El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, volvió a decir este lunes que tiene toda la intención de buscar la reelección en el 2024 y que quizá pronto anunciará su candidatura.
(Lea aquí: ¿EE.UU. espía militares y políticos ucranianos? Esto dicen documentos filtrados)
Pero la noticia se vio opacada por el creciente escándalo que consume a Washington tras la filtración de documentos altamente clasificados del Pentágono y otras agencias de inteligencia sobre el estado de la guerra en Ucrania.
(Vea también: El Pentágono investiga filtración de archivos secretos sobre guerra en Ucrania)
Aunque los documentos incluyen detalles muy sensibles de las operaciones militares en este país, también confirmarían que Estados Unidos ha estado espiando tanto a sus enemigos -algo entendible- como a sus aliados más cercanos.
Y en ambos frentes, opinan expertos, las revelaciones podrían tener profundas consecuencias tanto políticas como militares.

Según el pentágono, el globo parecía estar vigilando emplazamientos altamente sensibles de armas nucleares.
Lo que se sabe
Los documentos comenzaron a aparecer en redes sociales desde la semana pasada, inicialmente en la plataforma de Discord. Por lo que se ha podido observar, se trata de unas 100 fotografías que alguien tomó de por lo menos 100 páginas de una presentación interna hecha por la inteligencia del Pentágono.
Dado que las hojas se ven arrugadas, la teoría inicial es que alguien las escondió para sacarlas del espacio donde se hizo la presentación y luego captar las imágenes.
El Departamento de Justicia ya inició una investigación para dar con el origen de la filtración, lo cual es un delito que puede acarrear hasta cadena perpetua. Si bien las autoridades han dicho que son reales, también sostienen que algunos están adulterados.
Se especula que quien extrajo los documentos trabaja en el Departamento de Defensa.
En años recientes, Estados Unidos ha enfrentado escándalos semejantes por la filtración de documentos clasificados. Entre ellos el de WikiLeaks que puso en conocimiento del público años de comunicaciones internas de diplomáticos de Washington, así como también el espionaje de amigos y enemigos. Y también de Edward Snowden, un contratista de la NSA que reveló miles de documentos sobre un programa de monitoreo de líderes extranjeros y otros.
Pero los “UcraLeaks” parecen ser mucho más serios que Wikileaks o el caso Snowden, pues revelan inteligencia en tiempo real (los textos no tienen más de 40 días de antigüedad) y sobre un delicado conflicto aún en evolución.

La batalla de Bajmut es una de las más duras y largas de la guerra en Ucrania a la fecha.
¿Qué contienen los documentos?
A grandes rasgos, la filtración tiene dos frentes. Por un lado revela cómo Estados Unidos ha logrado penetrar tanto al Ministerio de Defensa de Rusia como al grupo paramilitar Wagner, además de tener en su poder muchos de sus planes de guerra. Entre ellos la estrategia que tendrían ideada para contener la ofensiva ucraniana esta primavera una vez lleguen los tanques prometidos por muchos países.
De acuerdo con Dmitri Alperovich, presidente de Silverado Policy, expertos en ciberseguridad, las filtraciones son de pesadilla, pues le permiten a Rusia conocer cómo los están espiando para cambiar sus sistemas. Así mismo, se pone en peligro las fuentes humanas que podrían haberle colaborado a Estados Unidos y le ofrece a Moscú tiempo para modificar su estrategia de guerra.
“Pueden pasar meses antes de que Estados Unidos recupere la capacidad de espionaje que acaba de perder con estas filtraciones”, afirma Alperovich.
Llamó la atención, además, un documento que indicaría como Wagner estaría tratando de fortalecer su presencia en África y Haití, algo hasta ahora desconocido.
Pueden pasar meses antes de que Estados Unidos recupere la capacidad de espionaje que acaba de perder con estas filtraciones
Por otro lado -y esto también beneficia a Rusia- los documentos muestran cómo Estados Unidos espía a sus aliados y juega con varias manos a la vez.
Uno de ellos, basado en una filtración sobre presidente ucraniano Volodimir Zelensky, sostiene que el mandatario estaría contemplando atacar blancos en territorio ruso usando drones dado que no cuenta con misiles de largo alcance, los cuales siempre le ha pedido a Occidente.
Eso explicaría por qué Estados Unidos no ha querido facilitar a Ucrania este tipo de misiles. También hay otro documento en el que sostienen que China vería este tipo de ataques con misiles occidentales como prueba del papel de la Otán en la guerra y una excusa para darle armas a Rusia.
Los documentos, además, confirman que el sistema de defensa antiaéreo de Ucrania está muy debilitado y podría colapsar si no es fortalecido pronto y que la batalla por el Donbás, en el mejor de los casos, estará en un punto muerto todo este año.
Así mismo, comentan sobre la posible transferencia de aviones de guerra de un país europeo mientras “llegan los F-16” de Estados Unidos. Hasta el momento, Washington no ha confirmado públicamente que donará estos aviones, algo que, según Moscú, sería un escalamiento del conflicto.
Otro de los documentos expone una conversación de altos funcionarios de Corea del Sur en la que estos se muestran reacios a donar municiones a Estados Unidos, pues estos se las entregarían luego a Ucrania, poniendo entre dicho su política de no proporcionar ayuda letal a países en guerra.

Los archivos secretos también contienen información del Grupo Wagner y de sus operaciones en Haití y África.
Getty Images
Pero según el documento, uno de los funcionarios sugirió luego que una forma de eludir esta política sin cambiarla era vendiendo las municiones a Polonia para llegar así a Kiev.
La revelación, que desató toda una tormenta en Seúl, se sumó a otras sobre Israel que también han forzado al gobierno a dar explicaciones.
En su conjunto, dice Alperovich, la filtración es un cuchillo con doble filo para Estados Unidos, no solo porque expone las debilidades y necesidades de Ucrania sino porque destruye las ventajas que ya le tenían a Rusia y que fueron arduamente acumuladas a lo largo de más de un año de conflicto.
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
