Se mudó de Estados Unidos a Europa y dice por qué fue la mejor decisión

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Ingrim, quien inicialmente se mudó a Francia para estudiar, ofreció valiosos consejos para aquellos estadounidenses que consideran hacer una transición similar, en un diálogo que mantuvo con CNBC.

Ingrim enfatizó en la importancia de realizar viajes de exploración bien planificados antes de tomar una decisión tan grande como mudarse. Recomendó visitar el destino deseado durante la temporada baja, especialmente en invierno, para obtener una visión más realista de la vida cotidiana. «Ir en los meses de invierno te dará una visión más realista del día a día», explicó.

Para evaluar realmente si la mudanza podría funcionar, sugiere una estancia de al menos seis semanas. Según él, este período permite experimentar las rutinas diarias y los desafíos que podrían pasar desapercibidos en unas vacaciones cortas, dijo.

«Si vas por más de un mes, tienes que pensar en diferentes problemas. Como que tal vez no puedas simplemente ir a una lavandería, y necesites realmente tener un lugar que tenga lavadora», señaló el asesor financiero que luego de vivir en Francia pasó por Canadá, el Reino Unido, Malta y finalmente Italia, donde se instaló definitivamente en la ciudad de Florencia.

Se mudó de Washington a Europa hace 17 años y no planea volver.

Foto:iStock / Tono Balaguer

El asesor financiero también recomendó realizar actividades cotidianas durante estos viajes exploratorios. Esto incluiría hacer compras en supermercados locales, visitar bancos y tiendas de electrónica, y comer en establecimientos que se ajusten a un presupuesto normal, no solo en restaurantes turísticos. Estas experiencias proporcionan una comprensión más profunda del costo de vida real y los ajustes de estilo de vida necesarios, detalló Ingrim.

En cuanto al alojamiento, recomendó quedarse en un lugar que refleje el tipo de vivienda que uno podría permitirse a tiempo completo en caso de mudarse. Esto ayuda a evaluar la calidad de la construcción, los requisitos de espacio y cómo funciona una cocina europea típica. También es crucial considerar la ubicación y las comodidades del vecindario, incluyendo el transporte público, las distancias caminable y la disponibilidad de servicios esenciales.

Las principales diferencias entre Estados Unidos y Europa

En su diálogo con CNBC, Ingrim destacó que mudarse a Europa implica ajustes significativos en el estilo de vida respecto a Estados Unidos. Por ejemplo, mencionó que muchos hogares europeos no tienen secadora de ropa, lo que requiere adaptarse al secado al aire libre. También señaló diferencias en la frecuencia de compras de comestibles y la necesidad de considerar factores como la falta de ascensores en algunos edificios, cosa que en Estados Unidos es poco común.

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