El crimen que horroriza a Australia: una joven decapitó a su madre


Jessica Camilleri fue condenada en días pasados a 21 años y siete meses de prisión luego de que se le hallara culpable por decapitar a su propia madre, en hechos que la justicia australiana ha descrito como «un crimen de extraordinaria crueldad y brutalidad».

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El caso se remonta a julio de 2019, cerca de Sídney, Australia. Rita Camilleri, de 57 años de edad, fue apuñalada más de 100 veces en su casa por su hija Jessica, de 27.

La policía australiana manifestó en su momento que se habían escuchado gritos de auxilio procedentes de la casa, pero los oficiales no esperaban lo que encontraron al llegar.

El detective Brett McFadden lo describió así: «una de las escenas más horribles a las que me he tenido que enfrentar en mi carrera».

Y no era para menos. Jessica, desesperada y bañada en sangre, llegó hasta la puerta de la casa de su vecina y, según testimonios, dijo: «Necesito ayuda. Llama a la policía o a una ambulancia. Tuve una pelea con mi madre, maté a mi madre».

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La realidad superaba lo inimaginable: la joven había asesinado a su madre, la había decapitado y había dejado su cabeza a solo unos metros de la puerta de sus vecinos.

La jueza Helen Wilson dijo en días pasados que el asesinato de Rita Camilleri es quizá el caso más grave de homicidio que un tribunal pudiera considerar, por lo que ordenó una condena de 21 años y siete meses para Jessica, con un periodo sin libertad condicional de 16 años y dos meses.

Dos psiquiatras forenses le dijeron a la Corte Suprema de Nueva Gales del Sur que Jessica sufría problemas psiquiátricos, como trastorno del espectro autista, discapacidad intelectual y trastorno explosivo intermitente. Este último desencadenó lo que un psiquiatra describió como «ataque de ira».

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En ese sentido, la investigación pudo establecer que el ataque se había dado en un arrebato de ira para evitar ser enviada al hospital para recibir tratamiento psiquiátrico, luego de que ella amenazara con «destrozar» las cabezas de extraños.

Antes de estos hechos, Jessica llevaba varios meses sin medicación, pues se buscaban alternativas naturales para su caso.

‘Curiosidad macabra’

Desde la captura de Jessica Camilleri, que se dio el mismo día de los hechos, se han tejido todo tipo de especulaciones.

En el juicio, además, se han dado a conocer detalles escabrosos del crimen, sustentados en material de cámaras de seguridad, llamadas de emergencia y diversos testimonios.

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«Brutalidad destructiva y mutilante», dijo la jueza Wilson cuando se refirió a los pormenores del homicidio, el cual se perpetró con siete cuchillos de cocina, de los cuales cuatro se rompieron debido a la fuerza empleada por Jessica, quien, según la justicia australiana, se involucró en «actos de decapitación y canibalismo» después del asesinato de su madre.

También se conoció que le extrajo la lengua, los ojos y la nariz. Camilleri estaba «permitiéndose una especie de curiosidad macabra» provocada por su obsesión con las películas de terror, agregó la jueza, quien aseguró que el crimen había sido «completamente espontáneo».

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Cuando los policía llegaron a la escena, Jessica les manifestó en un principio que había actuado en defensa propia y que su madre la había agredido. Esa versión, sin embargo, se descartó por completo cuando ella misma detalló sus acciones en exámenes psiquiátricos posteriores, e incluso se comparó con un carnicero. 

Al respecto, la jueza Helen Wilson expresó que Rita Camilleri «no era, en ningún sentido y en ningún momento, la agresora».

La familia de Rita se mostró agradecida con la justicia australiana. Kristy Torrisi, su otra hija, dijo ante el tribunal que nunca perdonaría a su hermana.

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