El doctor José Gregorio Hernández será beatificado el 30 de abril


La beatificación del doctor José Gregorio Hernández será el viernes 30 de abril de 2021, a las 10:00 a. m., en el marco de una celebración eucarística que se llevará a cabo en Caracas.

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Así lo dio a conocer, este miércoles, la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), en una rueda de prensa en la que, además, reveló que, en carta apostólica, firmada por el papa Francisco, se fija como fecha para la fiesta litúrgica y memoria del beato el 26 de octubre de cada año, coincidiendo con su fecha de nacimiento.

Hoy la Iglesia celebra a tantos hombres y mujeres que, de manera incansable, han hecho de esta causa una razón para unir a todos los venezolanos a través de los tiempos”, dijo el cardenal Baltazar Porras, al dar a conocer la noticia de la elevación a los altares del denominado médico de los pobres.

La ceremonia de beatificación, que aclararon no será una concentración multitudinaria por la pandemia, se llevará a cabo en el estadio de la Universidad Central de Venezuela. “Su regreso al alma mater, al sitio donde estudió y se graduó, donde fue profesor, investigador e innovador de la medicina en Venezuela”, acotó Porras.

Incluso está planteado, como escenario más extremo, hacer una celebración sin presencia de fieles, transmitida por medios audiovisuales.

La ceremonia, en cualquier caso, será presidida por el cardenal Pietro Parolín, secretario de Estado del Vaticano, quien fuera nuncio apostólico en Venezuela.

Parolín les habría manifestado estar contento por regresar a Venezuela. “Espero que la beatificación sea un momento de gracia y de resurrección para todos”, habrían sido sus palabras.

Durante la Eucaristía, cada diócesis de Venezuela recibirá un relicario, que reposará en la iglesia o santuario que cada obispo decida.

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El cardenal Marcello Semerano, prefecto de la congregación para la causa de santos, y quien ordinariamente preside las beatificaciones, vendrá a Venezuela desde Roma, en fecha posterior, a presidir la misa de Acción de Gracias por la beatificación, que se espera hacer en Isnotú, estado Trujillo, lugar de nacimiento del futuro beato.

José Gregorio Hernández

Los restos mortales de José Gregorio Hernández reposan en la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, en Caracas, Venezuela.

Foto:

Miguel Gutiérrez. EFE

Momento oportuno

La causa de José Gregorio Hernández comenzó en 1949.

“Ciertamente parece más largo el tiempo de espera porque desde el preciso momento de su muerte el pueblo lo ha reconocido como santo, su devoción se ha extendido y ha aumentado paulatinamente con el pasar de los años”, reconoció el cardenal Baltazar Porras.

A su juicio, sin embargo, la beatificación de José Gregorio Hernández llega en el momento oportuno, en medio de una crisis nacional, global y de la pandemia.

Nos alcanza la noticia de la beatificación en momentos en que el reencuentro y la reconciliación son acciones urgentes para la unión de un país necesitado de paz, esperanza y solidaridad”, aseguró.

¿Quién fue José Gregorio Hernández?

La ceremonia de exhumación se llevó a cabo en el aniversario 156 de su nacimiento. De acuerdo con una breve biografía compartida por la Arquidiócesis de Caracas, José Gregorio Hernández nació el 26 de octubre de 1864 en el seno de la familia de Benigno Hernández y Josefa Cisneros, en la localidad de Isnotú, en el estado occidental de Trujillo. Tuvo cinco hermanos.

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Aunque quería ser abogado, su padre lo motivó a estudiar medicina. Se graduó en Caracas a los 23 años “con las mejores notas y los mayores honores”. Luego fue enviado por el gobierno venezolano a estudiar en Francia y Alemania, de donde llevó a su país los mayores adelantos científicos y modernizó la medicina local. De hecho, a su retorno, se convirtió en profesor universitario, “incluso de sus propios profesores”, por ser el único que conocía el manejo de los nuevos instrumentos médicos.

Como médico, atendía a todos, con una caridad que la Arquidiócesis de Caracas describe como “inagotable”: “A los que no podían pagar los recibía, atendía gratis y hasta les daba dinero para que compraran la medicina. A todos los pacientes les aconsejaba y les hablaba de Dios. Eso lo hizo muy cercano a los enfermos”.

Ofreció a Dios su vida a cambio de la paz y el fin de la guerra. Un día después de la firma del tratado de paz en Versalles, el 29 de junio de 1919, aproximadamente a las 2:00 pm, fue atropellado por un carro en la zona de La Pastora, en Caracas. Poco después, murió a causa de un impacto que sufrió en la cabeza con el borde de una acera, tras trastabillar por el impacto y caer.Fue declarado Venerable en 1986, por el entonces papa Juan Pablo II.

El primer milagro

En la ceremonia de exhumación celebrada este lunes en Caracas estuvo presente Yaxuri Solórzano, conocida como “la niña del milagro” que impulsó su beatificación.

Fue un motivo también de alegría ver la inocencia de esa niña, el cariño de la niña dándole gracias al Señor con su mamá Carmencita, que se les aguaban los ojos al estar al lado de los restos de nuestro querido venerable”, relató el monseñor Tulio Ramírez.

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El 10 de marzo de 2017, Solórzano, entonces de 10 años, recibió un disparo de escopeta con múltiples perdigones detrás de la oreja derecha. Viajaba en moto con su padre y unos delincuentes pretendieron robarlos. El hecho ocurrió cerca de donde vivían, en el estado Guárico, en los llanos venezolanos.

Desde el comienzo llamó la atención que, pese a que, según el parte médico, había tenido una “marcada pérdida de masa encefálica, de sangre y huesos”, la niña ingresara al primer centro de salud en el que estuvo –de varios que tuvo que visitar para ser operada, por falta de neurocirujanos–con una escala de conciencia estable.

Mientras era sometida a una operación de cráneo, un día después del accidente, su madre imploró a José Gregorio Hernández su intercesión ante Dios por la salud de su hija. Ella dice que sintió una mano sobre su hombro y una voz que le decía: “¡Todo saldrá bien!”.

Su recuperación fue satisfactoria. Transcurridos 20 días después de la intervención, le dieron de alta. A juicio del neurocirujano que la operó, el milagro comenzó a evidenciarse cuando a la semana de su egreso, la niña caminaba “sonriente y sin preocupaciones”. Se esperaba que, de sobrevivir, quedara con discapacidad motriz, lingüística, pérdida de memoria y visión. Nada de eso sucedió.

El monseñor Ramírez confirmó el 9 de enero de este año que el presunto milagro atribuido a la intercesión del Venerable había superado la prueba médica vaticana. Unos meses después, el 27 de abril, la consulta teológica en la Congregación para la Causa de los Santos ratificó lo extraordinario del hecho y la recta invocación por parte de la madre de Yaxury Solorzano. Finalmente, el 19 de junio, el papa Francisco hizo pública la decisión de aprobar y decretar la elevación del venerable a beato de la Iglesia.

ANDREÍNA ITRIAGO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARACAS

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