Los colados en la vacunación del covid en España


Se supo por la carta anónima que una empleada del Hogar de Ancianos Betania envió al Partido Socialista Obrero Español: el obispo de Cartagena (al oriente de España) se coló en la vacunación de la residencia donde ella trabaja.

“Cuando íbamos por la mitad de la vacunación aparecieron varios coches, y de ellos comenzaron a bajarse sacerdotes; es fácil saber esto porque llevaban el típico alzacuellos”, narra en la carta.

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“Primero llegaron unos más jóvenes y después unos un poco más mayores, serían unos ocho o diez, y después llegó un coche más grande color crema”, del que salieron “el obispo y otro cura”, continúa. “Mi sorpresa e indignación llegó cuando vi que eran vacunados con las vacunas contra el covid-19”.

Estalló el escándalo. Y el mismo obispo, José Manuel Lorca Planes (71 años), admitió haberlo hecho, aunque aseguró que no creía estar actuando mal. Incluso renunció a ponerse la segunda dosis; luego advirtió, sin embargo, que lo pensaría porque las autoridades sanitarias le recomendaban hacerlo para no perder esa vacuna.

“Ruego acepten mis disculpas. Estoy verdaderamente dolido por dentro y lamento esta situación”, dijo en una nota y aseguró haber informado a los organismos competentes.

El caso, que es investigado por la Consejería de Salud y la Fiscalía de la Región de Murcia, España es tan solo uno de tantos en el país.

Mi sorpresa e indignación llegó cuando vi que eran vacunados con las vacunas contra el covid-19

El caso del obispo de Cartagena constituye el escándalo más reciente de los colados en los turnos de vacunación en España, pero no el único. Se sabe que también lo han hecho el obispo de Mallorca, el de Tenerife, el de Córdoba y el de Orihuela Alicante.

Y en el ámbito de la política la lista es aún más larga. Consejeros, alcaldes y concejales por todo el país han recibido la vacuna cuando no correspondía su turno. También lo hicieron el jefe del Estado Mayor, gerentes de hospitales, médicos jubilados, funcionarios, sindicalistas y parientes de trabajadores de las categorías de la primera fase.

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Esta comenzó el 27 de diciembre y ampara a usuarios y trabajadores de residencias de mayores, sanitarios en primera línea de atención y grandes dependientes.

Excusas y renuncias

Los que han actuado con tal picaresca suelen excusarse en la existencia de un malentendido, en que aprovecharon una “dosis que sobraba”, en que era lo más conveniente según su trabajo o aducen que querían dar ejemplo o crear confianza en la ciudadanía.

La jugada, sin embargo, le costó el cargo al jefe del Estado Mayor de la Defensa, que se vio obligado a renunciar luego de que se supiera que se había vacunado junto con otros militares. Según explicó, lo hizo para “preservar la integridad, continuidad y eficacia de la cadena de mando de las Fuerzas Armadas”.

También dimitió el consejero de Salud de Murcia. No solo se vacunaron él y su esposa, sino también cerca de 400 trabajadores del departamento. Aunque al principio se negó a irse bajo la explicación de que no quedaba claro quiénes podían recibir la dosis en el ámbito sanitario, al final dio el brazo a torcer.

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Algo parecido ocurrió con el consejero de Sanidad de Ceuta. Días antes del escándalo se había pronunciado en contra de todas las vacunas y, sin embargo, poco después recibió la dosis con una decena de compañeros.

Nos vacunamos para no desperdiciar la dosis

Diferente fue la situación del concejal de Sanidad de Orihuela, que recibió la vacuna y no ha renunciado.

Un grupo importante de alcaldes y consejeros no se ha quedado atrás. Por lo menos quince alcaldes se vacunaron cuando no era su turno. Algunos han dimitido forzados por la presión pública; otros se han mantenido en sus cargos.

La edil de Denia se vacunó junto a su esposo para no “desperdiciar” la dosis, y se vio obligada a dejar el cargo, a diferencia del concejal de Sanidad de Orihuela, que no renunció.

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Estas dos localidades están situadas en Valencia, una de las regiones donde más han irrespetado los turnos. De hecho, la misma gobernación (Generalitat) admite que entre 150 y 185 personas se han beneficiado de las vacunas cuando no les correspondía. La consejera de Sanidad, Ana Barceló, solicitó al Comité de Bioética local un concepto sobre si es adecuado que reciban la segunda dosis.

El fiscal jefe de Castellón (también en Valencia) renunció por haber recibido una dosis supuestamente sobrante de la vacuna.

Personal de los hospitales, por su parte, también han abusado de sus posiciones. Los directores gerentes de dos centros, situados en Bilbao, se vacunaron.

En uno de ellos, Santa Marina, otras quince personas recibieron la dosis: sindicalistas, religiosos, trabajadores de la cafetería, otros de máquinas de venta de alimentos y un par adicional de una empresa de paquetería.

La Fiscalía anunció que va a estudiar a fondo cada caso. Aunque no sabe si todos deriven en consecuencias penales, por lo menos sí hará patente el reproche ético.

En España ya se han dado los primeros pasos de la segunda fase de vacunación, en la que recibirán la inmunización los mayores de 80 años y personal sanitario y trabajadores con una función esencial para la sociedad menores de 55 años.

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JUANITA SAMPER OSPINA

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