La injusta condena a muerte para un niño declarado inocente 70 años después

George Stinney, de 14 años, se considera como la persona más joven en ser ejecutada en toda la historia de Estados Unidos.

Lo condenaron a la silla eléctrica tras un juicio que no duró más de un día y que, de forma equivocada, lo responsabilizó de dos asesinatos.

El niño murió el 10 de junio de 1944 y solo 70 años después las autoridades judiciales admitieron que se le habían violado sus derechos.

Acusación de asesinato

Betty June Binnicker, de 11 años, y Mary Emma Thames, de 7, fueron halladas muertas en la vía del tren de Alcolu, California del Sur, durante marzo de 1944.

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“Hay una fractura perforada del cráneo debajo de cada una de ellas”, decía el informe médico, citado por la cadena ‘CNN’. Allí se afirmó que las menores tenían también una “masa de huesos aplastados”.

Las niñas salieron a dar un paseo en bicicleta por una zona de la ciudad donde, según medios internacionales, residían personas negras.

Fue por ello que la Policía responsabilizó a George dado que, supuestamente, él las había visto con vida por última vez.

¿Por qué me matarían por algo que no hice?

Estuvo encerrado en la estación de la Policía por varias horas sin que se le permitiera hablar con sus familiares.

De acuerdo con los uniformados, el niño confesó el crimen y eso fue suficiente para iniciar el juicio.

Fue llevado ante un tribunal, a pesar de que no existía documento formal que plasmara por escrito la declaración.

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Pero, al parecer habló con su compañero de celda Wilford Hunter y lo negó.

“No lo hice, no lo hice. ¿Por qué me matarían por algo que no hice?”, dijo, según recordó tiempo después el preso Hunter, citado por el medio ‘Wis’.

Preso

George habló con su compañero de celda y negó el crimen.

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La lamentable confusión en tiempo ‘récord’

El jurado estuvo conformado por personas blancas, según reseñó la agencia ‘AFP’. También su abogado de oficio era blanco y no actuó para defender a cabalidad a Stinney: no convocó testigos suficientes ni refutó las acusaciones.

Dejó que las circunstancias eligieran por el pequeño.

La audiencia no tardó más de un día y el jurado en pleno decidió condenar al niño a la silla eléctrica, en medio de voces de la ciudad que pedían la suspensión de la pena.

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Sin embargo, y sumado a los jurados, el gobernador del estado Olin Johnston apoyó el castigo: “No creo que alguien que fue declarado culpable de un asesinato deba ser exonerado”, afirmó en aquel entonces, según lo citado por ‘Wis’.

Los presentes al momento de la ejecución señalaron que al niño le quedaba grande la silla. Su estatura de 1.5 metros y peso de 43 kilogramos no se acoplaban al aparato ni a los cables que debían conectarle.

Con el fin de lidiar con ello, según ‘Daily Mail’, los uniformados le añadieron a la silla eléctrica libros gruesos para que tuviera la altura suficiente. Así, el muchacho logró alcanzar los electrodos.

Murió el 10 de junio de 1944.

La familia recibió amenazas y tuvo que salir de Aluc con destino a Pinewood, Carolina del Sur.

“Mis papás tenían mucho miedo por la seguridad de nosotros”, dijo en su momento Charles Stinney, hermano de George, al medio local ‘The State’.

“Recuerdo que mi padre estaba molesto porque no se le permitió hablar ni verlo antes de su juicio”, enfatizó.

Una condena injusta

Los Stinney iniciaron tiempo después una lucha judicial para limpiar el nombre del niño y demostrar que había sido condenado de manera injusta.

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“No había afroamericanos en ese tribunal. Era un jurado de 12 hombres blancos”, aseguró el abogado Matt Burgess, quien presidió la demanda que solo hasta 2014 obtuvo resultados.

Juez

La familia argumentó que la condena de George había sido injusta.

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La jueza Carmen Tevis Mullen emitió su fallo y sostuvo que el juicio, desarrollado 70 años atrás, tenía graves errores procesales: “No recuerdo un caso en el que abundaran tantas pruebas de violaciones de los derechos constitucionales y tantas injusticias”.

Mullen aseguró que la Policía actuó de “manera indebida, no conforme a los códigos y procedimientos penales”. Asimismo, criticó al abogado de oficio que tuvo George porque “hizo muy poco o nada para defenderlo”.

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La magistrada enfatizó en que la sentencia fue incorrecta e injusta.

Katherine Stinney, hermana de George, celebró la decisión.

¿Cómo pueden pensar que un niño tan pequeño podría cometer un crimen como ese? Ojalá encontraran a los verdaderos asesinos”, comentó la mujer, que para 2014 ya tenía 80 años, en charla con el diario local ‘The Manning Times’.

La sobrina de Betty June Binnicker, una de las niñas halladas muertas, se mostró desconcertada por la decisión con la que se absolvió a George.

“Todos sabíamos de qué manera y quién mató a Betty June. Crecimos con eso. Les contrarió que fuera ejecutado tan joven, pero así funcionaba la ley en aquella época”, dijo Frankie Bailey Dyches a la prensa local.

El caso del niño volvió a ser tema de conversación a principios de este 2021, cuando las autoridades de Carolina del Sur añadieron un nuevo método para la ejecución de los criminales: el fusilamiento.

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Preso

Carolina del Sur, estado en el que murió George, aprobó un nuevo método para la ejecución de presos.

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Aunque los opositores de la medida citaron los vejámenes a los cuales había sido sometido el chico hace más de 75 años, los legisladores aprobaron el proyecto y el gobernador lo promulgó.

Esa zona de Estados Unidos tiene ahora tres métodos para cumplir la pena de muerte: la silla eléctrica, la inyección letal o los disparos.

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