Macron encara dos mociones de censura en Francia, ¿está al borde de una crisis?

Las manifestaciones en Francia se multiplicaron este fin de semana en el país por cuenta del descontento ciudadano en contra de la reforma de las pensiones impuesta por decreto por el presidente Emmanuel Macron.

El país vive desde hace semanas un clima de creciente tensión política y social, que ahora se extiende con los bloqueos de refinerías y de otros sectores claves para la economía francesa. Los paros sectoriales ralentizan la actividad de la segunda economía de la Unión Europea (UE) y toneladas de basura se amontonan en sus principales ciudades.

La decisión de Macron de aprobar su reforma (que eleva la edad de jubilación de 62 a 64 años) mediante una disposición constitucional –el artículo 49.3– que le permite saltarse el voto legislativo dio pie a la indignación popular, que venía mermando, y radicalizó a grupos de jóvenes.

“¿Qué nos queda sino seguir manifestando? Las movilizaciones eran pacíficas, hasta la aplicación del 49.3. Ahora hay potencial para un aumento de la tensión social”, consideró Romain Morizot, un ingeniero de telecomunicaciones de 33 años, en la marcha de Marsella, segunda ciudad de Francia.

El gobierno afirma que la reforma es necesaria para evitar ahondar en el déficit en las próximas décadas en las que Francia enfrenta un envejecimiento de la población. Pero los detractores dicen que la reforma supone una carga injusta para los trabajadores con bajos salarios, las mujeres y las personas con empleos que suponen un desgaste físico.

Macron considera fundamental la reforma para equilibrar el déficit del sistema de pensiones en Francia.

Y en medio de este panorama, las autoridades prohibieron las concentraciones en la plaza de la Concordia de París, frente a la Asamblea Nacional (cámara de diputados), tras noches de manifestaciones que dieron lugar a incidentes con centenares de detenciones.

No obstante, ahora el Ejecutivo enfrenta este lunes dos mociones de censura claves en el Parlamento.
La aprobación de cualquiera de las mociones de censura anularía el decreto presidencial y obligaría a la primera ministra, Elisabeth Borne, a presentar su renuncia.

Su suerte dependerá de los 61 parlamentarios de Los Republicanos (centroderecha), quienes podrían hacer inclinar el resultado, teniendo en cuenta que el partido de Macron y sus aliados tienen una mayoría relativa.

Como están las cuentas hasta el cierre de esta edición, serían necesarios al menos 287 parlamentarios para tumbar al Ejecutivo -la mitad más uno-, de un total de 573 asientos (hay cuatro escaños vacantes).

Mientras la popularidad de Macron toca mínimos desde que asumió la presidencia en 2017 -actualmente solo el 28 por ciento lo aprueba, a niveles de la crisis de los “chalecos amarillos” de finales de 2018/2019-, las protestas sociales comienzan a ser más imprevisibles y volátiles.

Desde la adopción definitiva de la reforma, el pasado día 16, se han recrudecido y muchas veces han ido al margen de los partidos de izquierda y de los sindicatos. Muchas se han convocado en las redes sociales. Ese carácter espontáneo y sin líderes recuerda el método de la revuelta de los “chalecos amarillos”.

*Con AFp y Efe 

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