Colombianos denuncian maltratos en aeropuerto Benito Juárez de México


Humillaciones, discriminación, violación de derechos humanos y hasta extorsión fue lo que denunciaron cinco colombianos sobre sus experiencias con los funcionarios de migración den el Aeropuerto Benito Juárez en México.

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Aunque en los últimos días se han conocido varias denuncias de maltratos y humillaciones a colombianos en la zona de migración en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, lo cierto es que esta es una problemática que lleva años sin resolverse.

‘Quería visitar a mi novia y me regresaron al día siguiente’

Andrés Leonardo Daza es un colombiano de 25 años, profesional en cultura física, recreación y deportes, oriundo de Santander. Leonardo tenía previsto viajar en octubre de 2019 a México para visitar a su novia Laura, quien se encontraba realizando un intercambio universitario en ese país.

Por este motivo, Leonardo sacó su pasaporte en agosto del 2019 y dejó toda la documentación en regla para poder viajar a México sin inconvenientes.

Leonardo nunca había visitado México, pero no estaba preocupado al momento de emprender la travesía, pues sabía que había cumplido con los requisitos para poder entrar a ese país sin mayores inconvenientes.

El 23 de agosto del 2019, Leonardo tomó su vuelo desde Bogotá con destino a México por la aerolínea Interjet. Todo transcurrió con normalidad hasta el momento del aterrizaje en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, donde comenzó la pesadilla.

El joven narró que cuando estaba formado en la fila para pasar por migración, dos mujeres, quienes presuntamente pertenecían a las oficinas de migración, se le acercaron para pedirle su pasaporte. Leonardo se los enseñó y luego las dos mujeres le pidieron que se retirara de la fila junto a otras personas que estaban formadas.

Leonardo Daza

Leonardo Daza, colombiano que denunció maltratos por parte de migración en México.

Foto:

Cortesía

Él no opuso resistencia alguna y siguió las indicaciones. Fue llevado a una sala junto a otras ocho personas en donde se les prohibió terminantemente utilizar sus celulares. En dicha sala se les entregó un formulario a los presentes y se les dio la instrucción de esperar a que fueran llamados.

A Leonardo lo llamaron y un funcionario de migración comenzó a interrogarlo. El funcionario le pidió a Leonardo que dejara sobre el escritorio su celular, pasaporte, tiquetes y toda la documentación correspondiente para autorizar su ingreso al país.

Él accedió y contestó todas las preguntas que le hicieron. Todo estaba en regla y no había razón aparente para interrogarlo por más tiempo. Entonces, el funcionario de migración tomó el celular de Leonardo y estuvo veinte minutos escrutando todos sus contactos, aplicaciones y archivos.

Finalmente, el funcionario le dijo a Leonardo que ‘no cumplía con los requisitos’ para ingresar, sin darle una justificación concreta. Fue ahí donde comenzaron la agresividad y los malos tratos.

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‘Era un cuarto oscuro, sin ventanas, cuatro o cinco colchonetas en el piso y cajas de comida regadas’

Leonardo relató que ‘a empujones’ fue llevado a una sala junto con otros extranjeros que estaban en la misma situación. La mayoría, afirmó Leonardo, eran de nacionalidad colombiana. En dicha sala los obligaron a entregar sus celulares junto a todas sus pertenencias y a quitarse los cordones de los zapatos.

Luego de esto, el grupo fue dividido. Los hombres fueron llevados a un cuarto y las mujeres a otro. Leonardo relató que las condiciones del cuarto en el cuál estaban encerrados eran «inhumanas».

«Era un cuarto oscuro, sin ventanas, cuatro o cinco colchonetas en el piso y cajas de comida regadas. Además, había un polvo blanco extraño esparcido por todo el piso. No sé qué era. Estábamos en unas condiciones deplorables«, contó Leonardo.

Los extranjeros que se encontraban en esa sala comenzaron a protestar para exigir su derecho a una llamada. Cuando fue el turno de Leonardo, no le permitieron tomar el celular para marcar, los funcionarios que lo estaban custodiando hacían las llamadas.

El joven estuvo encerrado unas cuatro horas aproximadamente. Luego de ese tiempo, una mujer llegó al cuarto y, con gritos, les dijo a algunos de los presentes (incluido Leonardo) que debían irse inmediatamente. No los dejaron ni siquiera amarrarse los cordones.

A Leonardo no le permitieron el ingreso a México. Le entregaron una carta por parte del Instituto Nacional de Migración de México en la cual se estipulaba que él ‘no acreditaba condición de estancia’.

La observación no venía acompañada con ninguna explicación. Todas sus pertenencias le fueron entregadas a la azafata del vuelo en el cual regresó a Colombia. Una vez en territorio Nacional, a Leonardo le regresaron sus cosas. Su maleta de viaje llegó a Colombia cuatro días después.

Leonardo llegó cansado, desgastado y muy frustrado de México. Prefirió no denunciar y olvidar esa experiencia.

‘No recibimos ni comida ni agua desde el momento de la detención’

Exactamente el mismo modus operandi se repitió con Jean Diogo Martínez, un músico caldense quien viajó a México el 13 de noviembre de 2019. Cuando Martínez llegó al Aeropuerto Internacional Benito Juárez, al igual que a Leonardo, lo separaron de la fila de migración sin ninguna justificación y lo llevaron a la misma sala que estaba dividida en cuartos para hombres y para mujeres.

El joven artista tuvo que quitarse los zapatos, los cordones y entregar todas sus pertenencias antes de ingresar al cuarto oscuro y hacinado donde estaban los demás extranjeros.

«La espera duró cuatro horas en las cuales vi diferentes mal tratos hacia viajeros que ahí se encontraban. Tuve que presenciar como a una pareja de colombianos que iban con una niña con epilepsia no le permitieron comer y, a pesar de sus súplicas, las agentes de migración les decían a los padres que para qué habían viajado a México que en ese país no necesitaban personas así«, relató Jean Diogo.

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Además, Martínez recalcó las condiciones en las cuales se encontraba el cuarto donde tuvieron que esperar. «Las colchonetas que nos dieron para pasar la noche estaban sucias, algunas llenas de polvo y vómito».

El joven también relató que a los extranjeros que se encontraban en ese lugar se les informó que tendrían derecho a una llamada, pero que nunca les permitieron comunicarse con nadie.

Tras pasar la noche en aquel lugar, Martínez contó que al día siguiente agentes de migración «llegaron con un acta que debía firmar para pedir que lo regresaran a Colombia en otro vuelo. Sin embargo, no permitieron que leyera el documento. El agente de migración me dijo que si no firmaba me dejarían detenido hasta que lo hiciera, que no podría salir de ahí».

Las colchonetas que nos dieron para pasar la noche estaban sucias, algunas llenas de polvo y vómito

Por último, gracias a otro hombre que se encontraba detenido en el lugar y a quien sí le permitieron leer el documento, Jean Diogo contó que en el acta se estipulaba que él admitía haber viajado sin documentos, que había mentido en el interrogatorio con migración y que los motivos reales de su visita a México «eran otros».

Finalmente, tras el agotamiento y el estrés generado por toda la situación, Martínez decidió firmar el acta. Horas después lo sacaron de la sala sin zapatos y lo dejaron encargado con una azafata quien tenía su pasaporte y quien le informó que le sería devuelto una vez llegara a Colombia.

Jean Diogo narró su experiencia en migración Colombia, pero ellos le dijeron que «eso venía pasando hace meses y que hasta a un delegado de migración Colombia, quien fue a dictar unos cursos, lo había devuelto sin siquiera dejarlo mostrar documentos de lo que iba a hacer».

‘Me sentí vulnerable y acosada. Me trataron como si fuera una delincuente’

La tragedia se repitió con Ángela González Díaz, una administradora financiera de 39 años quien viajó a México el año pasado por motivos familiares. Además de todo lo relatado en las historias anteriores, Ángela contó que tras estar detenida por más de dos horas en la sala para mujeres, sin sus pertenencias, sin comida, ni agua, le permitieron el ingreso a México, pero su equipaje estaba en una condición lamentable. 

«Mi equipaje estaba totalmente desordenado , a la maleta le rompieron las manijas con sus chapas de seguridad. Revisaron mi celular, mi billetera, tarjetas de crédito. Me sentí vulnerable, acosada y a la merced de la voluntad de esta gente que realmente me trataron como si fuera delincuente».

Ángela afirmó que no dennció la situación ante ninguna entidad «porque en ese momento estaban cerradas las delegaciones y porque, desafortunadamente, no conocía los mecanismos de denuncia o el conducto regular que debe seguirse en esas situaciones.

‘Me preguntaron si iba a prostituirme’

Ivana Corredor* viajó tres veces a México en el 2019 y en las tres ocasiones experimentó malos tratos y humillaciones por parte del personal de migración.

La primera vez que Ivana viajó a México fue en enero del 2019 para visitar a su esposo, nativo de ese país. Nuevamente, la historia se repitió. Ivana tuvo que esperar aislada en una sala junto a otras mujeres durante cuatro horas hasta que fue llamada a interrogatorio por los funcionarios de migración.

Durante dicho interrogatorio a Ivana le preguntaron que si el motivo de su visita era «prostituirse» y le exigieron enseñar evidencias de sus ingresos económicos y los movimientos de su cuenta bancaria. Finalmente, autorizaron su ingreso a México luego de que no encontraran nada que impidiera su paso al país.

Ivana y su esposo viajaron unos meses más tarde a Colombia y en julio de 2019 decidieron regresar juntos a México. Ella pensó que ya no tendría inconvenientes, pero estaba equivocada. La retuvieron por casi cinco horas y completamente incomunicada. Finalmente, su esposo logró hablar con los funcionarios de migración para que la dejaran ingresar al país.

Ivana tuvo que esperar aislada en una sala junto a otras mujeres durante cuatro horas hasta que fue llamada a interrogatorio por los funcionarios de migración

La tercera vez, los maltratos escalaron hasta la extorsión. En diciembre de 2019, Ivana intentó ingresar a México, esta vez por Cancún, para evitar los problemas que tuvo previamente en el Aeropuerto Benito Juárez.

Sin embargo, nuevamente la retuvieron y además le cobraron 300 dólares para poder ingresar a México en esa ocasión. Como si fuera poco, Ivana afirma que una funcionario de inmigración le dijo que «si no quería volver a pasar por lo mismo ni tener más inconvenientes en un futuro, debía pagar 1.200 dólares«.

El trato se lo ofrecieron también a los demás extranjeros que estaban con Ivana, quienes, según narró ella, eran de nacionalidad colombiana, venezolana y boliviana.

Ivana adquirió su residencia temporal en México cuando se casó con su esposo y denunció su situación ante las autoridades mexicanas en dos ocasiones. La primera, cuando fue retenida en julio de 2019 y la segunda, cuando se encontraba tramitando dicha residencia.

‘Me dijeron que no podía pasar por mi perfil físico’

Lady Rodríguez, quien en ese entonces era una estudiante de 21 años, llevaba unos ocho meses organizando un viaje a México junto con una amiga porque deseaban conocer ese país.

El 28 de octubre de 2017, Lady y su amiga llegaron a México con toda la documentación al día para ingresar al país. A Lady le pusieron el sello de ingreso, pero cuando estaba a punto de salir del aeropuerto, fue detenida por una funcionaria de migración quien requisó todas sus pertenencias y le hizo varias preguntas.

Luego, la agente le pidió el celular a Lady y argumentó que no podía dejarla pasar «debido a su perfil físico».

La agente de migración me dijo que ella tenía todo el derecho de revisar todo porque nos encontrábamos en su país y que si yo quería entrar, tendría que cooperar

La mujer revisó todas las conversaciones y archivos que estaban en el teléfono de Lady. «Tras revisar todas las conversaciones de WhatsApp y no encontrar nada, entró a mi galería de fotos. Ahí le dije que eso era privado, que no podía revisar mis cosas de esa manera. Entonces, se enojó y me dijo que ella tenía todo el derecho de revisar todo porque nos encontrábamos en su país y que si yo quería entrar, tendría que cooperar«, narró la joven.

Lady, muy molesta por lo sucedido, llamó a otro agente de migración quien habló con la mujer que tenía su celular. Finalmente se lo regresaron y pudo ingresar a México.

La joven aseguró que decomisaron su celular durante casi dos horas y que la situación fue muy humillante, pues todo sucedió en la salida del aeropuerto, en frente de todas las personas que se encontraban allí.

Respuesta de México sobre presuntos abusos

Luego de que se conocieran decenas de denuncias de maltrato, discriminación e inadmisiones injustificadas a colombianos en México, la embajadora de Colombia en ese país, Patricia Cárdenas, se reunió con las autoridades mexicanas para expresarles las preocupaciones del Gobierno Nacional frente a ese asunto.

«Siguiendo instrucciones de la Canciller Claudia Blum, la embajadora Patricia Cárdenas se reunió este jueves con Miguel Torruco, Secretario de Turismo de México; Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación y con la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de ese país, Rosario Piedra», adviertió la Cancillería en un comunicado.

«Los altos funcionarios mexicanos le expresaron a la embajadora Cárdenas su compromiso de trabajar para lograr pronto disminuciones en las inadmisiones y mejorar los procedimientos en temas migratorios«, estipuló la comunicación oficial.

*Nombres cambiados

VALENTINA LEUDO MEJÍA
Periodista de ELTIEMPO.COM

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