LEONFORTE, Italia — Mientras turistas saboreaban raspados de hielo bajo árboles de Jamaica y nadaban en el fresco Mar Mediterráneo, en las tierras de cultivo del sur de Sicilia, entre laderas tan quemadas que parecían dunas desérticas, un granjero observaba cómo sus vacas se enfilaban al matadero. Tras meses de sequía, no tenía agua ni comida para darles.
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“Es devastador”, expresó el granjero, Lorenzo Iraci Sareri, mientras lágrimas rodaban por su rostro quemado por el Sol, surcado por 40 años de trabajo pastoreando vacas. “Nunca había visto algo así”.
Partes del sur de Italia y otras regiones mediterráneas, entre ellas Grecia y España, sufren una de sus peores sequías en décadas. Es particularmente devastadora porque la falta de lluvia se ha agravado por las temperaturas más altas causadas por el cambio climático, dicen expertos.
Las cuencas artificiales donde los animales solían beber ofrecen poco más que tierra agrietada. Las espigas de trigo son pequeñas y huecas. El Lago Pergusa en el centro de Sicilia, parte de una reserva natural, se asemeja a un cráter.
Sin embargo, para muchas de estas regiones el verano es la temporada alta para el turismo, un sustento económico clave que las autoridades temen que se vea amenazado por las noticias de escasez de agua, y que tratan de proteger.
“Nos vemos obligados a sacrificar el daño a la agricultura, pero tenemos que tratar de no perjudicar el turismo porque sería aún peor”, indicó Salvatore Cocina, el director de Protección Civil de Sicilia.
Añadió que la agricultura aún representa la gran mayoría del consumo de agua, y la población en general sólo utiliza una pequeña parte, aún cuando eso incluye millones de turistas durante el verano.
Fuera de los hoteles de cinco estrellas, en el árido sur de la isla, las señales de sequía estaban por doquier. En Agrigento, que domina un valle que alberga las ruinas de templos griegos, las autoridades racionan el agua.
Algunas posadas pequeñas tuvieron que retirar algunas habitaciones del mercado o redirigir a los clientes a otros hoteles, reveló Francesco Picarella, el director de Federalberghi, la principal asociación hotelera de Italia, en Agrigento. Lo que más le dolió fueron los reportes de los medios de comunicación que afirmaban que los turistas estaban “huyendo” por la falta de agua, comentó.
Francesco Miccichè, el Alcalde de Agrigento, dijo que las autoridades estaban distribuyendo agua con mayor frecuencia al centro de la Ciudad, donde se ubica la mayoría de las posadas, y han puesto pipas de agua a disposición de los hoteles.
“En el sector de lujo no puedo decirles que racionen las duchas”, señaló Isidoro di Franco, el gerente general de Verdura Resort, cerca de Agrigento, mientras estaba sentado en el bar con vista a los verdes campos de golf.
En el noreste de Cerdeña, el lago principal está a un tercio de su capacidad. “Decidimos sacrificar la agricultura”, declaró Giancarlo Dionisi, el prefecto local de la Provincia de Nuoro.
Muchos en Sicilia apreciaban tanto los beneficios del turismo que no objetaban el consumo de agua por parte de los turistas. Pero algunos agricultores dijeron que estaba permitiendo un tipo de turismo en el que no se toman en cuenta las condiciones locales.
“Los lugareños se están volviendo beligerantes”, apuntó Francesco Vincenzi, presidente de la asociación italiana de consejos de agua agrícola, en una declaración. “Se sienten amenazados respecto a la disponibilidad de un bien primario”.
Grandes cantidades de agua se pierden debido a la mala infraestructura. El Gobierno italiano ha dicho que asignará 12 mil millones de euros a proyectos hídricos. Algunos expertos son escépticos de que puedan ser implementados en el futuro cercano.
No obstante, el problema necesita ser abordado rápidamente, dijo Edoardo Zanchini, director de la oficina climática de Roma. “De lo contrario, las tierras agrícolas serán abandonadas y las tierras abandonadas se convertirán en desiertos”, advirtió.
