Ecuador podría tener cuatro años más de correísmo


Mientras el líder indígena Yaku Pérez y el candidato de derecha Guillermo Lasso, en medio de un virtual empate técnico, se disputan los votos para entrar a la segunda vuelta presidencial, Andrés Arauz, ya erigido como ganador de la votación del pasado 7 de febrero, espera a su contenedor.

Arauz, calificado como el delfín del expresidente Rafael Correa, logró un 32.7 por ciento de los 13 millones de electores convocados por el Consejo Nacional Electoral y entró holgadamente al balotaje del próximo domingo 11 de abril, consolidando la opción de la Revolución Ciudadana como la primera fuerza electoral.

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Esto a pesar que el último resultado dista mucho del obtenido en 2013 cuando Correa, enfrentando a Guillermo Lasso, ganó su segunda presidencia en una sola vuelta con un 57.17 por ciento.

Ya en el 2007, el exmandatario no pudo endosar todos sus votos al actual presidente Lenin Moreno, quien llegó a la Presidencia con un 39,36 por ciento, pero logró vencer, en segunda vuelta, al candidato por segunda ocasión, Guillermo Lasso.

Si bien el resultado de Arauz, es leído por la oposición como un rechazo contundente del 67 por ciento y representa el índice de votación más bajo logrado por el correísmo, en los quince años de su aparición en la palestra política ecuatoriana, el movimiento aún representa una opción para un considerable porcentaje de ecuatorianos.

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Pero el correísmo está tocando techo y no es el movimiento que era hace 12 años, dice el analista y catedrático, Joaquín Hernández. “El voto duro de esta representación política es del 20 por ciento, lo que significa que solamente un 12 por ciento de ciudadanos, no militantes o seguidores, estarían votando a favor de esos candidatos y propuestas”, acotó.

“La gente vota por Correa porque identifica el pasado como época de bienestar y considera que el actual momento es malo, que ha perdido el empleo, que las condiciones económicas se han agravado, que hay problemas de salud. Tiene una esperanza en que el retorno del correísmo pueda traer mejores condiciones. Ese grupo de votantes no identifica que el expresidente Correa ha sido culpable de la actual crisis económica y se limita a comparar entre lo que tiene y lo que tuvo en ese gobierno”, dijo en un diálogo con este medio.

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Pero, cómo se explica que el polémico expresidente Correa, ausente físicamente del país por una sentencia penal de 8 años, con su vicepresidente Jorge Glas y varios ministros y funcionarios de alto rango presos, reciba la confianza de los ecuatorianos.

El reelecto asambleísta, Pabel Muñoz, explica que el voto favorable recibido en las urnas obedece a que los ecuatorianos reconocen que la Revolución Ciudadana tiene una propuesta acorde a la realidad el país y a las necesidades de la gente agobiada por graves problemas.

“Este es un país que tiene grandes segmentos de pobreza, donde el desempleo ha crecido significativamente, donde la violencia contra la mujer es un tema doloroso, donde -según datos de la Unicef- 6 de cada 10 niños han dejado de estudiar en los últimos meses por que no tienen acceso a la internet.”, puntualizó.

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Lo que hemos hecho es salir de ese encasillamiento político de correísmo versus anticorreísmo y hacer una propuesta para dar soluciones a los graves problemas que los afecta, eso terminan valorando y por lo tanto votando por nosotros. La gente reconoce la obra pública y el impulso a los derechos en salud y educación. Eso no se borra con la simple retórica de la corrupción o el autoritarismo que han protagonizado los opositores, puntualizó a EL TIEMPO.

El catedrático Hernández considera que colaboró en los resultados de la primera vuelta el hecho que el discurso de los opositores, especialmente del principal contendor de Arauz, Guillermo Lasso, no fue lo suficientemente consistente y pese a las expectativas que generó, su candidatura fue bajando durante la campaña. Explica que la falta de sintonía de Lasso fue captada por otros candidatos que sí emocionaron a los votantes mediante otras estrategias más simples y cercanas con la gente.

Pabel Muñoz insiste, “no nos ganamos ni en rifas ni en ferias la presidencia de la República, los gobiernos autónomos descentralizados, hemos ganado al menos 15 procesos electorales y eso significa que tenemos un entendimiento con la sociedad”, puntualizó.

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Muñoz dice que hay una severa miopía de los sectores de oposición al correísmo que sumieron al país en un debate que no resuelve los problemas de la corrupción, de la economía, de la generación de empleo y de atender las necesidades sociales.

Mientras nosotros planteamos la recuperación del trabajo, de la economía de la salud y la educación como derechos y no privilegios, los otros candidatos plantean proyectos anticorreístas y eso no sirve a ninguno de los sectores del país.

Respecto a las acusaciones de corrupción, Muñoz enfatiza que de Rafael Correa se dice que lideró una banda que se llevó más de 70 mil millones de dólares, es decir el 70 por ciento del tamaño de la economía. “Hay que revisar cuántas de esas denuncias se han planteado o han avanzado” y puso de ejemplo lo que está pasando en Brasil con el caso Lava Jato para resaltar que “solo el tiempo nos dirá la verdad de los que ha sucedido en Ecuador”.

Lo cierto es que nada está dicho aún con la sorpresiva votación del líder indígena Yaku Pérez que, para muchos analistas, si pasa a la segunda vuelta, podría capitalizar a los “anticorresístas” o, si pierde, formar un frente “contra la corrupción” con el candidato de derecha Guillermo Lasso, tal como lo han anunciado.

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El pasado viernes, el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que, acogiendo el pedido de los candidatos en disputa, se revisará el 100% de la votación en la costera provincia del Guayas, la de mayor votación del país, y se revisará el 50% de la votación en 16 provincias de las 24 del país.

MAGGY AYALA SAMANIEGO
Corresponsal de EL TIEMPO
Quito

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