La historia del ‘milagro de los Andes’ de 1972

El 13 de octubre de 1972, por los cielos de los Andes volaba el avión militar serie FAU 571 que llevaba a bordo 45 personas. La mayoría eran integrantes de la primera división del equipo uruguayo de rugby del Old Christians Rugby Club, además de familiares y amigos.

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El vuelo había despegado desde Montevideo, Uruguay, con destino a Santiago de Chile, donde se debían enfrentar en un partido contra el Old Boys Club, un equipo de rugby inglés. Sin embargo, ese día ocurrió una recordada tragedia que esta semana cumplió 49 años.

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El piloto del avión, quien tenía un total de 5.117 horas de vuelo, el coronel Julio César Ferradas, ya había volado con anterioridad a través de los Andes 29 veces, pero esta vez, por las condiciones meteorológicas y dado a las nubes que oscurecían el camino, tuvo que confiar totalmente en los instrumentos del avión.

El copiloto informó a los controladores aéreos, erróneamente, que sobrevolaban el Paso del Planchón, y que llegarían a Curicó, ciudad de Chile, en pocos minutos. Sin embargo, la realidad era otra. El avión estaba sobrevolando todavía las montañas de los Andes y cuando fueron autorizados para descender, el trágico destino de los pasajeros fue inminente.

Ambas alas del avión y la sección de cola fueron arrancadas en las diferentes colisiones. La otra parte del fuselaje se deslizó en la montaña hasta chocar con un glaciar. Tras una hora del impacto, el vuelo fue reportado como perdido y el Grupo de Rescate de los Andes chileno empezó con su intensa búsqueda.

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tragedia de los Andes

Algunos de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes, accidente el 13 de octubre de 1972.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

De las 45 personas a bordo, tres miembros de la tripulación y ocho pasajeros murieron inmediatamente. Otros murieron con el paso de las horas por sus graves heridas y las difíciles condiciones del clima. El resto de los tripulantes, los 16 deportistas, sobrevivieron por 2 meses en las gélidas y remotas montañas de los Andes, a pesar de las duras condiciones a las que se enfrentaron.

Durante los primeros días, los sobrevivientes crearon un refugio con algunos asientos y escombros del avión. Roberto Canessa y Gustavo Zerbino, estudiantes de segundo año de medicina, evaluaron las heridas de las personas.

Fernando Parrado, quien había estado en coma por tres días por un golpe en su cabeza, despertó y se dio cuenta de que su hermana Susana, de 19 años estaba gravemente herida, y al cabo de los días la vio fallecer. El mismo día, él y otros sobrevivientes encontraron una radio y escucharon la noticia de que el equipo de rescate, sin ningún tipo de rastro del avión y sus tripulantes, concluyó con la búsqueda.

El joven Parrado les dijo a sus compañeros que tenía una «buena noticia»: “La Fuerza Aérea abandonó nuestra búsqueda”, les dijo. El grupo de inmediato preguntó qué tenía de positiva esa noticia. “Que ahora dependemos de nosotros mismos”, contestó.

Sin embargo, a los 16 días del accidente, otra tragedia los sucumbió, un alud de nieve cayó encima del avión, sepultando a varios integrantes que estaban durmiendo dentro de él.

tragedia de los Andes

Sobrevivientes viajan rumbo a Santiago de Chile para celebrar misa en el lugar del accidente en el 2005 (Foto de archivo)

Foto:

Archivo particular

Los 16 sobrevivientes, al verse con poca disponibilidad de alimentos y al no encontrar ningún tipo de vegetación a su alrededor, tuvieron que someterse a la decisión final de alimentarse de los cuerpos de sus compañeros muertos, para evitar morir de hambre. Muchos se negaron, pero al ser la única manera de sobrevivir, cedieron a la decisión. De esta forma, pudieron permanecer con vida durante 72 días, hasta el día de su rescate.

Nando Parrado, Roberto Canessa y Antonio Vizintín decidieron caminar hacia el oeste en busca de auxilio ante el desespero de no ser rescatados. Vizintín decidió volver al tercer día dejando su ración de comida a los otros dos. En el transcurso de 10 días y después de unos 38 kilómetros recorridos, se toparon finalmente con un hombre al otro lado de un río en la precordillera de San Fernando, Chile.

Al no poder hablar con la persona por el estruendo del río, el hombre ató unas hojas y un lápiz a una roca y la lanzó a la orilla del rió donde estaba Parrado y Canessa. Nando le escribió: “Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace 10 días que estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba. En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir rápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles. ¿Cuándo nos van a buscar arriba? Por favor, no podemos ni caminar. ¿Dónde estamos?”.

El hombre quien era un arriero, llamado Sergio Catalán, no dudó en buscar ayuda. La Fuerza Aérea de Chile proporcionó helicópteros para la búsqueda de los demás sobrevivientes en la montaña con la guía de los dos jóvenes. El 23 de diciembre de 1972, fueron rescatados finalmente, poniendo fin a la pesadilla vivida.REDACCIÓN INTERNACIONAL

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