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Hasta el momento hay cinco candidaturas, cuatro de ellas provenientes de América Latina, una región que reclama la Secretaría General amparándose en una regla no escrita dentro de las Naciones Unidas que establece una rotación geográfica para ocupar el máximo cargo del organismo. Bajo esa lógica, la chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi, la costarricense Rebeca Grynspan y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa partirían con mayores opciones de respaldo que el expresidente senegalés Macky Sall.
Asimismo, crece el consenso en la ONU de que sería la ocasión de optar, por primera vez, por una secretaria general, ya que nunca la máxima dirección ha estado ocupada por una mujer, a pesar de que varias agencias de la organización poseen un liderazgo femenino.
António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas. Foto: AFP
Más allá de este detalle, Bachelet, Grossi, Grynspan y Espinosa apuntan a ser no solo el sucesor de Guterres, sino también del peruano Javier Pérez de Cuéllar, el último latinoamericano en liderar las Naciones Unidas entre 1982 y 1991, durante dos períodos.
Pérez de Cuéllar fue el quinto secretario general de la ONU entre el 1 de enero de 1982 y el 31 de diciembre de 1991. Es recordado como una de las figuras diplomáticas más influyentes de América Latina en el siglo XX. Durante su gestión desempeñó un papel clave en la mediación del conflicto entre Irán e Irak, impulsó negociaciones en Centroamérica y participó en esfuerzos internacionales para reducir tensiones en la etapa final de la Guerra Fría.
El internacionalista Francisco Belaunde Matossian considera que el escenario actual es muy distinto al que encontró Javier Pérez de Cuéllar en los años 80, debido al debilitamiento político de las Naciones Unidas frente a los conflictos internacionales y a la creciente rivalidad entre potencias. “Ahora tenemos unas Naciones Unidas bastante debilitadas”, asegura a El Comercio el profesor de Derecho Internacional Público.
Vista panorámica de una sesión de la Asamblea General de la ONU. Foto: EFE
Belaunde Matossian también elogia la carrera de Pérez de Cuéllar y sostiene que el argentino Rafael Grossi es uno de los candidatos latinoamericanos con el perfil más cercano al diplomático peruano, debido a su experiencia en la ONU —es director general del Organismo Internacional de Energía Atómica— y a su manejo de crisis internacionales vinculadas, sobre todo, al tema nuclear.
“Pérez de Cuéllar fue un diplomático de carrera. Además, él ya había tenido un alto cargo en la ONU antes de asumir como secretario general. Si no me equivoco, era secretario general adjunto [de Asuntos Políticos Especiales entre 1979 y 1981]. Entonces, ya contaba con una amplia experiencia en la organización. Actualmente tenemos a alguien como el argentino Grossi, que cuenta con una vivencia similar [a la del diplomático peruano] por el cargo que ocupa ahora en una de las direcciones de la ONU. Los demás, claro, son todos políticos. Tienen un perfil distinto”, señala.
¿Cómo se elige al secretario general?
Los cuatro candidatos latinoamericanos que buscan suceder a António Guterres se verán las caras el jueves 28 de mayo en un debate abierto en Londres, uno de los primeros grandes encuentros públicos de la carrera por la Secretaría General de la ONU. Bachelet, Grossi, Grynspan y Espinosa expondrán sus propuestas ante diplomáticos, representantes de la sociedad civil y líderes internacionales en el Methodist Central Hall.
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El encuentro reunirá a cuatro de los cinco candidatos oficiales para dirigir Naciones Unidas desde enero del próximo año. El único ausente será Macky Sall, quien alegó compromisos previos para justificar su ausencia. Aunque el foro servirá para medir respaldos políticos y posiciones diplomáticas, la decisión final estará lejos de depender únicamente de la exposición pública de los candidatos.
Si bien la Asamblea General de la ONU es la encargada de formalizar la designación, el verdadero filtro se encuentra en el Consejo de Seguridad, donde cualquiera de sus cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— puede bloquear una candidatura mediante el derecho a veto. En la práctica, el próximo secretario general será el aspirante capaz de generar menos resistencias entre las principales potencias mundiales.
Belaunde Matossian sostiene que ese escenario convierte el proceso en una negociación altamente pragmática. “Las decisiones de las Naciones Unidas las toman los países y el Consejo de Seguridad, que muchas veces está paralizado por el derecho a veto”, explica el internacionalista. Por ello, considera que el respaldo de Washington podría terminar siendo determinante en la elección final.
“Sería mejor para las Naciones Unidas que fuera elegido alguien con quien Estados Unidos pueda llevarse bien”, agrega el especialista, al recordar que la administración estadounidense mantiene una posición cada vez más dura frente a organismos multilaterales y ejerce una fuerte influencia sobre sus aliados. En ese contexto, considera que candidatos como Grossi, Grynspan o Espinosa podrían encajar mejor en un escenario de consenso internacional.
Asamblea General de la ONU. Foto:AFP
La candidatura de Bachelet ya enfrenta la oposición de parte de Estados Unidos. En abril, un grupo de senadores republicanos envió una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, pidiendo el veto de la expresidenta chilena. En tanto, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, cercano a Donald Trump, ha cuestionado su postura con respecto a los derechos humanos en China y su posición a favor del aborto.
Belaunde Matossian también advierte que las votaciones suelen derivar en acuerdos inesperados entre las potencias cuando ninguno de los candidatos iniciales logra imponerse con claridad. “Como pasó con Pérez de Cuéllar, a veces termina apareciendo una figura de consenso o el ‘mal menor’ para todos”, señala.
Los principales candidatos oficiales para suceder a António Guterres
1. Michelle Bachelet
La expresidenta chilena, también ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, figura entre las aspirantes más voceadas —y a la vez más cuestionadas— para el cargo, tras una candidatura presentada en 2025 por el entonces presidente Gabriel Boric, que posteriormente perdió el respaldo oficial de Chile tras el cambio de gobierno encabezado por José Antonio Kast, aunque mantuvo apoyos clave de México y Brasil. El perfil de Bachelet destaca por una amplia experiencia tanto en la conducción del Estado como en organismos internacionales, incluyendo ONU Mujeres y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
2. Rafael Grossi
El diplomático argentino, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la ONU, fue presentado en noviembre como candidato por el Gobierno de Argentina —cercano a Estados Unidos— y ya había manifestado previamente sus aspiraciones al cargo. Con una trayectoria marcada por su gestión en crisis nucleares, que le ha dado proyección internacional, Grossi ha sostenido además que la ONU “olvidó la premisa inicial sobre la cual fue creada: velar por la paz y la seguridad internacionales”.
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3. Rebeca Grynspan
Exvicepresidenta de su país, fue nominada por el mandatario Rodrigo Chaves y actualmente se desempeña como secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), tras haber encabezado previamente la Secretaría General Iberoamericana (Segib). Con una sólida trayectoria en la gestión de políticas económicas y en organismos multilaterales, es reconocida por su proyección en la gobernanza económica global dentro del sistema de Naciones Unidas.
4. María Fernanda Espinosa
La diplomática ecuatoriana fue presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas entre 2018 y 2019, convirtiéndose en la cuarta mujer en ocupar ese cargo. También se desempeñó como canciller (2017-2018) y ministra de Defensa (2012-2014) de Ecuador durante el gobierno de Rafael Correa. Cuenta con una trayectoria marcada por su capacidad de consenso en el ámbito multilateral y una reconocida agenda ambiental, lo que refuerza su posicionamiento dentro de las candidaturas vinculadas a la ONU.
Carlos Lázaro – GDA El Comercio
