Tras el fracaso del diálogo con EE. UU. ¿qué pasará con los talibanes?

El abrupto fin de las negociaciones entre Estados Unidos y lo talibanes para buscar un acuerdo de paz en Afganistán se convirtió en una enorme piedra en el zapato para la promesa de campaña del presidente Donald Trump de sacar a sus tropas de Afganistán.

El esfuerzo diplomático de Trump para acabar con esa guerra se vio frustrado por un atentado en Kabul (capital afgana) que segó la vida de un soldado de EE. UU. y por la polémica desatada por su exasesor de Seguridad Nacional John Bolton, que se opuso abiertamente a llevar a este grupo, aún considerado “terrorista” por EE. UU., a Camp David, emblemática residencia que ha sido sede de la firma de históricos acuerdos de paz como el de los israelíes con Egipto (1978).

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La pregunta ahora es: ¿qué tanto poder desestabilizador tienen los talibanes y cuál será el futuro de estas negociaciones, que, según trascendió, estaban muy cerca de llegar a un acuerdo?

Para el mandatario, las invasiones en Irak y Afganistán han sido “el mayor error de la historia de su país”. El 7 de octubre de 2001 se inició la operación militar para dar con el paradero de Osama bin Laden tras los ataques del 11 de septiembre.

Talibanes

Un atentado en Afganistán, perpetrado por talibanes, ocasionó la cancelación del diálogo.

Según los servicios de inteligencia, los talibanes, que en ese momento controlaban el poder en Afganistán, dieron guarida a Al Qaeda y a su exlíder. Hoy, casi 18 años después, EE. UU. aún libra su guerra más larga.

“Para los afganos, los estadounidenses son invasores y tienen menos prisa de cerrar un acuerdo (…) (Ambos) están atrapados en una especie de laberinto”, dice a EL TIEMPO Ariel González, secretario ejecutivo del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Argentina.

En opinión de Richard N. Haass, presidente del Consejo en Relaciones Exteriores, los talibanes creen que es cuestión de tiempo para que EE. UU. se canse de tener sus tropas estacionadas y deje de gastar alrededor de 45.000 millones de dólares al año “en una guerra imposible de ganar”.

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Unos y otros se quieren sentar porque es un problema vital para ellos

“Yo no creo que esto vaya a redundar en un estallido de violencia. Es más para incitar a que se siga negociando, pero no creo que se dé en el corto plazo porque Trump amenazó con represalias devastadoras”, explica Mariano Bartolomé, director de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador (Argentina).

Según cifras de la Misión de la ONU en Afganistán (Unama), en la última década, esta guerra ha causado la muerte de 32.000 civiles, y han resultado heridas otras 60.000 personas.

El analista político Adrian Mac Liman dice que ambos están “jugando al gato y al ratón” para ver quién impone sus condiciones. “Unos y otros se quieren sentar porque es un problema vital para ellos”. McLiman explica que cada soldado muerto en esta zona del mundo es un impacto frente a la opinión pública estadounidense y mundial. “Para los europeos es un disparate” esta invasión, comenta el experto.

Preparación elecciones Afganistán 2019

Afganistán se prepara para las elecciones del 28 de septiembre, que podrían llevar al recrudecimiento de la violencia.

En contraste, González apunta: “Especialmente del lado talibán van a mostrar más fuerza, como la hubo en los últimos días (…) Por el lado de EE. UU. no pueden hacer más: han desplegado tropas, han invadido, pero no han logrado de una manera exitosa una estrategia de salida y están atrapados en territorio afgano”.

Otro de los elementos que pueden jugar frente al recrudecimiento de la violencia, en el marco de estas fallidas conversaciones, son las elecciones que se celebrarán el 28 de septiembre, un periodo en el que suelen presentarse ataques y atentados.

David Castrillón, investigador del Observatorio del Análisis de Sistemas Internacionales de la Universidad Externado, menciona: “Habrá incertidumbre en la veracidad de los resultados y pujas políticas sobre quién será el ganador (…). Con el fin de las reuniones se esperan más ataques con los que se buscará volver a la mesa de negociación”.

Afganistán tiene una topografía compleja que los lleva a librar una lucha asimétrica (…). Eso ha permitido que, 18 años después, no se haya podido concretar una victoria

El armamento talibán

Janiel Melamed, doctor en seguridad internacional e investigador de la Universidad del Norte (en Barranquilla), expone que si bien los talibanes no tienen la capacidad de enfrentar un ejército entrenado como el de EE. UU., acuden a estrategias de guerra irregular. Para esto, los talibanes cuentan con material de guerra de fabricación rusa. “Estamos hablando de armamento ligero, rifles automáticos, morteros y, sobre todo, los RPG (granadas de rápida propulsión)”, comenta Melamed.

“Afganistán tiene una topografía compleja que los lleva a librar una lucha asimétrica (…). Eso ha permitido que, 18 años después, no se haya podido concretar una victoria; eso impide identificar una derrota porque (los talibanes) se mimetizan entre los civiles y vuelven a esconderse cuando son atacados”, detalla el experto.

Como ha ocurrido antes, Melamed dice que habrá un hostigamiento perpetuo y, aunque puede que la violencia decline, habrá una nueva escalada por el carácter cíclico del conflicto.

“Cuando yo pienso en un mejor escenario, es uno en el que eventualmente se pueda volver a la mesa de negociaciones, en el que haya una salida progresiva y bajo la condición de que los talibanes entren en un cese del fuego”, puntualiza Castrillón.

CARLOS J. REYES 
Redactor de EL TIEMPO 

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