En los días posteriores a la sorprendente operación militar estadounidense que terminó con la captura del exlíder del régimen venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, ha circulado un relato que sugiere el uso de una “arma misteriosa” o tecnología no convencional durante el asalto contra sus fuerzas de seguridad.
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Las imágenes muestran las afectaciones del Fuerte Tuina tras el ataque de Estados Unidos. Foto:AFP
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, compartió en la red social X el testimonio de un supuesto guardia venezolano que estuvo presente durante la operación conocida como Resolución Absoluta.
Según el relato, durante los momentos iniciales del operativo, que involucró drones, helicópteros y tropas especiales, se produjo un apagón de los sistemas de radar venezolanos antes de que una tecnología desconocida impactara a los defensores del régimen.
Un total de 32 cubanos murieron en los ataques, así como decenas de miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas.
El guardia citado describe que, tras esa falla en los sistemas de vigilancia, las fuerzas estadounidenses desplegaron un dispositivo que él no pudo identificar: “Fue como una onda con un sonido extremadamente fuerte… De repente sentí como si mi cabeza estuviera explotando por dentro. Todos empezamos a sangrar por la nariz. Algunos vomitaban sangre. Caímos al suelo, incapaces de movernos”, afirmó.
Además, señaló que el operativo demostraba el nivel de entrenamiento de las Fuerzas Delta de Estados Unidos.
“Fue una masacre. Éramos cientos, pero no teníamos ninguna posibilidad. Disparaban con tanta precisión y velocidad… parecía que cada soldado disparaba 300 balas por minuto. No pudimos hacer nada”, señaló.
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Versiones similares se han replicado en diversos medios internacionales, donde se afirma que la supuesta arma tuvo efectos debilitantes sobre las fuerzas venezolanas y contribuyó a una rápida neutralización de la resistencia.
El grupo Delta Force de Estados Unidos. Foto:Archivo particular
Sin embargo, no existe una confirmación oficial por parte del Pentágono o el Departamento de Defensa de Estados Unidos sobre el empleo de un arma sónica, de energía dirigida u otro dispositivo experimental durante el operativo.
Analistas militares señalan que este tipo de relatos tienden a surgir tras operaciones de alta complejidad, especialmente cuando una fuerza numéricamente menor logra neutralizar eficazmente a un adversario superior en número.
Aunque existen investigaciones y prototipos sobre armas de energía dirigida o dispositivos acústicos de largo alcance —tecnologías que pueden causar desorientación o incapacitación—, su uso en un contexto de combate real es poco frecuente y difícil de verificar públicamente.
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Explosiones en Caracas el 3 de enero. Foto:EL TIEMPO
Hasta ahora, las autoridades estadounidenses han descrito la captura de Maduro como una operación precisa y coordinada sin hacer mención a tecnologías no convencionales. La narrativa oficial se ha centrado en la superioridad aérea, el apoyo de drones y la coordinación táctica de las fuerzas especiales, sin referirse al uso de armas experimentales o desconocidas.
