El líder de secta que se autoproclamó Cristo y desató masacre de 50 días

David Koresh pasó de ser un joven común y corriente de Texas a líder de una temida secta gracias a su ‘increíble’ poder de convencimiento: con su falso carisma logró atraer a varios incautos para que fueran parte de los Davidianos.

Koresh nunca respondió ante la justicia: murió entre las llamas que los mismos Davidianos provocaron en el complejo donde aquel criminal vivía en compañía de 80 de sus seguidores.

El líder se había autoproclamado como un ‘mesías’ y aseguraba ser un enviado de Dios.

Según ‘ABC News’, la secta tuvo enfrentamientos con el FBI durante 51 días en Waco, Texas (Estados Unidos), en 1993. Fueron casi dos meses de confrontaciones con el fin de derrumbar el grupo criminal creado por Koresh.

¿Qué delitos cometieron como para que el FBI interviniera? ¿Cómo terminaron las cosas para los seguidores?

Estos son los detalles que rodean a la masacre de Waco y dan una idea del líder que convenció a sus casi 100 seguidores de seguir instrucciones y prédicas por más descabelladas que fueran.

Y sí que lo fueron.

¿Quién era David Koresh?

Koresh nació en 1959, en Houston, Texas. Su nombre real era Vernon Howell. Fue hijo de una madre adolescente que lo abandonó y lo dejó al cuidado de su abuela, según las investigaciones.

David Koresh.

Imagen de David Koresh, el líder de los Davidianos.

Foto:

Archivo particular

La periodista Mary Garafolo, quien había hecho el cubrimiento en Waco, sostuvo: “(Kornesh) afirmó que cuando era niño, Dios le había hablado y le había dicho: ‘Tú eres el elegido. Tú eres mi mesías’”.

Los datos también señalan que había sido padre a los 19 años junto con una joven de 15 años, aunque no se tiene mucha información al respecto.

‘ABC News’ indica que, en 1983, Koresh se unió a una secta religiosa conocida como Davidianos, un grupo que se separó de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Según el citado medio, la vida dentro de la secta no era para nada común: no había calefacción ni electricidad y se estudiaba la biblia tres veces al día.

En aquel entonces se decía que para pertenecer al grupo había que ‘separarse del mundo’.

Clive Doyle, exintegrante de la secta, dijo a ‘ABC News’, que Koresh “creía que era el rey David (…) Estaba usando la música para llegar a mucha gente. Pensamos que tal vez ‘David’ sería su nombre artístico. Pero fue más que eso”.

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Su propia secta

En ese entonces, Lois Roden era la lideresa de los Davidianos.

Se especuló que Koresh mantenía una relación con ella, dando lugar a una disputa de poder entre él y George Roden, hijo de Lois.

Esta relación -o al menos los rumores- les costó la expulsión de la secta tanto a él como a otros 25 seguidores. Ellos, al parecer, ya estaban condicionados por las enseñanzas individuales de Kornesh y, de hecho, se tuvieron que ir debido al apoyo que le brindaron.

Kornesh y su caterva se fueron a 100 kilómetros de la ciudad de Waco, en Texas, para vivir en tiendas de campaña, según explicó el canal ‘Crimen + Investigación’, propiedad de ‘AMC Networks’.

Adoración

La secta dirigida por Kores se había separado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Foto:

iStock

Koresh ‘no perdió el tiempo’ y se dedicó a ganar más seguidores y autoridad, lo que le permitió retomar el control de la secta de la que fue expulsado.

Al parecer, regresó ‘con disparos’ dado que se volvió líder de los Davidianos, según el citado canal, tras un tiroteo con el hijo de la lideresa Lois.

En 1992, Koresh se hizo cargo del grupo, “alentando el uso de armas y predicando un tipo cada vez mayor de profecía apocalíptica. Creía que algún día el grupo sería atacado por el gobierno de Estados Unidos y comenzó a almacenar armas y municiones”, afirmó ‘ABC News’.

Según mencionaron algunos de los exseguidores a ‘ABC’, Koresh tenía la seguridad de que estaba cumpliendo una misión que Dios le había encomendado y que era el único que podía interpretar correctamente la Biblia.

Su complejo mesiánico llegaba hasta linderos casi paranoicos.

Mount Carmel

Mount Carmel fue el complejo de los Davidianos, allí vivían todos los miembros.

Usar el poder para el mal

Koresh no solo se dedicaba a predicar sobre su supuesta misión y la interpretación que hacía de las enseñanzas bíblicas, sino que practicaba la poligamia.

Las autoridades en su momento acusaron a ‘su secta’ por abuso sexual a menores y tenencia masiva de armas.

Según indicaron algunos de los exmiembros de la comunidad, las normas al interior de la secta se hacían cada vez más duras, especialmente para las mujeres y los niños.

Las mujeres tenían que usar blusas largas y no se podían usar maquillaje ni joyas”, indicó ‘ABC’. A eso se le suma la férrea disciplina hacia los menores: podían recibir palizas brutales en caso de hallar alguna ‘falta’ al interior de la controvertida comunidad.

Koresh llegó al punto de declarar disueltos todos los matrimonios en su secta dado que todas las mujeres serían sus ‘esposas’ (lo que incluía a niñas y adolescentes) cuando él quisiera, aunque tenía un matrimonio legalmente constituido con Rachel Jones.

Según el cubrimiento que EL TIEMPO hizo en aquel entonces, el líder de la secta tenía un gran poder económico a causa de que había obligado a los miembros a “darle cientos de miles de dólares, además de forzarlos a vivir con salarios de hambre y con escasa comida mientras permanecían en el complejo”.

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Abuso a niños

Según los informes, los niños de la secta eran víctimas de castigos violentos y abuso sexual.

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El ‘Apocalipsis’ de la secta

Según los testimonios recogidos, Koresh preparaba a los miembros para el Apocalipsis. Las armas con las que se había equipado eran, supuestamente, para enfrentar una guerra en la que ellos saldrían victoriosos.

De algún modo, el vaticinio del líder casi se hace realidad.

El 28 de febrero de 1993, agentes del Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) de Estados Unidos y personal del FBI rodearon el complejo de los Davidianos con una orden de allanamiento por tener armas de fuego de forma ilegal.

Además, las autoridades ya tenían una investigación anterior contra el líder del grupo por abuso sexual contra las niñas y los menores del grupo.

El principio del fin del delirio de Koresh se dio por medio de un tiroteo: al parecer, los Davidianos estaban avisados de la llegada de las autoridades y entonces dieron pie a ‘la guerra’: hubo enfrentamientos con la policía que se extendieron durante 51 días.

Según el cubrimiento de este medio, el séquito de Koresh tenía una gran cantidad de armas, incluyendo ametralladoras calibre 50, fusiles AK-47, AR-15 y M-16, con sus correspondientes dotaciones de municiones.

En su momento, Koresh informó al FBI que dentro del complejo se resguardaban 47 mujeres, 43 hombres y 17 niños.

La ‘BBC’ señaló que durante los enfrentamientos murieron cuatro agentes y seis davidianos. Además, “el asedio se extendió durante varias semanas hasta que hubo un repentino incendio, que dejó un saldo de 72 fallecidos, Koresh entre ellos”.

Armas

La intención de las autoridades era allanar el lugar en busca de armas ilegales obtenidas por la secta.

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El evento quedó en la memoria de la población estadounidense como ‘La masacre de Waco’.

La construcción principal del grupo quedó totalmente destruida.

El cadáver de Koresh fue hallado con un disparo en la cabeza.

Según informaron medios locales, la investigación del Congreso señaló que Koresh y sus seguidores “prendieron el fuego ellos mismos mientras los tanques del FBI buscaban poner fin a un enfrentamiento de 51 días con el grupo usando gas lacrimógeno”.

Como si aquel fuera el Apocalipsis causado por ellos mismos.

La versión de los sobrevivientes de la secta señalaba como culpables del incendio a las autoridades, aunque su testimonio no fue válido ni completamente comprobado.

Nueve de los integrantes del grupo fueron condenados a prisión por tenencia ilegal de armas de fuego y homicidio involuntario.

Y todo por un presunto ‘Mesías’ que quería tener el poder de un grupo.

Incendio

Según las autoridades, el incendio del complejo fue causado por los mismos miembros.

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