
En 2015, Shangqiu, un municipio en el centro de China, presentó un plan para las próximas dos décadas, posicionándose como un centro de transporte con una extensa red de vías férreas, carreteras y rutas fluviales.
Para fines del 2020, Shangqiu había construido 183 kilómetros de vías férreas de alta velocidad y hoy varios ferrocarriles nacionales hacen paradas en la ciudad. Para el 2025, Shangqiu espera que la cobertura de su red de carreteras haya aumentado en un 87 por ciento. La ciudad está construyendo sus primeros dos aeropuertos y tres carreteras nuevas.
Y el 23 de febrero, el Secretario del Partido Comunista de Shangqiu celebró una nueva asociación con una empresa de inversión paraestatal, que podía ayudar a Shangqiu a obtener dinero prestado para aún más proyectos.
Pero esa mañana, el operador de autobuses de la Ciudad anunció que suspendería el servicio. La pandemia la había golpeado duro, dijo la compañía, y el Gobierno de Shangqiu no había proporcionado los subsidios que había prometido. La empresa tenía meses de no pagar a sus empleados —ni siquiera podía darse el lujo de cargar sus autobuses eléctricos. Unas horas después de publicar su anuncio, la empresa lo borró, después de haber acaparado los titulares nacionales y de la intervención del Gobierno de Shangqiu.
China está llena de Shangqius hoy en día. Como parte del impulso del gobernante Partido Comunista por el crecimiento económico este año, los gobiernos locales ya endeudados por los préstamos para pagar infraestructura masiva están incurriendo en deuda adicional. Están construyendo más carreteras, vías férreas y parques industriales a pesar de que los réditos económicos son cada vez menores. En su lucha por encontrar el dinero para financiar nuevos proyectos, y los pagos de intereses de los antiguos, las ciudades están recortando servicios y beneficios públicos.
Shangqiu es uno de los más de 20 pueblos y ciudades de China donde los servicios de autobús fueron interrumpidos o a punto de serlo porque los gobiernos locales no habían proporcionado fondos operativos. Wuhan y otras ciudades recortaron el seguro médico. Otros recortaron los salarios de los trabajadores del Gobierno. Muchos gobiernos locales en la provincia de Hebei no pagaron los subsidios de calefacción para el gas natural durante el invierno, dejando a los residentes temblando durante una ola de frío sin precedentes.
Con el País entregado a su política de “cero Covid”, los gobiernos locales agotaron sus arcas para cumplir con las estrictas reglas de pruebas y cuarentenas.
De acuerdo con los datos oficiales, los 31 gobiernos provinciales de China debían alrededor de 5.1 billones de dólares a fines del 2022, un aumento del 66 por ciento con respecto a tres años antes. El Fondo Monetario Internacional sitúa la cifra en 9.5 billones de dólares, equivalente a la mitad de la economía del País.
Pero los medios estatales están llenos de reportes sobre nuevos proyectos. Guangdong, la provincia más grande de China por producción económica, anunció que invertiría 1.2 billones de dólares en mil 530 proyectos este año. Henan, la provincia que incluye a Shangqiu, dijo que gastaría 261 mil millones de dólares en 2 mil 500 proyectos.
El problema es que estos gobiernos no tienen el dinero.
En China, donde el Gobierno es propietario de prácticamente toda la tierra, la principal fuente de ingresos de muchas localidades es desde hace años el arrendamiento o la venta de propiedades a los desarrolladores. Pero los ingresos por la venta de terrenos cayeron más de una quinta parte el año pasado, reporta el Ministerio de Hacienda. Y los 31 gobiernos provinciales chinos incurrieron en déficits debido a “cero Covid”.
En Shangqiu, el Gobierno no especificó cómo financiaría sus 701 proyectos para el 2023. Sí dijo que el año pasado sus ingresos por la venta de terrenos fueron la mitad de lo que la Ciudad tenía como objetivo y que había gastado mil millones de dólares en el servicio de la deuda. Este año, los funcionarios esperan un gran salto en la venta de tierras y cierto crecimiento en los ingresos fiscales.
Pero Shangqiu no planea gastar el dinero en servicios públicos. Planea recortar el gasto en educación, atención médica, protección del empleo, transporte y muchos otros servicios públicos, de acuerdo con documentos presupuestarios en su sitio web.
Shangqiu está lejos de ser una excepción. Un residente de Pucheng, en la provincia de Shaanxi, se quejó recientemente en el foro de mensajes en línea del Gobierno local de que no había servicio de autobús entre el centro y la estación de tren.
“Sentí que el modus vivendi de la gente se ha deteriorado”, escribió el residente. “Espero que los líderes puedan prestarle atención”.
Por: LI YUAN
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