
El presidente ruso, Vladimir Putin, dio este lunes sus primeras declaraciones tras el fin de la rebelión del grupo Wagner y afirmó que dio la orden de evitar «un derramamiento de sangre» que, según él, buscaban Ucrania y los occidentales, al tiempo que agradeció a los rusos su «patriotismo» y su unidad.
«Desde el comienzo de los acontecimientos, se tomaron medidas siguiendo mis instrucciones directas para evitar un gran derramamiento de sangre», dijo Putin durante un discurso televisado, juzgando que Occidente y Ucrania, querían «un resultado fratricida».
En su discurso, Putin aseguró que «quienes organizaron el motín querían que Rusia perdiera» y que el país se ahogara en sangre. Aunque enfatizó en que estas personas calcularon mal.
El líder ruso también ofreció a los combatientes de Wagner unirse al ejército ruso o partir a Bielorrusia.
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REDACCIÓN INTERNACIONAL
EL TIEMPO
