Si bien esta es una práctica natural entre los militares retirados, ese pasado podría crearle ciertos conflictos de intereses en su cargo, algo que no es bien visto entre los sectores más progresistas del Partido Demócrata. Pero lo cierto es que Austin superó con facilidad ese obstáculo.

El general retirado también recibió una exención del Congreso para asumir el cargo, ya que las regulaciones en Estados Unidos dictan que un exmilitar debe estar retirado por más de siete años antes de asumir la Secretaría de Defensa, un requisito que no cumplía.

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Y con todos estos antecedentes, se convirtió en el segundo miembro del gabinete de Biden en ser confirmado por el Senado.

Lo cierto es que Austin recibe un Departamento de Defensa de un país que enfrenta desafíos a nivel externo e interno. En parte, por el tono que adoptará la nueva administración frente a Rusia, China y Oriente Próximo, y por el despertar de extremistas al interior del país tras el asalto al Capitolio.

Los desafíos no son solo externos, sino también internos. El Departamento pasó por cuatro años muy difíciles. Después de que Mattis (el primer secretario de Defensa de Trump) renunció hubo una rotación en los niveles altos, con muchos puestos claves ocupados por personas en capacidades limitadas o que quedaron vacantes. Entonces, queda mucho por hacer”, le explicó a este diario Robert Jervis, profesor de Asuntos Públicos e internacionales de la Universidad de Columbia.

Tratar con las nuevas tecnologías, especialmente la cibernética, el espacio y la inteligencia artificial, será un gran desafío.

Lloyd Austin

Lloyd Austin es un general retirado con experiencia en asuntos de Oriente Próximo.

Foto:

Paul J. Richard. AFP.

Tablero geopolítico

Durante la audiencia en la que compareció en el Senado antes de su confirmación, Austin habló del papel de las tropas de Estados Unidos en todo el mundo y opinó que estas deben centrar sus esfuerzos en Asia, donde consideró que China será el “desafío más significativo”.

Austin perfiló al gigante asiático durante su comparecencia en el Congreso como el mayor desafío que tendrá al frente de la cartera de Defensa. Este tema tiene que ver con el ascenso económico, militar y tecnológico que ha mostrado el gigante asiático durante los últimos años, como lo reconoció el director de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Jens Stoltenberg, en el pasado.

“Tratar con las nuevas tecnologías, especialmente la cibernética, el espacio y la inteligencia artificial, será un gran desafío en una institución que tiene profundos intereses creados y cambia solo lentamente y con dificultad”, admitió Jervis.

La estrategia pasará por el restablecimiento de las alianzas que descuidó Trump durante su administración. “Debe adjudicar los presupuestos del Pentágono de manera estratégica y para eso es necesario restablecer relaciones multilaterales tras unos años de políticas erráticas y bilaterales de Donald Trump”, afirmó a este diario Muni Jensen, analista política y asesora de Albright Stonebridge Group.

El expresidente llegó a criticar duramente a la Otán, una alianza militar de vital importancia para la nueva administración demócrata para hacerle frente a China. Es tal el nivel de interés por restablecer los lazos que tiene la nueva administración de Biden con la Otán, que la primera llamada que tuvo Austin con un líder extranjero fue con Stoltenberg, en la que hablaron de las misiones en curso en Afganistán e Irak.

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En cuanto a Rusia, a Washington le preocupan la violación de los tratados para el control de armas, los ataques cibernéticos a gran escala en Estados Unidos, y las denuncias de que Moscú da recompensa a los talibanes por matar a soldados estadounidenses en Afganistán. Precisamente, así se lo hizo saber Biden a su homólogo ruso Vladimir Putin en una llamada que sostuvieron esta semana. Por ahora, el punto de partida que tendrá el Departamento de Defensa con Moscú es la prolongación del tratado de desarme nuclear New Start entre ambas potencias.

Lo más urgente es revisar la estrategia de retiro de tropas de Estados Unidos en Irak y Afganistán, sin comprometer la estrategia antiterrorismo

Jens Stoltenberg secretario general de la Otán

El secretario general de la Otán, Jens Stoltenberg,.

Foto:

Olivier Hoslet / Efe

Durante la conversación de Biden y Putin, ambos mandatarios acordaron extender este acuerdo que expira el 5 de febrero y que contempla limitar a 1.550 el número de ojivas nucleares.

Por otro lado, en el caso de Oriente Próximo, “lo más urgente es revisar la estrategia de retiro de tropas de Estados Unidos en Irak y Afganistán, sin comprometer la estrategia antiterrorismo”, dijo Jensen.

Trump, durante su mandato, optó por una retirada de las tropas estadounidenses de Oriente Próximo. Sin embargo, algunas voces en el país consideraron que eso debía surtirse de forma gradual.

“Austin no va a querer estar siempre en estos conflictos, pero me parece que una salida abrupta no sería bien vista por él. Con Trump, todas las decisiones de política exterior tenían una alta dosis de interés político y por eso quería sacar todas las tropas de allí, para satisfacer a su base. Biden tiene otro estilo y va a querer escuchar los consejos de sus asesores y de su gabinete”, añadió Shifter.

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Por su pasado como militar activo en esta región del mundo, el nuevo secretario indicó que le gustaría ver cómo el conflicto de Afganistán acaba con un acuerdo negociado. “Creo que vamos a hacer todos los esfuerzos posibles para garantizar que eso ocurra”, subrayó. Y por ahora, el gobierno de Kabul aplaudió la decisión de Washington de revisar el acuerdo con los talibanes, quienes han recrudecido sus ataques en los últimos meses.

Biden tiene otro estilo y va a querer escuchar los consejos de sus asesores y de su gabinete

Amenazas internas

En cuanto a los desafíos en el interior del país, el manejo de la pandemia (ayudando en la logística de repartición de vacunas), hacerle frente al racismo en el Ejército, investigar el terrorismo doméstico y a los grupos extremistas que tomaron fuerza en los últimos años dentro de Estados Unidos, y que se vieron materializados en la toma al Capitolio, serán otros de sus frentes de batalla.

“Uno de los temas más urgentes a nivel doméstico es precisamente los extremistas y radicalistas domésticos en un país muy polarizado, y (también) la posibilidad de que materialicen actos de violencia terrorista”, aseveró Janiel Melamed, doctor en Seguridad Internacional y profesor de la Universidad del Norte.

Melamed también dijo que, en una pasada valoración, las autoridades estadounidenses concluyeron que los extremistas con motivaciones violentas a partir de criterios raciales y étnicos eran la amenaza más significativa para el país.

Este es un tema muy delicado, pero muy importante. En efecto, hemos visto que existe alguna tendencia dentro de los efectivos militares a apoyar los movimientos radicales de derecha, por ejemplo, de supremacía racial o de ultraderecha”, comentó a propósito de este mismo tema Orlando Pérez, politólogo y decano de la Facultad de Ciencias y Artes Liberales de la Universidad del Norte de Texas.

El politólogo también destacó la importancia de la reciente decisión de levantar el veto para que transgéneros puedan servir en el Ejército, una prohibición impuesta por Trump.

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Pienso que esta decisión busca establecer un ambiente de equidad dentro de las Fuerzas Armadas. La decisión de Trump de excluir a personas transgéneros fue muy criticada dentro y fuera del Pentágono. Aunque la decisión de Biden pueda causar algo de molestia dentro de los sectores más conservadores del estamento castrense, pienso que será bienvenida por la gran mayoría de militares que ven a las Fuerzas Armadas como una institución que avanza acorde con los valores de una sociedad moderna, abierta y democrática”, puntualizó.

Pérez también explicó que Austin avanzará en una agenda de justicia racial y de equidad dentro de las instituciones del Estado, precisamente por ser el primer afroestadounidense en ocupar el cargo. Con estos elementos conjugados, Austin tratará de darle prioridad a su meta, de darle un talente más justo y equitativo a las Fuerzas Armadas. Y como él mismo prometió: “No ser el último afro en el cargo”.

CARLOS JOSÉ REYES
REDACCIÓN INTERNACIONAL
EL TIEMPO
*Con agencias

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