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Pekín ha aumentado la actividad naval en el mar de China Oriental. Foto:EFE
Los proyectiles se instalaron en dos bases de las Fuerzas Terrestres de Autodefensa (el Ejército japonés) ubicadas, respectivamente, en la prefectura de Kumamoto, en el sur del archipiélago, y en la de Shizuoka, en el centro.
«Las capacidades de defensa a distancia nos permiten contrarrestar la amenaza de las fuerzas enemigas que intentan invadir nuestro país (…), al tiempo que garantizamos la seguridad de nuestro personal», afirmó el ministro de Defensa nipón, Shinjiro Koizumi.
Al ser preguntado por un eventual despliegue similar en la isla de Yonaguni, el titular de la cartera ministerial negó que hubiera planes al respecto, pero agregó que el Gobierno de Sanae Takaichi «continuará reforzando el sistema de defensa en la región suroccidental».
Este sistema de misiles guiados tierra-mar tiene un alcance de unos 1.000 kilómetros, lo que pone a partes del territorio continental chino a su alcance. Por ejemplo, Shanghái se encuentra a unos 900 kilómetros de Kumamoto.
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El sistema de misiles guiados tierra-mar tiene un alcance de unos 1.000 kilómetros. Foto:AFP
Koizumi también señaló que se desplegó en Shizuoka, otra zona costera más cercana a Tokio y orientada hacia el Pacífico, un proyectil de hipervelocidad diseñado para defender islas remotas de las fuerzas enemigas.
El despliegue ocurre cuando las relaciones con China se encuentran en su punto más bajo de los últimos años, después de que la primera ministra insinuara en noviembre que Tokio podría intervenir militarmente en cualquier ataque contra Taiwán, una isla de régimen democrático que China reclama y no descarta tomar por la fuerza.
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Por su parte, Pekín ha estado reforzando su ejército y está involucrado en una serie de disputas territoriales con otros países de la región, incluido Japón, por las islas Senkaku, conocidas como Diaoyu en el gigante asiático.
