¿Por qué la condena contra Donald Trump pone a prueba los cimientos de la democracia de los Estados Unidos?

A pesar de que por momentos existió cierta incertidumbre, el desenlace del juicio contra Donald Trump en una corte de Nueva York que lo halló culpable tomó a pocos por sorpresa. Incluso, su propia campaña llevaba meses arando el terreno en caso de un resultado adverso en el proceso judicial que se le adelantó por falsificar los récords contables de su empresa para esconder los pagos que se realizaron a la actriz de cine porno Stormy Daniels con quien el expresidente republicano, supuestamente, sostuvo una relación extramatrimonial.

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Sin embargo, la decisión unánime a la que llegó un jurado compuesto por 12 personas -electas al azar- provocó un cismo de enormes proporciones cuyo impacto electoral y político apenas comienza a cocinarse y que, de paso, ha puesto en jaque los mismos cimientos de la democracia estadounidense.

Trump sale del tribunal tras ser declarado culpable de 34 cargos en su contra.

Foto:AFP

Tras más de cuatro semanas escuchando argumentos a favor y en contra, el pasado jueves el jurado declaró culpable a Trump de los 34 cargos que le elevó el fiscal Alvin Braggs hace poco más de un año.

En tiempo casi récord -nueve horas deliberando- el grupo de neoyorquinos escogido por ambas partes para definir la suerte de Trump no solo determinó que, efectivamente, hubo una alteración de los registros contables para ocultar los pagos, sino que el exmandatario lo hizo para amortizar un potencial daño a sus aspiraciones presidenciales.

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Lo cual, bajo las leyes del estado, es una violación a las normas que rigen las campañas electorales y un delito penal que contempla la cárcel como posible sanción.

¿Cuál será el castigo concreto? Es algo que ya ahora quedó en manos de Juan Merchán, el juez colombiano que encabezó el proceso y que fijó para el próximo 11 de julio la lectura de la sentencia.

Si bien los crímenes que se le endilgan al expresidente contemplan una pena que va entre un año y cuatro meses de cárcel, la mínima, hasta cuatro años como máxima condena, lo más probable es que Merchán opte por un esquema de «libertad condicional» teniendo en cuenta la edad de Trump (77 años) y la ausencia de antecedentes criminales.

​Esto en la práctica se traduce en una multa, la amenaza de una sanción superior si vuelve a incurrir en un delito y la vigilancia de un agente con quien tendrá que coordinar sus salidas del estado.

Merchan, el juez que tiene a su cargo proceso contra Trump, nació en Bogotá

Merchan, el juez que tiene a su cargo proceso contra Trump, nació en Bogotá

Foto:EFE

Nada, eso sí -ni siquiera una sentencia de cárcel- impedirá que Trump continué con la campaña electoral, sea electo como el nominado de su partido -algo que sucederá a los pocos días de la decisión de Merchán durante la Convención Nacional Republicana- o que pueda ejercer la presidencia si gana las elecciones el próximo 5 de noviembre.

Esto porque la Constitución de Estados Unidos, lo único que exige para llegar a la Oficina Oval es que el candidato sea mayor de 35 años, haya nacido en territorio estadounidense y lleve como mínimo 14 años viviendo en el país.

Como se esperaba, tan solo un día después de conocer el veredicto, el expresidente apeló la decisión del jurado ante un tribunal superior basándose en numerosos argumentos.

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Entre ellos, citó: “No nos permitieron traer a testigos, no nos permitieron hablar, no nos permitieron hacer nada”. “El juez fue un tirano”, concluyó Trump en alusión a Merchán. «Vamos a apelar esta estafa”, agregó.

Trump aprovechó la intervención del viernes para recordarles a los estadounidenses que sigue liderando los sondeos presidenciales porque, según él, el pueblo entiende que el juicio en el que fue declarado culpable fue «un juicio amañado».

En ese caso, dependiendo de lo que decida ese tribunal, la sentencia podría quedar pospuesta hasta que la corte tome una decisión de fondo, lo cual podría tardar meses y no se espera que ocurra antes de la fecha prevista para las elecciones.

Es decir, los comicios – y toda la recta final de esta campaña – tendrán lugar bajo un negro trasfondo que por ahora luce irreversible.

El expresidente Donald Trump durante su juicio en la ciudad de Nueva York.

Foto:AFP

La pregunta del millón 

La pregunta del millón -que todo el mundo se hace- es qué efecto, si habrá alguno, tendrá la decisión del jurado en el desenlace de la contienda contra el presidente Joe Biden.

Como lo señaló Trump, los sondeos lo favorecen ligeramente, especialmente en el llamado grupo de estados “oscilantes” que, en una contienda tan polarizada como la que se avecina, son los que van a inclinar la balanza a favor de alguno de los contrincantes. Pero, esas mismas encuestas también apuntaban a un cambio en la percepción del electorado en caso de que Trump fuese hallado culpable.

Una muestra de ABC-Ipsos de hace un mes indicaba que al menos el 20 por ciento por ciento de los republicanos reconsideraría ante ese escenario. Otro cuatro por ciento definitivamente votaría en su contra. En el caso de los independientes, casi un tercio de ellos le daría la espalda.

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Los sondeos favorecen ligeramente a Trump frente al presidente Joe Biden.

Foto:Getty Images via AFP

En la encuesta de Marquette University, Trump pasa de ganarle a Biden por cuatro a puntos a perder por los mismos cuatro cuando a los votantes se les hizo la pregunta de su culpabilidad.

En otras palabras, la mayoría de los sondeos muestra que la condena tendría un ligero efecto en las elecciones. Y dado que estas posiblemente se van a resolver por márgenes muy estrechos, el desenlace de Nueva York podría ser fatal para las aspiraciones de Trump de volver a la Casa Blanca.

Sin embargo, como dice el profesor de la Universidad de Harvard Steven Levitsky, en el mundo híper politizado en el que gravita Estados Unidos actualmente, ni siquiera una condena de este tipo permite predecir el resultado.

«En cualquier otro momento de la historia este desarrollo sería un golpe mortal para cualquier candidato. Pero estamos viviendo en una era en la que Trump tiene control absoluto de todo el Partido Republicano que ha decidido acompañarlo en su ataque frontal contra un sistema judicial al que acusa de estar parcializado en su contra”, dice Levitsky.

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En cualquier otro momento de la historia este desarrollo sería un golpe mortal para cualquier candidato

Algo similar a lo que hizo con su derrota en las elecciones del 2020 y posterior asalto contra el sistema electoral.

Pese a que a Biden lo derrotó por más de 8 millones de votos y le dio una paliza en el conteo del Colegio Electoral, que es quien elige al presidente, casi un 80 por ciento del Partido Republicano fue convencido -sin prueba alguna- de que a Trump le robaron las elecciones.

El expresidente, de hecho, ha dejado claro que piensa usar la misma estrategia de deslegitimación que empleó hace cuatro años, pero ahora dirigida contra el sistema judicial.

Un 80 por ciento del Partido Republicano fue convencido -sin prueba alguna- de que a Trump le robaron las elecciones. En la foto, el asalto al Capitolio en Estados Unidos.

Foto:EFE / EPA / MICHAEL REYNOLDS ATTEN

«Cada vez que a un político se le acusa de algo grita que se trata de una cacería de brujas orquestada por sus opositores. Lo notable acá es que todo el Partido Republicano está marchando al unísono, junto con los medios de comunicación de derecha, afirmando que el proceso legal se ha convertido en un arma y, por lo tanto, erosionando la confianza pública en una de las instituciones más vitales para la democracia”, afirma Levitsky.

En otras palabras, sostiene el consultor político Alex Constant: “Trump ha convencido a todos los republicanos de que este ha sido un proceso amañado. Ni siquiera se trata de si es inocente o no, sino de erosionar la credibilidad del sistema y usarlo a su favor con fines electorales».

¿Desconfianza en el sistema?

Una de las teorías tras el fallo de Nueva York es que la condena terminaría beneficiándolo pues enardece aún más a sus seguidores y podría inclinar a muchos indecisos que han comenzado a desconfiar del sistema.

La tesis contraria, y una a la que le apuesta la administración Biden, es que los electores -o al menos una mayoría de ellos- verán en esto un nuevo esfuerzo de Trump por destruir las instituciones y evadir la justicia.

“Lo que esto prueba es que nadie está al margen de la ley. Pero el veredicto de hoy no cambia el hecho de que el pueblo estadounidense enfrenta una realidad simple. Todavía hay una sola manera de mantener a Donald Trump fuera de la Oficina Oval: en las urnas”, dijo Michael Tyler, director de comunicaciones de la campaña de Biden al comentar la decisión.

Trump ha intentado sabotear las elecciones y el sistema de justicia cada vez que ha llegado a la conclusión de que no lo favorecen

Una línea similar a la que adoptó el editorial del New York Times al opinar sobre la noticia.: “Trump ha intentado sabotear las elecciones y el sistema de justicia (fundamentales para la democracia estadounidense) cada vez que ha llegado a la conclusión de que no lo favorecen. De momento, las instituciones han demostrado ser lo suficientemente fuertes como para aguantar sus ataques”, señaló el diario estadounidense.

El New York Times destaca que los jurados han emitido su veredicto, como lo harán los votantes en noviembre, y advierte que para que la República sobreviva, “todos nosotros (incluido Trump) debemos respetar ambas, independientemente del resultado», anticipando el difícil horizonte que se avecina para el país.

Protestas a las afueras de la Torre Trump en Nueva York.

Foto:Getty Images via AFP

Por supuesto, a cinco meses de las elecciones todavía es mucho lo que puede cambiar. Aunque la narrativa de la persecución judicial versus los instintos antidemocráticos de Trump van a persistir durante este tramo final de la carrera, los analistas predicen que será solo una entre la plétora de temas que pesarán en la decisión de los estadounidenses que, por supuesto, ven en el estado de la economía un punto fundamental.

Pero, también otros de gran trascendencia como el conflicto en Oriente Próxima, los derechos reproductivos de la mujer y cualquier otra sorpresa de esas que suelen surgir a último momento.

Sin embargo, nada de estos temas es capaz de esconder lo que sucedió esta semana cuando Donald Trump se convirtió en el primer presidente en toda la historia de Estados Unidos en ser condenado por un delito penal. Lo que falta por determinar es si, pese a ello, los estadounidenses lo quieren de regreso en la Casa Blanca.

SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington 

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