‘Chile pasará de ser un Estado subsidiario a uno solidario’

La Convención Constitucional de Chile entregó ya el primer borrador de la nueva carta magna a la Comisión de Armonización, la cual está encargada de ultimar las correcciones al documento que será entregado el próximo 4 de julio al gobierno del presidente Gabriel Boric.

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Según los más recientes sondeos, el 45,6 por ciento de los chilenos dice que votarán en rechazo de la nueva Constitución, mientras que solo 27,1 por ciento sostiene que votará afirmativamente.

El acto se dio luego de diez meses de sesiones del Pleno, en las que más de 150 constituyentes trabajaron en la redacción de la carta magna que regirá en Chile, en caso de que la población apruebe el texto mediante un plebiscito programado para el 4 de septiembre, un escenario que, cada vez más, se va haciendo más incierto.

Según los más recientes sondeos, como el de Pulso Ciudadano, realizado por la encuestadora Activa, 45,6 por ciento de los chilenos dice que votarán en rechazo de la nueva Constitución, mientras que solo 27,1 por ciento sostiene que votará afirmativamente.

La percepción del desempeño de la Convención Constitucional, sobre la cual 59,9 por ciento de los chilenos dice no confiar en sus trabajos, se ha visto afectada por la misma popularidad de Boric, desaprobado por el 61,1 por ciento de los encuestados por Activa, y por la polémica alrededor de distintos artículos del borrador de la Constitución.

En defensa del trabajo de la Convención, Tammy Pustilnick, coordinadora de la Comisión de Armonización, le aseguró a EL TIEMPO que la Constitución le pondrá más atención a la garantía de los derechos sociales.

Boric

Gabriel Boric, presidente de Chile.

Foto:

EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

¿Cuál es el trabajo de la Comisión de Armonización?

El principal objetivo es hacer una observación detallada de cada uno de los artículos que fueron aprobados en el pleno y que tenemos en el borrador, para velar tanto por la calidad técnica como por la coherencia del texto. Dividimos nuestra labor en tres fases: la primera consiste en establecer una estructura básica de los capítulos de la Constitución. Eso lo hicimos esta semana. La segunda fase consta de distribuir y ordenar lógicamente cada uno de los 499 artículos en estos acápites. Por último, hacemos el trabajo de armonización, que implica revisar posibles inconsistencias, contradicciones y repeticiones.

¿Qué sucede si encuentran algún vacío o contradicción?

Una de nuestras competencias es levantar alertas sobre posibles inconsistencias. Lo que hacemos entonces es proponer una solución, pero la última palabra es del pleno.
Es decir que no pueden hacer un cambio de fondo… Exactamente, el reglamento establece que no podemos alterar bajo ninguna circunstancia el fondo del articulado. Lo que hacemos, entonces, es hacer una revisión para darle coherencia al borrador.

¿Qué es lo que más se ha encontrado en esta revisión inicial?

A pesar de que como comisión aún no hemos comenzado el análisis detallado de los artículos, he revisado la gran mayoría del texto y lo que más se repite, más que inconsistencias entre un apartado u otro, son las duplicidades. Esto quiere decir que tenemos dos o más artículos que dicen lo mismo, pero de diferente manera. Nuestro desafío será fusionar esos artículos para un texto armónico.

Una crítica que se le ha hecho al borrador tiene que ver con su longitud…

Me gustaría anotar que la calidad técnica de una Constitución no se puede juzgar por la extensión del texto. Además, la crítica que se hace se basa en un borrador, no en el texto final. Si en la comisión encontramos la necesidad de fusionar algunos apartes, la consecuencia será reducir el articulado. Sin embargo, ese no es nuestro objetivo principal.

Borrador de la nueva carta magna de Chile

Maria Elisa Quinteros, presidenta de la Convención Constitucional, con el borrador de la nueva carta magna de Chile.

Uno de los cambios más grandes que tendría Chile es su definición como ‘Estado social de derecho’. ¿Cómo se reflejará esto en la práctica?

Chile pasará de ser un Estado subsidiario a uno solidario. Eso significa reconocer que el Estado tiene que amparar, promover y garantizar los derechos.

Este es uno de los cambios más importantes que tendrá Chile, avanzando de un Estado subsidiario a uno solidario. Eso significa reconocer que el Estado tiene que amparar, promover y garantizar los derechos. Lo que nos ha demostrado la historia es que la abstención estatal no basta para alcanzar el objetivo básico para proteger los derechos, especialmente los sociales. Ahora se fortalecerán lo público y el rol del Estado en esta tarea.

Chile también sería un Estado ecológico…

Dentro de este cambio de paradigma, también está el énfasis en el cuidado de la naturaleza y el medioambiente. Damos una guía de cómo relacionarnos con la naturaleza, al reconocerla como un sujeto de derechos. En esta línea, otro aspecto importante, el reconocimiento del derecho humano al agua. Hay una deuda gigantesca en nuestro país en cuanto a cómo hemos privatizado el aprovechamiento del agua y eso es algo que también cambiará.

Entre las medidas más sonadas está el reemplazo del Senado por una Cámara de Regiones. ¿Cómo funcionará?

Yo celebro este cambio en el sistema político, pues esto se relaciona con la forma jurídica de Estado que viene en la nueva Constitución. También será un Estado regional, en el que les dará mayor énfasis y voto a las distintas zonas del país. Actualmente, Chile es un Estado unitario y centralista. La Cámara de Regiones da sentido a este nuevo paradigma, porque esas nuevas voces tenían que verse representadas.

Se determinó, igualmente, una democracia paritaria. ¿Qué significa esto en materia de equidad?

Estamos materializando las demandas que han hecho movimientos feministas por años. Pero no solo eso, también reconocemos la igualdad de hombres y mujeres en espacios de liderazgo.

Este es un gran avance que me emociona mucho. Debemos, a su vez, recordar que somos el primer país del mundo que está escribiendo una Constitución en paridad y estamos demostrando lo que un órgano estatal paritario puede lograr. Estamos materializando las demandas que han hecho movimientos feministas por años. Pero no solo eso, también reconocemos la igualdad de hombres y mujeres en espacios de liderazgo, lo que, en sí mismo, fortalece la democracia.

Es innegable la caída de popularidad de la Constitución. ¿Qué hará la Convención en caso de rechazo?

Eso es algo sobre lo que como constituyente no me compete dar una declaración, pues mi labor tiene etapas. Tenemos un Gobierno y el Congreso, que tendrán que tomar las decisiones pertinentes en caso de que se rechace.

¿Cuándo comenzaría a regir la Constitución? ¿Cómo será la transición?

Paralelamente a la Comisión de Armonización, también está trabajando la Comisión de Preámbulo y la de Artículos Transitorios. Esta última va a tener la responsabilidad de sentar un articulado que transite desde la institucionalidad actual hasta lo que se propone en la nueva Constitución.

Diego Stacey Salazar
Redacción Internacional EL TIEMPO
@diego_stacey

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