Corinna Larsen demanda al rey Juan Carlos I por ‘vigilancia ilegal’

Todavía no se cumple un año desde que el rey Juan Carlos I se exilió en Emiratos Árabes Unidos, en parte con la esperanza de alejar las habladurías sobre él y su romance con Corinna Larsen, y no ha dejado de figurar en todos los medios nacionales e internacionales.

Este martes se supo que quien fue su amante lo demandó ante un alto tribunal inglés por acoso, por la que aspira a una jugosa indemnización y pide que el rey emérito se mantenga a al menos a 150 metros de distancia.

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Larsen lo acusa del “seguimiento abierto y encubierto” ilegal impulsado por el Centro Nacional de Inteligencia de España (CNI) en Londres, donde ella vive, y en Montecarlo, donde mantiene otra residencia.

La demanda data de diciembre de 2020, pero solo ahora la hace pública el Alto Tribunal de Justicia británico, y se remonta a 2012, cuando ella se empezó a sentir acechada.

Aunque Larsen ya había hecho referencia a esa presión ejercida contra ella, poco había hablado sobre la petición del rey emérito de que le devolviera el generoso “regalo” que le había otorgado, supuestamente para garantizarle un buen futuro a ella y su familia.

Se trata de 65 millones de euros, que Juan Carlos I recibió del rey de Arabia Saudita en 2008, en agradecimiento por su intermediación en la construcción de una línea férrea que fue adjudicada a un consorcio de empresas españolas.

Aunque el entorno del rey describe la transferencia como un regalo, se investiga como posible comisión ilegal no declarada ante el Ministerio de Hacienda de España y se estudia el uso de testaferros. Es uno de los casos abiertos contra Juan Carlos I en España.

El rey emérito recibió el dinero en una cuenta suiza -a nombre de la Fundación Lucum- en agosto de 2008. Una parte de la suma la usó para cuestiones personales y otra, importante, la traspasó en 2012 a una cuenta de Corinna en Las Bahamas, luego de un cambio en la legislación helvética.

Las otras dos investigaciones se centran en el manejo de sumas de dinero que entre 2016 y 2018 le facilitó el empresario mexicano Allen Sanginés-Krause y en las sociedades que posee con fondos millonarios en paraísos fiscales.

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Rey Felipe y el rey emérito Juan Carlos I

Según el periodista Jaime Peñafiel, la relación entre el rey Felipe y su padre, el rey emérito Juan Carlos I, es “inexistente” .

Foto:

Paco Campos. EFE

La demanda por acoso

En la demanda que se acaba de conocer, Larsen asegura que Juan Carlos I le pidió que le devolviera el dinero que le había traspasado o que lo pusiera a su disposición. Cuando ella se negó, el rey emérito le dijo que las consecuencias para ella no serían buenas. Luego, según aseguró ante el tribunal, la acusó en falso de haber robado la suma y la difamó ante su familia, socios y amigos, incluido el rey de Arabia Saudita.

Por eso mismo, continúa, fue víctima del acoso del CNI. Ella se reunió con el exdirector de esa entidad Félix Sanz Roldán en un hotel de Londres en 2012 y mantuvieron una conversación en la que intentó intimidarla. Le dijo que no podía “garantizar su seguridad física ni la de sus hijos”. Él niega haberlo hecho.

Además, Larsen aseguró que Sanz Roldán y sus agentes la mantenían “bajo una vigilancia física que incluía vehículo y vigilancia personal, invadir la propiedad de su residencia y piratear sus teléfonos y computadores”.

De acuerdo con el Financial Times, Larsen pide una indemnización millonaria, aunque no define la cantidad. El medio asegura que todas estas acciones de acoso y difamación le han causado perjuicios económicos porque no ha podido desarrollar sus actividades de consultora estratégica internacional.

En la demanda también solicita que, además del rey, ningún agente del CNI pueda acercarse a ella a menos de 150 metros de distancia. También que se abstengan de comunicarse con ella, rastrearla, difamarla o acosarla.

El Financial Times informa que Juan Carlos I todavía no ha respondido a la denuncia de su antigua amante y es preciso estudiar si el tribunal puede investigarlo como ex jefe de Estado de otro país.

En una entrevista a la BBC de hace un año, Larsen ofreció detalles del acoso del que se siente víctima. Dijo que el primer objetivo fue su vivienda en Mónaco. “El apartamento fue ocupado mientras yo estaba de viaje”, aseguró. Y contó que la compañía de seguridad le había explicado que había sido contactada por “sus amigos de España”. Ella le pidió explicaciones al rey mediante mensajes de texto. “Me dijo que estaban allí para protegerme de los paparazis”, agregó.

También denunció ante la BBC que la siguieron en Brasil durante un viaje de negocios y que recibió una amenaza en la que le decían que había muchos túneles entre Mónaco y Suiza, en alusión al choque en que murió la princesa Diana de Inglaterra. Precisamente alguien también dejó un libro sobre ese accidente en su apartamento de Suiza.

La cacería que los destapó

Larsen y el rey Juan Carlos se conocieron en una fiesta de tiro en 2004. Desarrollaron una amistad hasta 2009, cuando, según contó a la BBC, el monarca le comunicó al padre de Larsen sus intenciones de casarse con ella, a pesar de estar unido en matrimonio con la reina Sofía (un matrimonio solo en apariencia, le diría él). No llegaron hasta ese punto y el noviazgo terminó, aunque siguieron siendo amigos.

Tanto así, que acudieron juntos a una cacería de elefantes en Botsuana en 2012. El entonces rey sufrió una caída y se rompió la cadera.

El accidente destapó ante la opinión pública la relación entre ellos y cambió la vida del monarca, al que por primera vez vieron con ojos desconfiados los españoles, agobiados entonces por una terrible crisis económica. Fue el principio del fin de Juan Carlos I, que llegó en 2014, cuando abdicó en favor de su hijo, Felipe VI.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO
MADRID

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