‘La gente debe tenerle miedo al coronavirus, no a la vacuna’


Mientras Israel continúa avanzando en su campaña nacional de vacunación contra el coronavirus, también avanza la pandemia en números no vistos en las olas anteriores, que preocupan profundamente a los médicos más que nada por la gran carga que esto impone a los hospitales.

En diálogo con EL TIEMPO, el profesor Arnon Afek,  subdirector del Centro Médico Sheba Tel-Hashomer, el primer hospital israelí que recibió enfermos de coronavirus  y  donde hay intensa investigación sobre la enfermedad,  ahondó a propósito del significado de estas dos puntas tan distintas.

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¿Cómo analizaría lo que se ha vivido este año de pandemia en Israel?

Mucho cambió desde el comienzo de la pandemia. Sabemos y entendemos mucho más esta enfermedad . Ahora estamos en una fase muy problemática y peligrosa en la guerra contra el coronavirus, con un aumento muy grande en la cantidad de enfermos y cantidad de muertos que nos preocupa (muy cerca de 5.000), lo cual atribuimos a la propagación de la variante británica, responsable de la gran mayoría de los nuevos contagios en Israel, y que puede que también sea más violenta, más mortal.

Y por otro lado está la gran campaña nacional de vacunación…

Exactamente. Israel ha logrado vacunar a su población de forma muy impactante. Hoy más del 80 por ciento de la población mayor de 60 años ya se ha vacunado, algo que no se ha hecho aún en ningún otro país del mundo.

Esto se ha logrado gracias al sistema de salud púbica que es muy fuerte en Israel y es capaz de lidiar con situaciones de emergencia, por la historia que ha vivido el país. También por una capacidad logística sobresaliente que permitió organizarse muy bien para preservar la vacuna en las condiciones nada sencillas de 70 grados bajo cero.

El sistema de salud pública es computarizado, los expedientes de todos los ciudadanos , con sus nombres, están en el sistema y se puede compartir la información de forma segura, lo que garantiza la privacidad.

Y hay otro elemento que no es menor: el espíritu de los equipos médicos. Yo mismo he visto enfermeras en mi hospital que terminaron su turno de trabajo y fueron en forma voluntaria a hacer otro turno más en la vacunación. Por todo esto, estamos muy avanzados y allí, sin duda, está la gran esperanza.

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Cuesta ver la esperanza concretada cuando cada día se informa de tantos miles de nuevos contagios…

Entiendo, pero los datos muestran claramente que hay una baja muy significativa en los contagios en los sitios en los que la tasa de vacunación es alta. O sea que hay motivos verdaderos para tener esperanza.

¿Estamos en una carrera de tiempo entre la vacuna y la mutación?

Al final, la vacuna ganará. Pero la pregunta es qué pasará hasta entonces, cuánta gente se habrá enfermado y cuántos muertos habrá. Hay que ganar tiempo, evitar que los hospitales estén sobrecargados porque eso significa que hay un riesgo de que no todos reciban la atención del máximo nivel que queremos dar.

Su afirmación es importante: ‘La vacuna ganará’. ¿Está convencido de ello?

Sí, estoy convencido.

Hay capas etarias que no se pueden vacunar aún, todos los menores de 16 años, que en Israel ascienden al 30 por ciento de la población. ¿Esto es un problema?

Sí, es un obstáculo. No podemos vacunar a los niños. Esperamos que los científicos de Pfizer y Moderna terminen pronto la fase 3 de los experimentos en niños para que se confirme si se les puede vacunar también.

Estimo que es cuestión de uno o dos meses más. Seguramente se irá bajando gradualmente de 16 años a 12 y así sucesivamente. Todo sector de la población que vaya agregándose a los que se puede vacunar, aportará.

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Arnon Afek

Arnon Afek asegura que la vacuna debe llegar a todo el mundo y no basta con que Occidente esté inmunizado.

Foto:

Centro Médico Sheba-Tel Hashomer

¿Cómo incide el fenómeno de ‘fake news’ que circulan?

Las informaciones falsas sobre lo que supuestamente hace la vacuna son difundidas por gente ideológicamente opuesta a la vacuna. Por un lado, es cierto que hay cosas que no sabemos sobre qué pasará en el futuro. Pero sí sabemos con plena certeza lo que pasa hoy.

Tenemos mujeres embarazadas, de 30 y 35 años, en estado grave, en cuidados intensivos; tenemos enfermos graves de 45 años, de 50 años, sin ningún tipo de enfermedad previa; tenemos muertos jóvenes. Eso ya es seguro. Y quien se vacuna, sin duda se protege.

Usted dice que entre el riesgo que algunos alegan puede tener la vacuna y la certeza de lo letal que es la enfermedad, no hay punto de comparación…

Por supuesto. Digamos que tomo en cuenta que la vacuna recibe una pequeña parte del ARN del virus y que eso a algunos les preocupa. Pero si uno no está vacunado y se contagia del virus, recibe absolutamente toda la carga genética del virus, que se convierte en ADN. ¡La gente debe tenerle miedo al coronavirus, no a la vacuna!

En su hospital se ha analizado recientemente el tema de gente que se contagió después de haber recibido la segunda dosis. ¿Le preocupa que eso ocurra?

No, recordemos que Pfizer no dijo que la protección de la vacuna sea de un 100 por ciento. Está claro que habrá gente que se enferma del virus también después de estar vacunada. Pero la pregunta es cuál es el porcentaje de contagios en esa situación y cuál el de los graves.

Ya estamos viendo que hay una incidencia de la vacuna después de la primera dosis y una baja muy clara de contagios después de  cuatro semanas, o sea, ya una semana después de haber recibido la segunda dosis.

El Ministerio de Salud Pública también ha analizado la tasa de contagios por zonas,y hay una correlación directa entre la proporción de vacunados, más que nada entre gente mayor, y de gente enferma. O sea, donde hay más vacunados, hay menos enfermos. Eso es clarísimo.

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En el Sheba se ha hecho un estudio que demuestra claramente que la enorme mayoría de la gente vacunada desarrolla anticuerpos. Esto da lugar a un cauteloso optimismo. Tengo claro que la vacuna de Pfizer es buena, ayuda y es efectiva.

Y si bien ha habido algunos casos de fenómenos secundarios después de recibirla –como fiebre, dolores, debilidad de los músculos y en algunos casos más graves, cierto tipo de debilidad en la cara – la alternativa a vacunarse es muchísimo peor. Creo que no hay ningún lugar a dudas al respecto.

No en todo el mundo se está vacunando. Hay países que no tienen ni idea cuándo podrán hacerlo…

La vacuna debe llegar a todo el mundo. No basta con que Occidente esté inmunizado. Hasta que no esté todo el mundo libre de esto, el virus aún amenazará a todos. Hay que hacer un gran esfuerzo para vacunar a todos, para que una vacuna apropiada llegue al al tercer mundo,  llegue a todos lados.

Con lo de ‘apropiada’ usted se refiere, me imagino, a las condiciones que requiere su mantenimiento, ¿verdad? O sea, hay muchos lados en los que no podrán, por ejemplo, dar Pfizer porque no tendrán cómo preservarla a 70 grados bajo cero…

Exacto. Pero hay varias otras vacunas que no requieren todo eso y sirven en condiciones mucho más sencillas. Hasta que todo el mundo no esté vacunado, no nos liberaremos de esto. Esto no es el ébola en un rincón de África. Y tenemos que encararlo no solo desde el punto de vista humanitario, sino entendiendo que es el interés de todos que el mundo entero se pueda vacunar.

Cuando se empezó a hablar de las vacunas, se prestó mucha atención al desarrollo israelí, muy especialmente en el Instituto Biológico de Nes Tziona, aunque también en el Centro de Investigación de la Galilea (MIGAL) se trabaja al respecto. ¿Qué ha pasado al respecto?

El desarrollo continúa, pero ahora es muy problemático. Y explico por qué. Terminamos con éxito la primera y la segunda etapa, pero ahora hay un problema ético, ya que mientras no había vacuna se podía dar a un voluntario que participa en los experimentos la vacuna israelí y a otro, placebo, como se suele hacer, para evaluar y comparar. También Pfizer hizo así sus experimentos, a uno su vacuna y a otro placebo, y luego sacaron sus conclusiones de efectividad. Pero cuando ya hay vacunas, no se puede poner en peligro a nadie dándole solo placebo. A menos que se le diga. Si no, no es ético.

Vacunas Israel

En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu fue uno de los primeros en vacunarse.

¿Cree que es importante que Israel continúe desarrollando su vacuna?

Sí, considero que sí. Es muy importante. Entre otras cosas, para poder ayudar a nuestros vecinos a lidiar con la pandemia.

Creo que hay que seguir desarrollando la vacuna, aún con las limitaciones, aunque se llegue a menor certeza de efectividad de lo que podía alcanzarse antes, por lo que ya expliqué del placebo en los experimentos.

Es importante que tengamos nuestra vacuna porque nos respalda y nos permite ayudar a otros. Tener vacuna y medicación es parte de la guerra contra el coronavirus, parte de la fortaleza de cada país.

¿Qué mensaje transmitiría a quienes tanto en Israel como en América Latina y otras partes del mundo dudan si vacunarse o no?

Creo que el mensaje es clarísimo. Les digo a todos, en cualquier parte del mundo: hagan todo lo que puedan para vacunar a la población. Y cuanto más rápido, mejor. Luchen por ello, lancen una campaña masiva, usen todo lo que tengan a su disposición para vacunar, incluyendo el Ejército.

En Israel, en los centros de vacunación hay enfermeros judíos y árabes vacunando, y también a soldados israelíes del Frente de Defensa Civil, porque participan en este esfuerzo del Estado…

Así es. Son más manos trabajando. Lo que hay que hacer es vacunar, vacunar, vacunar. Y cuanto más, mejor.

Si no, ¿no se llegará a la solución?

No hay ninguna otra forma.

¿Se anima a vaticinar cuándo terminará esto?

Pienso que vamos a volver a la vida lo más normal posible, pero distinto.
No veo que en los próximos años se pueda vivir exactamente como antes del coronavirus. Pero se podrá hacer muchas cosas bellas. Volver a lo anterior exactamente llevará mucho tiempo. Será distinto, pero igual puede ser hermosa la vida. Yo siempre busco lo positivo.

JANA BERIS 
Corresponsal de EL TIEMPO 
JERUSALÉN​

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