25 años del genocidio, una herida que Ruanda quiere cerrar

“Ruanda es ahora una familia, seguimos existiendo a pesar de todo por lo que hemos pasado”, declaró ayer el presidente ruandés, Paul Kagame, durante la conmemoración de los 25 años del peor genocidio en la historia de África, en el que más de 800.000 personas perdieron la vida.

Dignatarios y miles de ciudadanos en el evento recordaron el asesinato, la noche del 5 de abril de 1994, del presidente ruandés Juvénal Habyarimana –un hutu–, hecho que desencadenó el genocidio por parte de las Fuerzas Armadas y milicianos extremistas hutus, quienes con garrotes y machetes asesinaron a hombres, mujeres y niños de la etnia tutsi en todo el país, y también a hutus moderados.

Una carnicería de varios meses que solo terminó cuando ingresaron a Kigali el 4 de julio los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés (FPR), con un joven militar de 36 años al frente: Paul Kagame.

Ayer, el ahora presidente Kagame encendió la llama del recuerdo en el memorial de Gisozi en Kigali, donde los restos de más de 250.000 víctimas fueron enterradas con honores, y pronunció un sentido discurso, centrado en los jóvenes ruandeses, quienes representan las tres cuartas partes de habitantes del país.

“La gente joven de Ruanda tiene todo lo necesario para transformar nuestro país. (…) Nuestros hijos disfrutan de la paz, solo conocen el trauma y la violencia a través de nuestra historia”, remarcó el mandatario.

Fue significativa la ausencia del presidente francés, de quien se esperaba una disculpa histórica, pues Ruanda acusa a París de haber sido cómplice del régimen hutu.

Por su parte, el primer ministro belga, Charles Michel, acudió para expresar el apoyo de la expotencia colonial. “En nombre de un país que también quiere asumir su parte de responsabilidad frente a la historia”, explicó, reconociendo los errores de la comunidad internacional en 1994.

Agencias /AFP/Efe

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