EE. UU. y Rusia unidos por un puente: así sería este megaproyecto

Si hablamos de Estados Unidos y Rusia podemos pensar que se trata de dos países muy alejados, no solo políticamente, sino también geográficamente. Sin embargo, hay un pequeño tramo conocido como el Estrecho de Bering que separa a ambos territorios solo por unos 90 kilómetros. Una franja de mar ubicado entre las penínsulas de Chukotka, en Rusia, y Seward, en la costa occidental de Alaska, y que alberga a medio camino entre ambas naciones a las Islas Diómedes.

Esa distancia relativamente pequeña se ha convertido en la fuente de inspiración desde el siglo XIX de diferentes proyectos que han planteado unir a Asia y América, bien sea con un puente o un túnel.

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Uno de ellos fue el planteado en 1890 por el entonces gobernador de Colorado, William Gilpin, quien propuso la creación de un Ferrocarril Cosmopolita que rodeara gran parte del mundo, pasando por el Estrecho de Bering, y tuviese su centro en Denver, según recoge el portal Xataka.

​Aunque Gilpin no tuvo éxito, sí sembró una idea que después recogieron personajes como Joseph Strauss, ingeniero jefe de la construcción del emblemático Golden Gate, en San Francisco. 

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Desde el extremo ruso también se plantearon ideas similares. En 1905 se dice que hasta el zar Nicolás II llegó a dar su visto bueno un proyecto de un puente en el estrecho para una ruta ferroviaria transiberiana para conectar al Imperio ruso y a EE. UU. a través de Alaska y Chukotka, con una inversión de entre 250 y 300 millones de dólares. Sin embargo, las revoluciones rusas, la Primera Guerra Mundial y la creación de la Unión Soviética se interpusieron en el camino.

En tiempos recientes la propuesta también ha surgido. En 2007 el magazine Der Spiegel reseñó una ambiciosa propuesta, con el respaldo de Moscú, de un túnel bajo el estrecho, de Siberia a Alaska, para llevar petróleo y gas a los mercados de Norteamérica. Impulsada por compañías rusas, la propuesta, además, contemplaba una línea de tren de alta velocidad.

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En 2015, la apuesta de Russian Railways era una enorme carretera transiberiana que conectara la frontera oriental de Rusia con Alaska también a través del Estrecho de Bering. Un proyecto que se bautizó como el Trans-Eurasian Belt Development (TEPR) y que se estima que supondría la inversión de miles de millones de dólares, según CNN.

Sin embargo, ninguna de estas propuestas ha logrado concretarse y, de hacerlo, tendría que resolver importantes retos como, por ejemplo, cómo superar las limitaciones que el extremo clima del Circulo Polar Ático, los altos costos, el impacto al medio ambiente de una obra de este tipo y, por supuesto, los retos geopolíticos en medio de un contexto marcado ahora por la guerra en Ucrania.

EL TIEMPO

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