Después de Merkel: ¿A quién hay que llamar para hablar con Europa?


La Unión Europea es una entidad singular. No es un Estado, aunque sus tímidos pasos avanzan hacia ese objetivo, pero tampoco es un organismo cualquiera. Compuesto por 27 Estados tras la salida del Reino Unido, su mercado común es el mayor del mundo con 16,8 billones de PIB. Y sus de 440 millones de habitantes lo convierten en la tercera potencia demográfica del mundo solo tras China e India.

Desde 1979 celebra elecciones para elegir su parlamento, y cuenta con un “gobierno” llamado Comisión de la UE, cuya presidenta actual es Ursula Von der Leyen, y con 28 comisarios o “ministros”. Se reparten a uno por país. De esta forma, en el ejecutivo de la UE Alemania, con 85 millones de habitantes, tiene un “ministro”, igual que Malta, con una población de 500.000.

Para complicar la cosa, existe también un Consejo de la UE formado por los presidentes y primeros ministros de los 27, que se reúne en formato de cumbres para tomar decisiones de gran calado, como por ejemplo el último plan de 750.000 millones de euros para la recuperación tras la crisis del covid.

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Ursula Von der Leyen

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Foto:

Bloomberg

Por lo tanto, respondiendo a la cita atribuida al estadounidense Henry Kissinger, “si quiero hablar con Europa, ¿a quién debo llamar hablar con Europa?”, la respuesta oficial y fácil sería al presidente de la Comisión, es decir, actualmente a Von der Leyen. La respuesta real ha sido, sin embargo y durante los últimos 15 años, a Angela Merkel.

Hay muchos motivos por los que la que canciller, así se llama al primer ministro de Alemania, funciona como un presidente en la sombra de la UE. Desde la reunificación germana, el país es la economía más grande del Unión Europea. Con un PIB de 3,5 billones de dólares (el triple del de México) y sus 84 millones de ciudadanos hace que cualquier decisión europea tenga que contar con la aprobación alemana.

El prestigio y la longevidad en el cargo de Merkel también han sido también factores claves en su liderazgo europeo. Mientras presidentes y líderes de otras naciones cambiaban cada cuatro años entre crisis económicas y políticas, “Angie”, como se lo conoce popularmente, se ha mantenido en el poder tres lustros sin inmutarse,  lo que la convirtió en la política con más experiencia y contactos del Viejo Continente. Obviamente, su personalidad calmada y centrada pero firme ha sido su gran aportación, tanto para en Alemania como para Europa.

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Mejor llame también a Macron

El único campo en el que Alemania nunca ha contado desde su derrota en la Segunda Guerra Mundial, ni parece que vaya a contar a corto plazo, es el militar. Con el Ejército germano limitado en su acción exterior, Francia se ha convertido en la mayor potencia militar europea.

Los franceses cuentan con armamento nuclear, portaaviones, bases desplegadas por todo el mundo y grandes empresas de defensa. Por eso, si Joe Biden quiere contar con el apoyo militar de la Unión Europea, además de a la Otán, haría bien llamando al presidente Emmanuel Macron. Especialmente ahora que el Reino Unido, la otra potencial nuclear europea, abandonó la UE aunque no la Otán.

¿Será Macron el nuevo líder de Europa? El presidente francés aspira a ello o al menos a formar un buen tándem con quien a finales de año alcance el gobierno alemán. Su europeísmo, pero también la necesidad de mantener el liderazgo francés en una Europa cada vez más extendida al este, convierte la necesidad francesa en virtud.

Cuenta a su favor representar a la segunda potencia económica y demográfica de Europa, y estar en el justo centro entre los países del norte y del sur. Y con una colega, Christine Largade, presidiendo el Banco Central Europeo (BCE) y, por lo tanto gestionando el euro, quizá la herramienta más importante de la construcción de europea.

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Emmanuel Macron

El presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Foto:

STEPHANE DE SAKUTIN. AFP

Italia ha visto disminuir su peso e influencia en Europa tras la ampliación al este del mercado común y el estancamiento de su economía. Pero tiene todas las esperanzas puestas en el nuevo primer ministro, Mario Draghi, antiguo gobernador del BCE, y en que se una al tándem francoalemán en el liderazgo y la gestión europea. La situación interna italiana juega en contra, pero los italianos siempre han sabido utilizar su ‘finezza’ para no quedarse al margen de la cúpula del poder en Bruselas.

¿Y entonces qué pasa con Ursula Von der Leyen, la presidenta oficial de la UE? Gracias a la negociación del ‘brexit’ y a los contratos de vacunación que Europa ha negociado en común con las farmacéuticas,  la presidenta de la Comisión Europea ha logrado convertirse probablemente en la presidenta más popular y conocida de la historia de la UE entre la población, en parte por su uso de los mensajes en redes sociales, donde suele postear sus logros.

Pero como siempre, el liderazgo de Von der Leyen dependerá de la habilidad de Macron para consolidar su liderazgo continental y sobre todo del carisma del nuevo canciller alemán, que será elegido en las elecciones de finales de año. Por el momento, Vladimir Putin, Biden o Xi Jinping harían mejor en organizar una videoconferencia múltiple si, como se preguntaba Kissinger, quieren “llamar a Europa”.

IGOR GALO
Especial para EL TIEMPO
​Director Asociado de Comunicación de IE Business School

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