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Si bien no será el precio final, y aunque el precio no será liberalizado, en adelante el día 12 de cada mes se revisará el precio utilizando un esquema de bandas para nivelar el valor en referencia al precio internacional del petróleo, lo que provocaría una fluctuación mensual de entre menos 10 por ciento y un techo máximo del cinco por ciento.
De suscitarse incrementos abruptos por la coyuntura internacional, para “proteger a los usuarios” el Estado cubrirá el diferencial sobre el máximo del cinco por ciento establecido.
Un trabajador llena el depósito de un vehículo en una gasolinera de Quito.
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Una medida arriesgada para Daniel Noboa, un político que aspira a la reelección
La medida es audaz y riesgosa para un mandatario que a pesar de contar con un 53 por ciento de aprobación, según la firma Click Report, ya ha comenzado a sentir los efectos de las reacciones populares por el incremento del 12 al 15 por ciento en el Impuesto al Valor Agregado vigente desde abril pasado, como medida urgente para enfrentar al crimen organizado que envuelve al Ecuador en una ola de violencia e inseguridad.
El Gobierno de Noboa ha actuado inteligentemente para fijar un solo precio en todas las gasolineras y, previo a tomar la medida, negoció compensaciones con los taxistas
Lo hará a pesar de que en el pasado los intentos de incrementar o focalizar los precios de los combustibles han provocado fuertes estallidos sociales que desestabilizaron a gobiernos y obligaron a los mandatarios de turno a retroceder en sus decisiones.
“La medida es positiva y necesaria”, a decir del analista económico Alberto Acosta Burneo. “En el país ha sido muy complejo establecer una focalización de subsidios o una banda de precios. Los gobiernos pasados han dado marcha atrás en sus decisiones y congelaron los precios de los combustibles. El Gobierno de Noboa ha actuado inteligentemente para fijar un solo precio en todas las gasolineras y, previo a tomar la medida, negoció compensaciones con los taxistas”, dijo a EL TIEMPO.
En adelante, y para evitar un incremento de tarifas, el Gobierno compensará mensualmente con el valor del alza del subsidio correspondiente a 156 galones para taxis, 90 galones para tricimotos y mototaxis y 145 galones para transporte mixto. Se estima que alrededor de 84.000 transportistas serán beneficiarios de la compensación, según los cálculos oficiales.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa.
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Eliminar el subsidio a la gasolina, la gota que puede encender los ánimos en Ecuador
“Si al shock económico y social de la eliminación del subsidio a la gasolina se le suman los problemas de inseguridad y violencia, la subida al IVA y la energía eléctrica que se prende y apaga, eliminar el subsidio a la gasolina puede ser la chispa que encienda los ánimos de los ecuatorianos”, advierte la investigadora en economía y docente de la Escuela Politécnica Nacional, Yasmín Salazar, en su columna de opinión.
Se habla que más del más del 85 por ciento de los subsidios va a donde no lo necesitan, entre contrabando y las personas con más recursos
Y en eso coincide Miguel Molina, presidente de la Federación Nacional de Transporte Público de Pasajeros (Fenacotip). “Se está gobernando de espaldas al pueblo por cumplir con la exigencia de un multilateral. Subir el precio de los combustibles y a futuro el precio del diésel puede provocar un estallido social”, advierte en diálogo con este medio.
Pero Noboa lo debe hacer para cumplir con los compromisos que adquirió en mayo pasado con el Fondo Monetario Internacional para recibir un crédito de cuatro mil millones de dólares, de los cuales ya recibió mil millones el 4 de junio. El cumplimiento de los acuerdos será revisado el 15 de noviembre, previo a un nuevo desembolso de 500 millones que deberá realizar el FMI en enero del 2025 para lo cual ya deberá tener lista una reforma tributaria para reducir gastos y ampliar la base de contribuyentes.
De esta manera, Noboa pone fin, parcialmente, a 50 años de subsidios a los combustibles que le representan al Estado alrededor de 3.000 millones de dólares. La mayor parte se destina al diésel y al gas licuado de petróleo, GLP. La subvención a las gasolinas Extra y Ecopaís, de 84 octanos, le significó al Estado alrededor de 644 millones de dólares en el 2023, según cifras oficiales.
El subsidio se eliminó para cumplir con los compromisos que adquirió en mayo pasado con el Fondo Monetario Internacional.
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En diciembre de 2018, el precio de la gasolina Súper Premium de 95 octanos, la de menor consumo en el país, ya fue liberado y mensualmente se ajusta de acuerdo al precio internacional del petróleo. Actualmente se comercializa en 4.11 dólares el galón.
“Durante años, se han entregado subsidios a la gasolina sin ningún impacto positivo; al contrario, se despilfarraron miles de millones de dólares auspiciando el contrabando y actividades delictivas, pues el combustible subsidiado es utilizado también en lanchas que sacan la droga del país”, se defiende desde el gobierno.
El ministro de Economía, Juan Carlos Vega, asegura que es un subsidio “inequitativo y distorsionado”, pues según sus cifras el “53 por ciento de esas subvenciones, unos de 330 millones de dólares, benefician a la población que gana más de 1.800 dólares mensuales”.
Visualización del precio del combustible en una gasolinera de Quito.
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Desde las cámaras de la Producción se respalda la medida por ser el primer paso correcto para desmontar los subsidios de las gasolinas. “La economía ecuatoriana necesita sincerarse y volverse productiva, afirma el presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, Miguel Ángel González.
“Hay que tomar decisiones, aunque sean duras. Se habla que más del 85 por ciento de los subsidios va a donde no lo necesitan, entre contrabando y las personas con más recursos. Entonces, si queremos poner en orden las arcas fiscales, si queremos reducir el déficit fiscal, si queremos manejar las cosas de la manera correcta, ir eliminando los subsidios es fundamental en un país que no tiene los recursos necesarios para todos sus gastos”, resaltó.
Ana Lucía Román – Corresponsal de EL TIEMPO – Quito
