Unión Europea debate sobre el certificado sanitario para poder viajar


Será digital y en papel, gratuito, en inglés y en idioma del Estado miembro de la Unión Europea (UE) que lo emita, con hasta 11 datos personales y con un sistema de código QR que permita su lectura digital por las autoridades sanitarias de todo el bloque.

La Comisión Europea presentó esta semana su propuesta de reglamento para que el bloque tenga, como muy tarde en junio para salvar la temporada turística de verano, un “certificado verde digital”, un documento que serviría como salvoconducto para viajar sin someterse a restricciones de salud pública.

Bruselas (Bélgica) pretende que ese certificado (que no tiene nada de verde) sea la pieza clave sobre la que se asiente de una vez la reapertura generalizada y gradual de las economías y sociedades europeas tras un año de pandemia. Siempre y cuando la situación epidemiológica, que en las últimas semanas empeora, lo permita gracias al avance de las campañas de vacunación.

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El documento permitirá que quienes hayan sido vacunados, hayan pasado la enfermedad o tengan un test PCR negativo puedan viajar más fácilmente sin aislamientos o cuarentenas. Eso, espera la Comisión Europea, reactivará un sector económicamente tan importante como el turístico, que representa aproximadamente el diez por ciento del PBI europeo.

Según la Comisión Europea, el certificado “permitirá que los ciudadanos europeos y sus familias puedan ejercer su derecho a la libertad de movimientos al demostrar que cumplen con los requisitos sanitarios impuestos”. Pero a la vez el documento no será obligatorio para “ejercer la libertad de movimiento”, asegura el Ejecutivo europeo, que añade que ni obliga ni da derecho a vacunarse.

La diferencia es que quien no se haya vacunado, no haya pasado la enfermedad y no tenga un test negativo tendrá que cumplir con las restricciones sanitarias.

El ‘certificado verde digital’ será válido en 31 países: los 27 Estados miembros de la Unión y en Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. San Marino y Andorra estudian sumarse a la iniciativa. Será emitido a cualquier ciudadano europeo o residente legal en algún país de los 31, así como a los miembros de su familia con independencia de su nacionalidad.

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La Comisión quiere, frente a lo previsto inicialmente, que ese certificado también se les entregue a quienes hayan recibido vacunas no autorizadas por la Agencia Europea del Medicamento –esencialmente rusas y chinas–, siempre y cuando esas vacunas sí hayan sido autorizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es la fórmula para no excluir del sistema a húngaros, eslovacos o croatas.

El comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, considera que la propuesta no es, como se critica, “discriminatoria” y que además es “eficiente”, pero en los gobiernos que no ven con buenos ojos que el ‘certificado verde digital’ sirva como salvoconducto para viajar sin restricciones –como el Gobierno belga– se considera que sí es una propuesta discriminatoria cuando gran parte de la población todavía no tiene acceso a las vacunas.

La idea genera dudas y preguntas a las que la Comisión no sabe responder. Puede provocar, cuenta un diplomático crítico con la misma, que muchos jóvenes, para viajar libremente este verano, intenten contagiarse voluntariamente.

Guillermo Beltrá, jefe del área de Digital del Open Society European Policy Institute en Bruselas, en declaraciones a EL TIEMPO, consideró que “no es un certificado de vacunación, sino un certificado de inmunidad digital que grabará si te has vacunado, si ya has pasado el covid o si tienes un test reciente negativo. ¿Pero cómo se calculará la inmunidad en cada caso? El objetivo de buscar la movilidad dentro de la UE es loable y más de cara a la temporada veraniega de turismo”.

Pero Beltrá tiene dudas y advierte que “la UE dice que lo que haga cada país con el certificado es cosa suya, pero recomienda que no se establezcan restricciones de entrada con base en él. Pero cada Estado miembro hará lo que quiera y me temo que se generarán situaciones discriminatorias. Leo a gente diciendo que es una gran idea para aceptar a gente en conciertos, teatros, etc. El cisma social al que puede contribuir puede ser tremendo”.

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Hay más preguntas sin respuesta en la propuesta de la Comisión: ¿cómo se puede demostrar que uno pasó el covid-19 si no hay un registro nacional de esas personas que así lo establezca?, ¿aceptará cualquiera admitir que pasó la enfermedad?, ¿cuánto dura la inmunidad que generan los anticuerpos de quien pasó la enfermedad si no está vacunado?, ¿hay certeza de que los vacunados no son contagiosos aunque no tengan síntomas?

La propuesta europea se diferencia de, por ejemplo, la israelí en cuanto el documento europeo no permitirá asistir a espectáculos, acontecimientos deportivos, restaurantes o cualquier otra actividad si no está permitido también para el resto de la población. Esa idea podrían desarrollarla los gobiernos europeos, pero de forma nacional.

Otro país que también se ha mostrado favorable a esta medida es China, que lanzó un “pasaporte sanitario” digital a principios de marzo con la idea de reactivar el turismo. El modelo chino está basado en un sistema de códigos QR, con el que la persona certifica cuál es su estado de vacunación y los resultados de sus más recientes pruebas PCR y de anticuerpos.

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Este pasaporte chino reposa en una aplicación de celular con la cual las autoridades pueden saber cuáles fueron los movimientos de esa persona durante los 14 días anteriores, y así determinar si estuvo en contacto con algún contagiado. Este certificado, aunque no es obligatorio, en la práctica se necesita para situaciones tan cotidianas como viajar en avión, tren, tomar un taxi y hasta para entrar en establecimientos públicos.

En el país han surgido dudas por el uso de esta aplicación de geolocalización. La gran mayoría de los chinos están contentos con el sistema de rastreo, pero a otros les preocupa su privacidad. La cuestión de los datos personales también se plantea en el gigante asiático, apunta un especialista. “No podemos decir que sea completamente un ‘gran hermano’, pero tampoco se puede hacer cualquier cosa”, le dijo a la AFP Jean-Dominique Séval, especialista en economía digital china y director de Soon Consulting.

Idafe Martín Pérez

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