La dirigencia política occidental, cada vez más preocupada por las guerras que se desarrollan en Ucrania y Gaza, corre riesgo de perder influencia geopolítica en un país de las costas del mar Negro pequeño, pero estratégicamente importante: Georgia.
El 29 de abril, en una de sus escasas apariciones públicas, Bidzina Ivanishvili, un multimillonario ermitaño, fundador y líder de facto del gobernante partido Sueño Georgiano, acusó a Estados Unidos y a la Unión Europea de ser un “partido de la guerra global” y de inmiscuirse en los asuntos internos de Georgia.
Con esta ley al estilo del Kremlin el Gobierno podría eliminar a todas las ONG que trabajen por la democracia y el Estado de derecho
Con esta ley al estilo del Kremlin el Gobierno podría eliminar a todas las ONG que trabajen por la democracia y el Estado de derecho, suprimir medios independientes y erradicar la oposición. En vista de lo cual, el cierre del discurso de Ivanishvili, en el que prometió el ingreso a la UE, sonó como una broma orwelliana.
Otra Bielorrusia
Decenas de miles de manifestantes, liderados por la juventud georgiana, han salido a las calles para expresar disenso, y son cada vez más, a pesar de los violentos ataques del Gobierno a manifestantes y políticos opositores. Y aunque la presidenta de Georgia, Salomé Zurabishvili, prooccidental, vetó la norma, el martes el Parlamento quebró ese veto.
La situación en Georgia no es nueva. El Gobierno ya había introducido una ley sobre agentes extranjeros en marzo de 2023, pero se vio obligado a retirarla tras protestas masivas. Después de eso Georgia obtuvo la candidatura a ingresar a la UE, lo que reafirmó la confianza de muchos georgianos en el futuro europeo de su país. Entonces ¿qué llevó a Ivanishvili, con su aparente postura prooccidental, a dar media vuelta antes de las elecciones para el parlamento y cuando el 90 por ciento de la población está a favor del ingreso a la UE?
Protestas en Georgia.
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Un buen ejemplo es el recorrido del proyecto de puerto de aguas profundas en la ciudad georgiana de Anaklia. En 2016 se otorgó el contrato para la construcción y operación del puerto a un emprendimiento conjunto entre TBC Holding, de Georgia, y Conti International, una empresa con sede en Estados Unidos. Pero en 2020 el Gobierno georgiano anuló el contrato, probablemente bajo presión de Rusia, y esta semana fue entregado a inversores chinos.
Sin embargo, para impedir avances de Occidente en Georgia no bastan maniobras geopolíticas. El Gobierno georgiano también tiene que apelar a la represión interna para detener avances hacia la pertenencia del país a la UE y a la Otán.
Que Ivanishvili (que dirige el país desde 2012, aunque en general desde bambalinas) haya sido siempre un caballo de Troya ruso o solo haya decidido hace poco que la democracia no sirve a sus intereses personales y políticos ya no tiene importancia. En cualquier caso, el resultado es el mismo: Putin ha hallado en él un firme aliado, que parece igual de decidido a distanciar a Georgia de Occidente. Es un objetivo muy peligroso ahora que la lucha por el futuro de Ucrania entra en otra fase decisiva.
La apuesta de Moscú
Rusia se juega mucho. Enterrar el futuro europeo de Georgia reforzaría la influencia del Kremlin en la región del mar Caspio y Asia central y acercaría a Putin a su objetivo de reconstruir el Imperio ruso. Cuando la UE concedió el estatus de candidato a Georgia en diciembre de 2023, envió una señal a sus vecinos, especialmente Armenia y Azerbaiyán, de que la UE está comprometida con la integración a largo plazo de la región. Esto ha llevado a Armenia –el punto de apoyo estratégico de Rusia en el Cáucaso– a buscar lazos más estrechos con la UE.
Protestas en Georgia.
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A la par de la resistencia de los georgianos a la rerrusificación de su país es necesario que Occidente también actúe. Estados Unidos ha dado pasos en la dirección correcta. En la Cámara de Representantes y en el Senado de ese país se han introducido dos proyectos de ley para apoyar la democracia georgiana y sancionar a políticos y funcionarios que intenten destruirla.
Además, el secretario de Estado, Antony Blinken, ha anunciado que se restringirá el otorgamiento de visado a toda persona que atente contra instituciones o procesos democráticos en Georgia.
La próxima elección será un referendo sobre el futuro europeo de Georgia, y si no es justa, Occidente puede perder su influencia en la región.
Entre tanto, en preparación para la elección parlamentaria de octubre de 2024, Georgia necesita tanta ayuda como sea posible, y esto debe incluir un ejército de observadores electorales. Los partidos de la oposición georgiana han comenzado a formar un frente proeuropeo para desafiar al partido gobernante, pero necesitarán un fuerte apoyo internacional.
La próxima elección será un referendo sobre el futuro europeo de Georgia, y si no es justa, Occidente puede perder su influencia en la región. Para que la democracia georgiana sobreviva a esta crisis, se necesita una política coordinada de Estados Unidos y la Unión Europea. Una victoria de los aliados de Putin tendría consecuencias devastadoras para los georgianos y para Occidente.
Un ‘martes negro’
El veto fue puesto el 18 de mayo por la presidenta Zurabishvili y el presidente del Parlamento, Shalva Papuashvili. Pero ambos habían indicado que los miembros del partido gobernante, Sueño Georgiano, con mayoría en el hemiciclo, “seguramente superarían el veto”. Y así ocurrió el martes, cuando un total de 84 diputados de los 104 presentes votó a favor de la normativa y en contra del veto presidencial, pese a las protestas callejeras y las advertencias de la Unión Europea (UE) de que la medida afecta seriamente las aspiraciones georgianas de ingresar a ese bloque.
Los detractores de esta ley, que se han manifestado por decenas de miles desde principios de abril, califican el texto de “ley rusa” debido a su similitud con una legislación sobre los “agentes del extranjero” que Rusia utiliza desde 2012 para reprimir a toda voz disidente.
La ley, aprobada por el Parlamento, dispone que todas las ONG o medios de comunicación que reciban más del 20 por ciento de su financiación del extranjero deben registrarse como “organización que persigue los intereses de una potencia extranjera” y someterse a un control administrativo.
Protestas en Georgia.
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Advertencias de Europa y Estados Unidos
Y Borrell agregó que los Veintisiete están considerando “todas las opciones para reaccionar ante estos acontecimientos”.
Damos a Georgia 390 millones de dólares anuales en asistencia militar y proyectos de desarrollo económico para las instituciones y la sociedad civil
Por su parte, Estados Unidos amenazó esta semana con cortar la asistencia económica y militar que destina cada año a Georgia. “Damos a Georgia 390 millones de dólares anuales en asistencia militar y proyectos de desarrollo económico para las instituciones y la sociedad civil. Tendremos que reevaluar todo eso si el Gobierno de Georgia considera ahora que Estados Unidos y otros países occidentales ya no somos socios, sino adversarios”, dijo en una rueda de prensa Matthew Miller, portavoz del Departamento de Estado.
Miller condenó la adopción de esta ley, ya que aleja a Georgia del “camino de integración europea” y desoye al pueblo georgiano que “durante semanas ha salido a las calles para expresar su oposición” a esta norma.
“La retórica antioccidental del partido que hoy gobierna en Georgia amenaza la democracia georgiana, su futuro económico y su membresía en la Unión Europea, y pone en riesgo la relación con Estados Unidos”, aseveró el portavoz.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, impuso sanciones contra diputados georgianos que aprobaron la nueva ley y anunció una “revisión integral” de las relaciones con Georgia.
PROJECT SYNDICATE
TIFLIS
(*) Exjefe de la Misión de Georgia ante la Unión Europea, miembro del Parlamento de Georgia y secretaria política del partido Lelo.
