Modesto turismo, desempleo y bloqueo político: ¿por qué Francia puede sufrir una dura resaca tras los Juegos Olímpicos?

Fue sin duda un acierto escoger a Tom Cruise, protagonista de la serie de películas de acción ‘Misión Imposible’, para la tarea: darles la bienvenida desde ya a los próximos Juegos Olímpicos, que se celebrarán en Los Ángeles (Estados Unidos) en 2028, y hacerlo en el momento culminante de la ceremonia de clausura, el domingo en la noche, de los espectaculares Juegos de París que maravillaron al mundo y llenaron de orgullo a los casi siempre pesimistas franceses.

Conforme a los criterios de

Superar a París será una misión casi imposible para Los Ángeles. Los Olímpicos de la capital francesa fueron “un éxito rotundo” en palabras del editorialista de este lunes del diario madrileño El País, un calificativo en el que coinciden los medios de comunicación de casi todo el planeta. “Juntos hemos experimentado los juegos como nunca antes los habíamos vivido”, declaró el domingo, entusiasmado y por fin relajado Tony Estanguet, presidente del comité organizador.

Bien lo resumió el editorialista de El País: “Francia llegaba a los Juegos después de meses de conflictos políticos y sociales y apenas tres semanas después de unas legislativas en las que la ultraderecha, que venía de ganar las europeas, estuvo más cerca que nunca del poder. Y lo que ha ofrecido en esta tregua olímpica es la mejor imagen de la Francia universal y mestiza”.

La casi siempre criticada alcaldesa de París, Anne Hidalgo, fue esta vez elogiada. Dijo que los Juegos han llevado a que “nosotros, los parisinos, nosotros, los franceses, nos sintamos orgullosos”. En referencia al mundo, pero muy en especial a los franceses. Agregó que “podemos estar juntos y ser felices, podemos disfrutar al encontrarnos con personas tan diferentes a nosotros”.

Hubo muchos aciertos: la espectacularidad de la inauguración y la clausura, mezcla de altísima tecnología, arte, emotividad e historia; el uso de monumentos patrimoniales -la Torre Eiffel, la plaza de la Concordia, los Inválidos, el palacio de Versalles- como escenarios deportivos; la restauración de edificios emblemáticos, la batallada limpieza del Sena y, claro, el mensaje al mundo de un país unido, arropado por su bandera tricolor y que entonó en coro La Marsellesa.

A pesar de la amenaza terrorista, la seguridad resultó en otro gran éxito. “Quizás el público nunca sepa cuántas acciones violentas que estaban siendo planeadas fueron descubiertas a buena hora”, le dijo a EL TIEMPO una fuente oficial. Mismo éxito para el transporte: el metro y los trenes regionales (RER) operaron casi a la perfección, mucho más allá de sus horas habituales de cierre.

Los triatletas se lanzaron al río Sena para competir en la prueba de triatlón femenino de los Juegos Olímpicos de París 2024.

Foto:EFE

Quizás el público nunca sepa cuántas acciones violentas que estaban siendo planeadas fueron descubiertas a buena hora

Y la cereza del postre para Francia fue obtener su mejor resultado en 120 años: el quinto lugar en la tabla final con 64 medallas, entre ellas 16 de oro. De hecho, cuatro de ellas fueron ganada por la estrella absoluta de los juegos, el nadador de apenas 22 años, Léon Marchand.

Este éxito no es fruto del azar: desde 2019, el presidente Emmanuel Macron lanzó un programa de excelencia deportiva con una generosa financiación. Medios y analistas se lo han reconocido y, por eso, un mandatario que inauguró los juegos con niveles de popularidad por debajo del 30 por ciento pudo asistir a numerosos eventos, y a la clausura, sin ser abucheado ni chiflado.

Los monumentos parisinos fueron protagonistas durante los Juegos Olímpicos de 2024.

Foto:IStock

La resaca económica

Pero toda fiesta que se prolonga enfrenta una dura resaca al despertar el día siguiente. Qué paradoja: el primer sector afectado ha sido el turismo que, en teoría, iba a ser el gran ganador de los Olímpicos. Durante las tres semanas entre los días previos a la inauguración, y la clausura, París acogió a 11,2 millones de visitantes, una cifra gigantesca, pero ligeramente inferior a la del mismo periodo en 2023, que fue de 11,3 millones.

La ocupación hotelera alcanzó el 84 por ciento, un poco más que en las mismas semanas del año pasado. Pero el balance del verano completo no será bueno: cientos de miles de extranjeros prefirieron destinos diferentes a París, asustados por los altos precios y por las limitaciones de movilidad anunciadas desde hace meses. 

Lo cierto es que durante junio y las tres primeras semanas de julio, que suelen ser de alta ocupación, los hoteles estuvieron un 30 por ciento por debajo de los años recientes.

París acogió a 11,2 millones de visitantes, una cifra enorme, pero inferior a la del mismo período en 2023: 11,3 millones.

Desde principios de julio había señales de alarma. El consorcio Air-France/KLM, uno de los cuatro gigantes europeos de la aviación comercial, reportó entonces una caída en las ventas debido a “un comportamiento significativo de los viajeros para evitar París” que, en el consolidado del año, le podría costar al grupo franco-neerlandés entre 160 y 180 millones de euros.

Aunque el balance final sólo se conocerá en unos meses, el fenómeno de “evitación de París” -como lo define AF/KLM- inquieta no sólo a sus directivas sino al gobierno francés. La economía gala recibió el año pasado cerca de 60.000 millones de euros de ingresos derivados del turismo extranjero, una cifra que, según imaginaban muchos analistas, iba a crecer mucho en el año de los Olímpicos, algo que está por verse.

Grandes afectados han sido los taxistas, así como los conductores de plataformas como Uber. Con jornadas en las que hasta el 25 por ciento de París fue cerrado al tráfico vehicular, y con menos turistas de los esperados, cinco sindicatos del sector le enviaron una carta al ministro de Transportes, Patrice Vergriete, en la que expresaron su “gran decepción” por las restricciones viales durante los Olímpicos. De hecho, calcularon una baja de entre el 40 y el 50 por ciento de sus ingresos y pidieron una compensación.

Dueños y administradores de restaurantes, cafés y bares, en especial los ubicados en las zonas cerradas, cercanas a la Concordia o los Inválidos, o en las orillas del río que permanecieron varios días inaccesibles, también se han quejado. Esperaban un verano de excelentes ventas y se han llevado una ingratísima sorpresa. Ellos también piden una compensación.

Juegos Olímpicos 2024

Foto:Juegos Olímpicos

Dura vuelta a la realidad

El problema es que las arcas del Estado andan vacías (léase deficitarias), un delicado asunto que el presidente Macron dejó en espera cuando él mismo proclamó la apertura de una tregua en el debate político, días antes del inicio de los Juegos. Los cálculos indican que, a una situación fiscal ya comprometida, las inversiones finales para los Olímpicos le agregaron este año unos 10.000 millones de euros de sobrecarga.

Por eso, ni la Comisión Europea ni el Fondo Monetario Internacional ni los bancos privados se sumaron a la tregua abierta por el mandatario. Horas antes de la justa olímpica, lanzaron al gobierno francés serias advertencias por un déficit fiscal que, como van las cosas, puede cerrar el año en 5,3 por ciento, muy por encima de la meta de 3 por ciento prometida por el Ministerio de Finanzas hace algunos meses. 

Aparte del déficit, la deuda pública ha superado el 110 por ciento del PIB, uno de los peores indicadores de Europa.

“Hay un solo y grande perdedor: el espíritu de derrota”, dijo Macron para llenarse de ánimo frente a lo que le espera.

Debido a las actividades previas a los juegos, el desempleo tendió a la baja al finalizar el segundo trimestre, con una caída de 7,5 a 7,3 por ciento. Pero los cálculos apuntan a un rebrote cuando, pasado el efecto olímpico, arranque el otoño. 

Para el reconocido analista económico Pierre-Antoine Delhommais, una vez cerrado “el paréntesis encantador de los Juegos Olímpicos, Francia deberá afrontar con dolor la realidad brutal de las cifras presupuestarias”.

Pero los males nunca vienen solos: al crítico panorama fiscal hay que sumar un bloqueo político que reduce muchísimo la capacidad del gobierno (interino desde hace un mes) para tomar las medidas urgentes de control de la deuda y del gasto. 

Como bien lo explicaba este fin de semana el director adjunto del diario Le Figaro, Yves Thréard, “vivimos una crisis política sin precedentes, en una situación explosiva”. Y remataba: “Tras un aliento temporal de paz y felicidad, será necesario volver a la realidad”.

Vista de los aros olímpicos colocados en la Torre Eiffel, horas antes de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de París, este viernes. EFE/ Juanjo Martin

Foto:EFE

Después de la dura derrota de su coalición en las elecciones al Parlamento Europeo a inicios de junio, Macron optó por disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones legislativas en las que los grupos macronistas mejoraron su resultado al pasar de 14 por ciento en las europeas a 24,5 por ciento en las parlamentarias. Pero al sumar solo 168 diputados quedaron muy lejos de la mayoría absoluta de 289.

La derecha populista de Marine Le Pen, que apuntaba como favorita, tampoco lo logró (143 diputados), ni lo consiguió la alianza de izquierda, que obtuvo 182, insuficientes para imponer un primer ministro, aunque insisten en hacerlo. Completan el cuadro los 60 diputados de la derecha republicana, con quienes Macron y su equipo han mantenido contactos para avanzar en un pacto legislativo que, en todo caso, tendría el problema de contar apenas con unos 228 diputados de respaldo, quizás una veintena más si se suman pequeños grupos regionales.

El bloqueo político en la Asamblea impide enfrentar un déficit fiscal de 5,3% y una deuda pública de 110% del PIB.

El bloqueo político salta a la vista: ningún grupo en solitario está en capacidad de nominar primer ministro y gabinete, y sacar adelante una agenda legislativa. 

Tras décadas de gobiernos de mayoría, a los partidos franceses se les olvidó pactar acuerdos multipartidistas como los que se dan desde hace décadas en Alemania o Italia, donde ningún partido puede mandar solo. El ejemplo de unidad y optimismo que trajeron los Olímpicos debería servir para romper ese bloqueo.

Marine Le Pen.

Foto:AFP

“Hay un solo y grande perdedor: el espíritu de derrota”, dijo Macron al diario deportivo L’Equipe el día de la clausura como para darse ánimos frente a lo que se le viene. Como apuntó Marc Bassets, corresponsal de El País de Madrid en París: “Si todo el talento y la buena voluntad, toda la capacidad de remar juntos que han servido para que todo saliese bien en París —y más que bien— se aplicase para sacar a Francia del marasmo, Francia sería imparable”. 

Las semanas por venir dirán si el ejemplo de unidad de los Olímpicos sirvió o si, por el contrario, la resaca que viene va a dejar al país, que hasta el domingo andaba de fiesta, en cuidados intensivos.

MAURICIO VARGAS

ANALISTA SENIOR

mvargaslina@hotmail.com /Instagram @mvargaslinares

Entradas relacionadas

Deja tu comentario